Aceite de argán y romero lideran el ranking del cuidado del cabello de Xavier Batalla: qué beneficios respalda la ciencia y qué remedios caseros requieren cautela
El médico colocó al aceite de argán en primer lugar y al café al final; los estudios disponibles muestran respaldo desigual y efectos muy específicos.

El aceite de argán, el romero y el aloe vera ocupan los primeros lugares del ranking de ingredientes para el cabello presentado por el médico Xavier Batalla. En el extremo contrario aparecen el café, el agua de arroz y el aceite de coco.
Sin embargo, el orden corresponde a la valoración divulgativa del especialista y no a un estudio que haya comparado los diez ingredientes bajo las mismas condiciones. La evidencia disponible también muestra que algunos de los beneficios mencionados se limitan al cuidado cosmético de la fibra y no equivalen a estimular el crecimiento del cabello.
Cuál es el ranking de productos para el cabello
En el material compartido, Batalla clasificó los ingredientes de la siguiente manera:
- Aceite de argán: repara, protege, nutre y aporta brillo sin apelmazar.
- Romero: mejora la circulación del cuero cabelludo y puede estimular el crecimiento.
- Aloe vera: hidrata y calma la picazón o irritación.
- Aceite de ricino: fortalece el cabello y puede ayudar ante una caída leve.
- Cebolla: podría estimular el crecimiento, aunque su principal desventaja es el olor.
- Vinagre de manzana: puede aportar brillo y modificar el pH, pero el exceso reseca.
- Miel: hidrata, aunque puede dejar residuos si no se enjuaga correctamente.
- Aceite de coco: suaviza y da brillo, pero, según el médico, no penetra la fibra.
- Agua de arroz: puede endurecer el cabello y afectar su textura.
- Café: es popular en redes sociales, pero no tendría evidencia suficiente para justificar su aplicación casera.
La clasificación reúne productos cosméticos, alimentos, aceites esenciales y remedios tradicionales. Cada uno ha sido investigado con métodos diferentes, por lo que sus resultados no pueden compararse directamente.
Qué encontró el estudio que comparó romero y minoxidil
Una de las afirmaciones con mayor respaldo procede del ensayo clínico Rosemary oil vs minoxidil 2% for the treatment of androgenetic alopecia: a randomized comparative trial, publicado en 2015 en la revista Skinmed.
Los investigadores Yunes Panahi, Mohsen Taghizadeh, Eisa Tahmasbpour Marzony y Amirhossein Sahebkar distribuyeron aleatoriamente a 100 pacientes con alopecia androgenética: 50 utilizaron aceite de romero y 50 recibieron minoxidil tópico al 2% durante seis meses.
A los tres meses, ninguno de los grupos mostró un cambio significativo en el conteo de cabello. Al concluir los seis meses, ambos registraron un aumento frente a sus mediciones iniciales y no se encontró una diferencia estadísticamente significativa entre los tratamientos.
El resultado no demuestra que cualquier infusión o preparación casera de romero sea equivalente al minoxidil. El estudio evaluó una formulación específica, durante seis meses y únicamente en personas con alopecia androgenética.
Tampoco permite extrapolar el resultado a caída provocada por estrés, deficiencias nutricionales, enfermedades autoinmunes, alteraciones hormonales u otras causas.
La cebolla fue estudiada en un tipo específico de alopecia
La cebolla también cuenta con una investigación clínica, pero su alcance es limitado. El estudio Onion juice (Allium cepa L.), a new topical treatment for alopecia areata, publicado en 2002, comparó la aplicación de jugo crudo de cebolla con agua de la llave en pacientes con alopecia areata en parches.
Los investigadores reportaron un crecimiento significativamente mayor entre quienes utilizaron el jugo de cebolla. No obstante, el estudio se concentró en alopecia areata, una enfermedad distinta de la alopecia androgenética o de la rotura del cabello por daño cosmético.
Por ello, sus resultados no prueban que la cebolla funcione para todas las formas de caída ni que deba emplearse sin valorar el riesgo de irritación.
El aceite de coco sí puede penetrar la fibra capilar
La afirmación de que el aceite de coco no penetra la fibra requiere una corrección. El estudio Secondary ion mass spectrometric investigation of penetration of coconut and mineral oils into human hair fibers, publicado en 2001, encontró que el aceite de coco tenía mayor capacidad de penetración en el cabello que el aceite mineral.
Otro trabajo, Effect of mineral oil, sunflower oil, and coconut oil on prevention of hair damage, publicado en 2003 en Journal of Cosmetic Science, comparó los tres aceites y encontró que el de coco reducía la pérdida de proteínas cuando se aplicaba antes o después del lavado.
Los autores relacionaron esta propiedad con la estructura del ácido láurico y con su afinidad por las proteínas del cabello.
