La adicción a la pornografía llevó a un clavadista olímpico que compitió en Río 2016 a enfrentar problemas de concentración y control, y después de años de intentos asegura que logró dejar el consumo hace dos años
El deportista relató que llegó a consumir contenido para adultos casi todos los días y que una filtración en internet en 2017 marcó un punto de quiebre que lo llevó a replantear su relación con este comportamiento.

Freddie Woodward llegó a los Juegos Olímpicos de Río 2016, pero un año después enfrentó una situación que cambió su relación con el deporte, su vida personal y la forma en que entendía su consumo de pornografía. El exclavadista británico contó a CNN Sports que comenzó a exponerse al contenido para adultos durante su infancia y que, con el tiempo, su uso se volvió cada vez más difícil de controlar.
Su historia también abre una discusión que todavía genera dudas. Consumir pornografía no significa por sí mismo tener un trastorno. La OMS contempla dentro de la CIE-11 el trastorno de conducta sexual compulsiva, que implica una dificultad persistente para controlar conductas sexuales repetitivas y que estas provoquen afectaciones importantes en la vida de la persona.
¿Cómo comenzó la relación de Woodward con la pornografía?
Woodward relató que su primer contacto ocurrió durante la infancia, primero mediante revistas para adultos y material compartido entre amigos y después a través de videos en internet.
Mientras su consumo aumentaba, también construía una carrera deportiva. Fue detectado como talento para los clavados y comenzó a entrenar con el objetivo de llegar a unos Juegos Olímpicos.
El esfuerzo dio resultado. En Río 2016, consiguió el último lugar disponible en el equipo británico y terminó 19.º en la prueba de trampolín.
Sin embargo, fuera de la competencia comenzó a notar que la pornografía interfería con otras actividades. Al intentar estudiar para sus exámenes, aseguró que el contenido aparecía constantemente como una distracción.
“Cada vez que intentaba estudiar, la pornografía estaba constantemente presente”, recordó.
El consumo pasó de ser ocasional a afectar su vida
Durante la adolescencia y juventud, Woodward llegó a consumir pornografía casi todos los días. También comenzó a intercambiar contenido propio por imágenes y videos de otras personas.
Con el paso del tiempo, reconoció que estaba justificando ese comportamiento para continuar con él, aunque las consecuencias ya comenzaban a ser evidentes.
“Nunca era suficiente”, afirmó al recordar aquella etapa.
La situación tuvo un punto de quiebre en 2017, cuando contenido de Woodward se filtró en internet. El deportista describió ese momento como uno de los peores de su vida y dijo que la experiencia lo obligó a observar de frente el comportamiento que había mantenido durante años.
¿Qué hizo después de la filtración?
Woodward continuó compitiendo durante un periodo, pero finalmente se alejó del deporte profesional y comenzó a trabajar en una compañía de cruceros, donde realizaba acrobacias de clavados en barcos del Caribe.
Ese cambio le permitió tener distancia de su vida anterior. Empezó a leer sobre el tema y practicó meditación diaria mientras intentaba modificar su relación con la pornografía.
El proceso no fue inmediato. Según su relato, necesitó seis años de intentos antes de conseguir dejarla y asegura que actualmente lleva dos años sin consumirla.
¿Los atletas tienen mayor riesgo?
La historia de Woodward ha llamado la atención entre otros deportistas que también se han acercado para contar experiencias similares.
Entre ellos se mencionan el exjugador de la NFL Steve Weatherford, el exjugador de la NFL y actor Terry Crews y el atleta olímpico neozelandés Nick Willis. Sin embargo, Woodward reconoce que no existe una muestra suficiente para afirmar que los atletas sean más propensos a desarrollar un consumo compulsivo.
La psicoterapeuta sexual y de pareja Paula Hall coincide en que la evidencia disponible no permite establecer una relación directa entre ser deportista y desarrollar este problema.
Sí plantea que ciertas condiciones del deporte de alto rendimiento pueden influir en algunas personas, como la presión por conseguir resultados, el aislamiento, los viajes constantes y la necesidad de mantener un alto nivel de autocontrol.
¿Cuándo se considera que existe un problema?
La diferencia no está simplemente en la frecuencia con la que una persona consume pornografía. De acuerdo con el marco de la OMS, el TCSC se relaciona con la pérdida persistente de control y con consecuencias relevantes en áreas como el trabajo, las relaciones, la vida social o las responsabilidades personales.
En el caso relatado por Woodward, él identificó señales como dificultades para concentrarse, intentos fallidos por dejar el consumo y continuidad pese a las consecuencias.
El propio exatleta también considera que su experiencia afectó su confianza, concentración, madurez, control emocional y paciencia, aunque estas afirmaciones corresponden a su experiencia personal y no permiten establecer una relación causal general para todos los deportistas.
Ahora, Woodward utiliza su historia para hablar públicamente sobre un tema que suele mantenerse en privado. Su objetivo es que otras personas puedan reconocer cuándo un comportamiento comienza a interferir con su vida y busquen apoyo profesional cuando lo necesiten.
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