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¿Por qué los platos huelen a huevo después de lavarlos? El error durante el lavado que puede dejar residuos y cómo evitar que el mal olor permanezca

Identificar de dónde viene el olor permite modificar algunos hábitos de limpieza y reducir la posibilidad de que vuelva a aparecer.

¿Por qué los platos huelen a huevo después de lavarlos? El error durante el lavado que puede dejar residuos y cómo evitar que el mal olor permanezca

Terminar de lavar los trastes y descubrir que un vaso, plato o recipiente conserva un olor parecido al huevo podrido puede resultar frustrante. La vajilla puede verse limpia, pero eso no significa que se hayan eliminado todos los residuos capaces de producir malos olores. En México, esta situación se conoce popularmente como “choquía” y puede aparecer por una combinación de humedad, restos de alimentos, bacterias y un secado inadecuado.

El olor suele relacionarse con compuestos de azufre. Uno de ellos es el sulfuro de hidrógeno, cuyo aroma característico puede recordar al huevo podrido. La esponja para lavar los trastes también puede contribuir al problema porque permanece húmeda y puede acumular restos de comida. A esto se suman los residuos de alimentos como huevo, pescado y carne, que contienen compuestos con azufre y pueden permanecer en superficies, grietas o materiales porosos.

La buena noticia es que no necesariamente significa que haya que volver a lavar toda la vajilla. Identificar de dónde viene el olor permite modificar algunos hábitos de limpieza y reducir la posibilidad de que vuelva a aparecer.

¿Qué significa la palabra “choquía”?

La palabra “choquía” se relaciona con el náhuatl xoquializtli, término asociado con un olor desagradable y con el azufre. En el uso cotidiano mexicano se emplea para describir el olor que puede quedar en los trastes, especialmente cuando parecen limpios, pero conservan un aroma desagradable.

Desde el punto de vista práctico, no se trata de que los platos “produzcan” el olor por sí mismos. La causa suele estar relacionada con residuos orgánicos, microorganismos, humedad y compuestos que permanecen después del lavado.

La esponja puede ser una de las principales causas

Uno de los puntos que conviene revisar primero es la esponja para lavar los trastes. Su superficie retiene agua y partículas de comida, mientras que el ambiente húmedo favorece la multiplicación de microorganismos.

Cuando una esponja permanece húmeda durante largos periodos, puede acumular bacterias y restos orgánicos. Algunos microorganismos producen compuestos que generan malos olores, incluido el característico aroma asociado con el huevo podrido.

Por eso, lavar los platos con una esponja que ya tiene mal olor puede hacer que el problema continúe aunque se utilice suficiente detergente.

Un cambio sencillo es dejar que la esponja se seque completamente entre usos y sustituirla con frecuencia. Si comienza a oler mal, tiene restos visibles o permanece deteriorada, lo más recomendable es reemplazarla en lugar de intentar prolongar su uso.

Por qué tus platos huelen a huevo y cómo eliminarlo definitivamente | Foto: creada con Inteligencia Artificial

¿Por qué el huevo, el pescado y la carne pueden dejar ese olor?

Algunos alimentos contienen proteínas y compuestos que incluyen azufre. Cuando quedan pequeñas cantidades en una superficie, una grieta o una zona difícil de limpiar, pueden contribuir a la aparición de olores.

Esto puede suceder especialmente con recipientes de plástico, tablas de cortar, utensilios con ranuras y otros materiales que pueden retener residuos.

En estos casos, simplemente pasar el traste por agua y jabón puede no ser suficiente. Es necesario retirar físicamente los restos, enjuagar bien y dejar que la pieza se seque por completo.

El agua y el secado también influyen

La composición del agua puede modificar la manera en que actúan los productos de limpieza. El agua dura, por ejemplo, contiene una mayor concentración de minerales que puede dejar depósitos sobre algunas superficies y dificultar la eliminación de ciertos residuos.

El secado también es importante. Guardar los platos todavía húmedos, especialmente si están apilados, limita la circulación de aire y mantiene la humedad durante más tiempo.

Por eso, después del lavado conviene permitir que el agua escurra y asegurarse de que la vajilla esté seca antes de guardarla.

¿Qué puedes usar para quitar el olor de los trastes?

Si después del lavado permanece un olor desagradable, algunos productos de uso cotidiano pueden ayudar a eliminar residuos y olores.

  • Vinagre blanco

El vinagre puede utilizarse como apoyo para eliminar ciertos residuos y olores gracias a su acidez. Una opción es colocar una pequeña cantidad en agua y utilizar la solución para remojar o limpiar determinadas piezas antes de enjuagarlas.

Sin embargo, el vinagre no debe considerarse un sustituto del detergente ni un desinfectante universal. Además, nunca debe mezclarse con cloro, ya que esa combinación puede generar gases peligrosos.

  • Limón

El jugo de limón puede ayudar a desprender grasa y aportar una limpieza adicional en algunas superficies. Puede utilizarse para frotar determinadas piezas y después enjuagarlas con abundante agua.

Su uso resulta especialmente práctico cuando el problema está relacionado con restos de grasa o alimentos.

  • Bicarbonato de sodio

El bicarbonato puede ser útil para tratar olores persistentes, sobre todo en recipientes de plástico. Se puede preparar una pasta con una pequeña cantidad de agua, aplicarla sobre la superficie, dejarla actuar unos minutos y después enjuagar.

En recipientes que han retenido olores durante mucho tiempo, puede ser necesario repetir el procedimiento.

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¿Cómo evitar que los trastes vuelvan a oler a “choquía”?

Prevenir el problema depende más de la rutina de limpieza que de utilizar una mayor cantidad de detergente. Estas medidas pueden ayudar:

  • Cambie la esponja con frecuencia, especialmente si comienza a desprender mal olor o presenta restos de comida.
  • Enjuague la esponja después de utilizarla y déjela en un lugar donde pueda secarse entre usos.
  • Retire los restos de comida antes de lavar los platos.
  • Lave por separado los utensilios utilizados con alimentos crudos, especialmente carne, pescado y huevo, para reducir el riesgo de contaminación cruzada.
  • Use agua caliente cuando sea apropiado, ya que puede facilitar la eliminación de grasa y residuos.
  • Enjuague bien la vajilla para evitar que queden restos de detergente o alimentos.
  • Deje secar completamente los trastes antes de guardarlos.
  • Limpie con frecuencia el fregadero, escurridor y área donde permanece la esponja, porque también pueden acumular humedad y residuos.

¿La “choquía” significa que los trastes están sucios?

No necesariamente. Un traste puede haber sido lavado y, aun así, conservar un olor debido a residuos microscópicos, microorganismos o humedad.

Si el olor aparece repetidamente, lo más útil es revisar la esponja, los recipientes de plástico, las superficies porosas y la forma en que se secan los trastes. También conviene comprobar que no existan restos de comida en el fregadero o en el escurridor.

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