Laguna del Náinari: “La Novia de Cajeme” renueva su historia
La recuperación integral de uno de los espacios públicos más emblemáticos del Sur del estado fortalece la convivencia, impulsa la cultura y devuelve a las familias un lugar que forma parte de la historia de Ciudad Obregón.

Hay lugares cuya importancia no puede medirse únicamente por su tamaño o por la inversión destinada a su rehabilitación; la Laguna del Náinari es uno de ellos: para generaciones de cajemenses ha sido punto de encuentro, espacio para el deporte, escenario de celebraciones familiares y uno de los símbolos más reconocidos de Ciudad Obregón.
Su historia corre paralela al crecimiento de la propia ciudad y forma parte de la memoria colectiva de miles de sonorenses; conocida cariñosamente como “La Novia de Cajeme”, la laguna comenzó a tomar su forma actual en 1957, cuando fue acondicionada como paseo urbano a partir de un antiguo humedal alimentado por escurrimientos naturales.
Desde entonces se convirtió en uno de los espacios públicos más representativos del Sur de Sonora, un lugar donde conviven diariamente deportistas, estudiantes, familias, comerciantes y visitantes.
Con el paso de los años, la creciente demanda de usuarios hizo evidente la necesidad de renovar su infraestructura, para responder a las nuevas dinámicas de una ciudad en constante crecimiento.
Bajo esa visión, el Gobierno de Sonora impulsa un proyecto integral que contempla una inversión cercana a 130 millones de pesos, destinada a transformar este complejo recreativo en un espacio más moderno, accesible y funcional para las familias de Cajeme.
Un espacio vivo
Entre las acciones más representativas destaca el nuevo Foro Náinari, un teatro al aire libre diseñado para recibir actividades culturales, conciertos y espectáculos con capacidad para más de 800 personas.
Además, el proyecto incorpora la ampliación del estacionamiento, la rehabilitación del Parque Infantil Ostimuri, mejoras en la imagen urbana, trabajos de saneamiento del cuerpo de agua, iluminación, mantenimiento hidrosanitario y la recuperación de espacios recreativos que durante décadas han formado parte de la vida cotidiana de la comunidad.
La modernización también fortalece el carácter ecológico de la laguna, considerada uno de los principales pulmones urbanos de Ciudad Obregón y refugio para diversas especies de aves residentes y migratorias. A ello se suma su circuito recreativo de 2.3 kilómetros, utilizado diariamente por corredores, ciclistas y familias que encuentran en este espacio un lugar privilegiado para la actividad física y el esparcimiento.
Rescatar la historia
La rehabilitación del complejo busca consolidar un modelo donde deporte, cultura, turismo y convivencia puedan desarrollarse de manera simultánea.
El nuevo foro permitirá ampliar la oferta artística del municipio, mientras que las mejoras en el entorno favorecerán la actividad económica de comerciantes establecidos alrededor de la laguna y fortalecerán uno de los principales atractivos urbanos del Sur de Sonora.
Más allá de la inversión pública, la recuperación de la Laguna del Náinari representa una apuesta por conservar un espacio profundamente arraigado en la identidad regional.
Es el lugar donde miles de personas aprendieron a andar en bicicleta, realizaron sus primeras caminatas, asistieron a festivales escolares o simplemente disfrutaron una tarde en familia.
Rescatar este espacio significa preservar una parte importante de la historia de Cajeme, y ofrecer mejores condiciones para que nuevas generaciones continúen construyendo recuerdos alrededor de uno de los sitios más queridos de Sonora.
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