¿Ajo crudo, cocido o en ayunas? esto es lo que realmente pasa en tu cuerpo al comerlo
El ajo contiene compuestos como la alicina, que han sido estudiados por sus posibles efectos sobre el colesterol, la presión arterial y la glucosa, aunque no sustituye ningún tratamiento médico.

El ajo forma parte de numerosos platillos de la cocina mexicana, pero sus usos van más allá del sabor y el aroma que aporta a guisos, mariscos, salsas y preparaciones con mantequilla. Este alimento contiene compuestos de azufre que han sido estudiados por su posible relación con la presión arterial, el colesterol y los niveles de glucosa en sangre. Sin embargo, sus efectos dependen de la cantidad, la preparación y las condiciones de salud de cada persona.
De acuerdo con información del National Center for Complementary and Integrative Health, organismo de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, los suplementos de ajo pueden producir reducciones pequeñas en el colesterol, la presión arterial y la glucosa en determinados grupos. La institución también advierte que la evidencia no permite considerar al ajo un sustituto de los medicamentos o de la atención médica.

Tal vez te interese: Di adiós a los insectos dañinos: Usa ajo para cuidar tus plantas de forma ecológica
Tal vez te interese: Estas son las propiedades curativas del ajo que quizás no conocías
¿Qué sustancias contiene el ajo?
Una de las razones por las que el ajo ha sido objeto de investigación es su contenido de compuestos organosulfurados. Entre ellos se encuentran la aliína, alicina, ajoeno, sulfuro de dialilo, disulfuro de dialilo, trisulfuro de dialilo y S-alilcisteína, aunque su presencia y concentración pueden cambiar dependiendo de si el ajo está fresco, triturado, cocinado o procesado.
La alicina tiene una particularidad: no se encuentra en grandes cantidades en el diente de ajo intacto. Se genera cuando el tejido del ajo se rompe. Al cortar, picar o machacar el diente, la enzima aliinasa entra en contacto con la aliína y comienza una reacción que produce alicina.
Por eso, el olor característico que aparece después de machacar un diente de ajo está relacionado con las reacciones químicas que ocurren en ese momento.
¿El ajo puede ayudar a reducir el colesterol?
Esta es una de las áreas en las que existe mayor investigación.
El NCCIH señala que los suplementos de ajo pueden disminuir ligeramente el colesterol total y el colesterol LDL, conocido como colesterol de lipoproteínas de baja densidad, en personas que presentan niveles elevados. Sin embargo, el efecto es pequeño en comparación con el de los medicamentos utilizados para reducir el colesterol.
Esto significa que comer ajo dentro de una alimentación equilibrada puede formar parte de hábitos relacionados con la salud cardiovascular, pero no debe utilizarse para reemplazar un tratamiento indicado para controlar el colesterol.
¿Puede bajar la presión arterial?
También se ha estudiado la relación entre el consumo de ajo y la presión arterial.
La evidencia disponible indica que algunos preparados de ajo pueden producir una disminución pequeña de la presión arterial en personas con hipertensión. Sin embargo, el NCCIH señala que buena parte de los estudios son pequeños o presentan limitaciones, por lo que los resultados deben interpretarse con cautela.
El efecto tampoco es comparable con el de los medicamentos utilizados para controlar la hipertensión.
Por ello, una persona que tiene presión arterial alta no debe suspender sus medicamentos para consumir ajo como alternativa.
¿El ajo ayuda a controlar la glucosa?
El ajo también ha sido investigado por su posible relación con los niveles de azúcar en sangre.
De acuerdo con el NCCIH, algunos suplementos de ajo pueden reducir ligeramente la glucosa en personas con diabetes. Sin embargo, la evidencia disponible no permite utilizarlo como tratamiento independiente para controlar esta enfermedad.
La alimentación, la actividad física, el seguimiento médico y, cuando corresponde, los medicamentos continúan siendo elementos centrales para el control de la diabetes.
Por esta razón, consumir ajo puede formar parte de la alimentación cotidiana, pero no sustituye la atención de un profesional de la salud.
¿El ajo funciona como antibiótico?
Aquí es necesario hacer una precisión.
El ajo y algunos de sus compuestos han mostrado actividad antimicrobiana y antifúngica en investigaciones experimentales, y la alicina es uno de los compuestos relacionados con estos efectos. El ajo también ha sido estudiado por sus posibles propiedades frente a algunos microorganismos.
Sin embargo, esto no significa que comer ajo funcione como un antibiótico para tratar una infección en una persona.
Los resultados obtenidos en laboratorio no equivalen a demostrar que consumir ajo pueda sustituir un antibiótico prescrito por un médico. Por eso, ante una infección que requiera tratamiento, no debe utilizarse el ajo como reemplazo de los medicamentos indicados.
¿El ajo tiene antioxidantes?
Sí. El ajo contiene distintos compuestos con actividad antioxidante y, particularmente en algunas preparaciones como el extracto de ajo envejecido, se han estudiado sustancias como la S-alilcisteína y otros compuestos derivados del azufre.
Los antioxidantes participan en mecanismos que ayudan a proteger las células frente al estrés oxidativo.
Sin embargo, esto no permite concluir que comer ajo por sí solo detenga el envejecimiento o prevenga enfermedades neurodegenerativas.
¿Puede prevenir Alzheimer o demencia?
No está demostrado.
Algunos compuestos del ajo han sido estudiados en investigaciones de laboratorio por sus posibles efectos sobre procesos relacionados con la función cerebral. Sin embargo, estos resultados no son suficientes para afirmar que consumir ajo prevenga Alzheimer, demencia u otras enfermedades neurodegenerativas.
Por lo tanto, cualquier afirmación que presente al ajo como una forma comprobada de prevenir estas enfermedades debe tomarse con cautela.
¿Es mejor comer el ajo crudo?
Depende de lo que se busque.
Al triturar o picar el ajo se rompe su estructura celular y se activa la aliinasa, lo que permite la formación de alicina. Esta reacción ocurre rápidamente después de cortar o machacar el diente.
El calor, en cambio, puede inactivar la aliinasa y modificar la formación de alicina y de otros compuestos de azufre. Por eso, la preparación del alimento influye en las sustancias que finalmente contiene.
Esto no significa que el ajo cocinado deje de tener valor nutricional. Significa que su composición cambia con la preparación.
¿Hay que dejarlo reposar 10 minutos antes de comerlo?
La recomendación de machacar un diente de ajo y esperar exactamente 10 minutos antes de consumirlo se relaciona con la formación de alicina, pero no debe presentarse como una regla médica comprobada.
La alicina se forma después de que el tejido del ajo es triturado o cortado. Estudios sobre la reacción han mostrado que esta transformación ocurre en poco tiempo.
Por ello, no hay suficiente evidencia para afirmar que comer ajo en ayunas, acompañado con agua y después de esperar 10 minutos, produzca beneficios superiores a otras formas de incorporarlo a la alimentación.

