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Mientras en los 80 el miedo a la epidemia de SIDA marcó a toda una generación, en 2026 las ETS repuntan entre los jóvenes que crecieron sin ese temor

Especialistas apuntan a la falta de memoria generacional sobre el sida como una de las teorías detrás del alza de contagios

Mientras en los 80 el miedo a la epidemia de SIDA marcó a toda una generación, en 2026 las ETS repuntan entre los jóvenes que crecieron sin ese temor

La generación que vivió los años más duros de la epidemia de sida en los años 80 y principios de los 90 creció bajo un mensaje constante: el sexo sin protección podía ser mortal. Ese miedo, alimentado por campañas gubernamentales y por la falta de tratamiento de esa época, marcó durante décadas el uso del condón como una prioridad de salud pública.

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El repunte, en cifras

Foto Ilustrativa: Pixabay

De acuerdo con el Boletín Epidemiológico del Sistema Nacional de Vigilancia, el aumento de ETS se registra de forma sostenida desde 2021 y afecta principalmente a personas de 18 a 45 años. Entre los padecimientos con mayor incremento están:

  • Sífilis adquirida, con miles de casos nuevos cada año
  • Herpes genital, en aumento sostenido
  • Chancro blando, con incrementos porcentuales significativos
  • Gonorrea, con reportes semanales al alza
  • Linfogranuloma venéreo, otra de las ETS con crecimiento reciente

Una teoría entre varias: la falta de memoria generacional

Un estudio reciente reveló que casi un tercio de los jóvenes de 15 años no usó protección en su última relación sexual, siendo más común la elección de la pastilla anticonceptiva en lugar del condón|Fotos: Canva

Entre las distintas explicaciones que especialistas han planteado para este repunte, una de las teorías apunta a que los jóvenes actuales no vivieron el impacto directo de la epidemia de sida, y por lo tanto no desarrollaron la misma percepción de riesgo que marcó a generaciones anteriores. Bajo esta hipótesis, algunos factores que refuerzan esa “guardia baja” serían:

  • La idea de que el VIH es hoy una enfermedad “controlable” o “indetectable” gracias a los tratamientos antirretrovirales
  • La baja percepción de riesgo ante la ausencia de síntomas inmediatos en muchas ETS
  • El exceso de confianza en parejas sexuales
  • La falta de comunicación sobre el estatus serológico o de salud sexual
  • La ausencia de campañas con el mismo impacto social que tuvieron las de los 80 y 90

Esta teoría no es la única explicación, y especialistas de instituciones como la UNAM también señalan otros factores que coinciden en el tiempo, como:

  • La falta de educación sexual actualizada en las escuelas
  • El estigma que sigue rodeando a las pruebas de detección
  • Las barreras de acceso a servicios de salud sexual
  • Los efectos posteriores al confinamiento por COVID-19, que modificaron comportamientos sexuales

A esto se suma un dato reciente: la organización AHF México reportó una caída de 30% en la compra de condones, en un contexto de recortes al financiamiento internacional para la respuesta al VIH y de fallas administrativas que han limitado la distribución de insumos en instituciones de salud públicas.

Un llamado a la empatía y la prevención

Vivir con una ETS o VIH no debe ser motivo de discriminación ni de señalamientos. Gracias a los avances médicos, hoy es posible llevar una vida plena bajo tratamiento y control médico adecuado. Los especialistas coinciden en que, más allá de las teorías sobre sus causas, la mejor herramienta frente al repunte sigue siendo la prevención:

  • El uso correcto y constante del condón
  • La realización periódica de pruebas de detección
  • El diálogo abierto entre parejas sobre su estado de salud sexual
  • Acudir a revisión médica sin miedo ni vergüenza ante cualquier duda

Acudir al médico no es un acto de estigma, sino de responsabilidad y autocuidado, tanto para quien se atiende como para quienes le rodean.

El reto hacia adelante

Autoridades de salud en México han insistido en reforzar las campañas de prevención y en garantizar el acceso gratuito a condones y pruebas de detección. El reto, coinciden especialistas, no es replicar el miedo de los 80, sino construir una cultura de prevención informada que no dependa del temor, sino del conocimiento, para frenar una tendencia que, lejos de revertirse, se mantiene al alza en los últimos años.

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