Estos hallazgos respaldan un posible efecto protector sobre la fibra, pero no demuestran que el aceite de coco haga crecer cabello nuevo o trate una enfermedad del cuero cabelludo.
Qué evidencia existe sobre el argán y el ricino
El aceite de argán, colocado en primer lugar por Batalla, ha sido investigado principalmente por su posible efecto cosmético.
El estudio Argan oil as a pretreatment of human hair before exposure to oxidative damage, publicado en 2022, evaluó mechones de cabello humano fuera del cuero cabelludo. Los investigadores encontraron que el tratamiento previo con argán podía disminuir la pérdida de proteínas causada por daño oxidativo.
El experimento respalda un posible efecto protector de la fibra, pero no evaluó crecimiento capilar en pacientes ni demuestra que el aceite repare permanentemente el cabello.
Una revisión sistemática publicada en 2022 en Journal of Drugs in Dermatology, titulada Coconut, Castor, and Argan Oil for Hair in Skin of Color Patients, analizó 22 artículos sobre los tres aceites.
La revisión encontró un respaldo más consistente para el aceite de coco en el tratamiento del cabello quebradizo. Para el aceite de ricino identificó evidencia débil relacionada con un aumento del brillo, pero no pruebas sólidas de crecimiento capilar. En el caso del argán, los autores no encontraron evidencia clínica significativa que demostrara crecimiento del cabello.
Por lo tanto, decir que el ricino ayuda con la caída leve o que el argán ofrece resultados universales desde las primeras aplicaciones excede lo demostrado por los estudios disponibles.
El café casero no es igual a una fórmula con cafeína
La afirmación de que el café carece totalmente de evidencia también necesita precisión.
La revisión sistemática Caffeine Supplementation and Hair, publicada en 2025, examinó investigaciones sobre formulaciones con cafeína y concluyó que su aplicación tópica tiene un potencial prometedor contra la caída. Los autores señalaron, sin embargo, que se necesitan estudios clínicos más amplios y estandarizados.
Esto no significa que aplicar café molido, café preparado o residuos de cafetera produzca el mismo efecto. Las investigaciones analizan productos formulados con concentraciones y vehículos específicos.
Por ello, la evidencia sobre cafeína cosmética no valida automáticamente los remedios caseros con café.
Qué se sabe de la miel, el aloe vera y el agua de arroz
La miel fue evaluada en el estudio Therapeutic and prophylactic effects of crude honey on chronic seborrheic dermatitis and dandruff, publicado en 2001 en European Journal of Medical Research.
El trabajo incluyó a 30 pacientes con dermatitis seborreica crónica y caspa, quienes aplicaron miel cruda diluida sobre las lesiones. Los autores reportaron mejoría en la picazón y la descamación, pero se trató de un estudio pequeño y dirigido a una enfermedad específica.
No demuestra que la miel sea un hidratante ideal para todo tipo de cabello. Además, su consistencia puede dificultar el enjuague y provocar acumulación de residuos.
En cuanto al aloe vera, un estudio publicado en 2006 encontró que las formulaciones cosméticas con extracto liofilizado podían mejorar la hidratación de la piel mediante un efecto humectante. El estudio no evaluó crecimiento del cabello ni tratamiento de la alopecia.
La revisión Conventional and Scientific Uses of Rice-Washed Water, publicada en 2024, recopiló usos tradicionales, cosméticos y experimentales del agua de arroz. Sin embargo, esa literatura no equivale a una prueba clínica de que una preparación doméstica estimule el crecimiento capilar.
Tampoco existe evidencia suficiente para afirmar que el agua de arroz siempre endurece la fibra o deja una textura desagradable. El resultado puede depender de la preparación, la frecuencia y el estado previo del cabello.
Qué debe considerarse antes de usar remedios caseros
Que un ingrediente sea natural no significa que esté libre de riesgos. Los aceites esenciales, jugos vegetales, vinagres y mezclas caseras pueden causar irritación o dermatitis de contacto, especialmente cuando se utilizan concentrados.
También debe diferenciarse entre tres posibles efectos:
- Acondicionar la fibra: mejorar temporalmente el brillo, la suavidad o la manejabilidad.
- Proteger el cabello: disminuir la pérdida de proteínas o el daño provocado por lavado y calor.
- Tratar la caída: intervenir en el folículo o en la enfermedad que ocasiona la pérdida.
Un producto que aporta brillo no necesariamente estimula el crecimiento, y un ingrediente estudiado para una enfermedad específica no funciona automáticamente para todos los tipos de caída.
El ranking de Xavier Batalla puede servir como referencia divulgativa, pero no constituye una clasificación científica definitiva. La utilidad de cada ingrediente depende de la formulación, la concentración, el diagnóstico y el objetivo: cuidar la fibra, aliviar una alteración del cuero cabelludo o tratar una alopecia.
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