¿Comer ajo en ayunas tiene más beneficios?
No hay evidencia sólida que demuestre que consumir ajo en ayunas sea necesario para obtener sus posibles efectos.
De hecho, el ajo crudo puede provocar molestias digestivas en algunas personas. Entre los efectos secundarios descritos se encuentran malestar abdominal, gases, náuseas, agruras y mal aliento.
Por ello, si el ajo crudo causa molestias, no es necesario consumirlo en ayunas para incorporarlo a la alimentación.
¿Quiénes deben tener precaución con el ajo?
El consumo de ajo en las cantidades habituales de los alimentos suele ser seguro para la mayoría de las personas. El panorama cambia cuando se utilizan suplementos o cantidades concentradas.
El NCCIH advierte que los suplementos de ajo pueden aumentar el riesgo de sangrado. La precaución es especialmente importante para quienes toman anticoagulantes, aspirina u otros medicamentos que afectan la coagulación, así como para personas que serán sometidas a una cirugía.
También se recomienda informar al personal médico sobre el consumo de suplementos de ajo para evitar posibles interacciones con medicamentos.
Entonces, ¿qué beneficios del ajo están respaldados?
La evidencia disponible permite hacer una distinción entre lo que se ha observado en estudios y lo que todavía no puede afirmarse.
Con cierta evidencia:
- Puede producir una reducción pequeña del colesterol en personas con niveles elevados.
- Algunos preparados pueden reducir ligeramente la presión arterial en personas con hipertensión.
- Puede producir una reducción pequeña de la glucosa en personas con diabetes.
- Contiene compuestos de azufre con actividad biológica estudiada.
Lo que no debe afirmarse como un hecho comprobado:
- Que el ajo cure infecciones como un antibiótico.
- Que sustituya medicamentos para la diabetes, hipertensión o colesterol.
- Que prevenga Alzheimer o demencia.
- Que consumirlo en ayunas produzca beneficios adicionales comprobados.
- Que esperar exactamente 10 minutos después de machacarlo garantice un efecto de salud determinado.

Tal vez te interese: El ajo: mucho más que sabor en la cocina, un aliado para tu sistema inmune
Tal vez te interese: Cómo eliminar hongos en las uñas con ajo y aceite de coco
El ajo puede formar parte de una alimentación saludable
El ajo puede incorporarse a la dieta como cualquier otro alimento y aporta compuestos que continúan siendo objeto de investigación. Sus posibles efectos sobre algunos factores de riesgo cardiovascular son modestos y no deben separarse del resto de los hábitos de alimentación y del tratamiento médico cuando existe una enfermedad diagnosticada.
En otras palabras, el ajo puede ser parte de una alimentación saludable, pero no es un medicamento.
Si una persona tiene hipertensión, colesterol elevado o diabetes, la recomendación no es abandonar su tratamiento para consumir ajo, sino utilizarlo como parte de la alimentación y mantener el seguimiento indicado por un profesional de la salud.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí






Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados