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El consumo regular de fresas y arándanos retrasa la pérdida de memoria hasta dos años y medio, según un estudio de Harvard que vincula los flavonoides con un envejecimiento cerebral más lento y protegido

Descubra los superalimentos respaldados por la ciencia para proteger la memoria, regular la energía cerebral y frenar el deterioro cognitivo de forma natural.

El consumo regular de fresas y arándanos retrasa la pérdida de memoria hasta dos años y medio, según un estudio de Harvard que vincula los flavonoides con un envejecimiento cerebral más lento y protegido

MÉXICO.- La alimentación diaria representa uno de los factores más determinantes en la conservación de las facultades mentales y en la prevención de enfermedades neurodegenerativas. Aunque el cerebro humano constituye únicamente el 2% del peso corporal total, este órgano requiere el 25% de la energía disponible en el organismo para mantener sus funciones básicas.

Durante las etapas tempranas de la vida, los nutrientes aportan la materia prima para la formación de estructuras nerviosas, mientras que en la edad adulta determinan la velocidad del envejecimiento celular. Por esta razón, la selección de los alimentos diarios puede acelerar o retrasar la pérdida de la memoria y el deterioro cognitivo general.

Diversas investigaciones internacionales analizan el impacto de la dieta en la estructura cerebral. Entre estas fuentes destacan los estudios sobre flavonoides del Hospital Brigham and Women’s de Harvard, los análisis de la Universidad de Delhi sobre dietas bajas en grasas y las evaluaciones clínicas del Dr. Babak Tousi, especialista en memoria de la Cleveland Clinic. La evidencia acumulada por estas instituciones permite identificar un grupo de superalimentos que protegen las conexiones neuronales, combaten la inflamación celular y optimizan el rendimiento de la mente.

Los pilares marinos y vegetales para proteger la memoria

La estructura del cerebro se compone en gran medida de grasas esenciales que el cuerpo humano no produce por sí mismo, lo que obliga a su consumo externo. De igual forma, ciertos componentes vegetales actúan de forma directa en los vasos sanguíneos del cráneo:

  • Pescados grasos (Omega-3): El salmón, el atún y la sardina —esta última destacada como una alternativa económica— protegen el volumen cerebral. Su ingesta regular disminuye el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer y accidentes cerebrovasculares. La dosis recomendada es de dos o más porciones semanales.
  • Verduras de hoja verde: La espinaca y vegetales similares aportan micronutrientes específicos. Contienen vitamina K1, luteína antioxidante, nitrato para la circulación, folato (vitamina B9) para la cognición, vitamina E y kaempferol. Se aconseja consumir de una a dos porciones al día para ralentizar el envejecimiento mental.
  • Nueces: Este fruto seco posee propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Su consumo constante genera beneficios en el aprendizaje, la coordinación motora y la memoria, además de reducir los niveles de ansiedad y mitigar la progresión del Parkinson.
Las nueces son un alimento altamente nutritivo, rico en grasas saludables, antioxidantes y minerales esenciales/Foto: Canva

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El eje intestino-cerebro y el poder de los antioxidantes pequeños

La comunicación entre el sistema digestivo y el sistema nervioso central es continua. Un metaanálisis publicado en la revista Biofilms and Microbiomes, junto con investigaciones de Akash Kumar en la Universidad SRM de la India, confirman que el desequilibrio de la flora intestinal, conocido como disbiosis, genera complicaciones neurológicas y déficits cognitivos.

Para mantener este equilibrio, los probióticos presentes en el yogurt y el kéfir ayudan a que el cerebro sea más eficiente en estado de reposo, mejorando también la calidad del sueño.

Por otro lado, la velocidad con la que la mente procesa la información depende de la protección contra el estrés oxidativo. En este ámbito, las bayas y pequeños frutos como uvas, arándanos, frambuesas, moras, fresas y grosellas aportan flavonoides.

Según un estudio publicado en la revista científica Annals of Neurology, el consumo regular de fresas o arándanos tiene la capacidad de retrasar la pérdida de la memoria hasta por dos años y medio, mejorando de igual forma los índices de atención.

El yogur es un alimento muy completo y beneficioso para la salud gracias a su contenido en probióticos, proteínas, calcio, vitaminas y minerales.

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Combustibles de alta calidad y estimulantes moderados

Debido al alto gasto energético del cerebro, la calidad de los carbohidratos que consume es crítica para evitar picos de glucosa que dañen las neuronas. Los granos integrales funcionan como una fuente de energía constante y de liberación lenta que regula la función sináptica y disminuye la inflamación sistémica.

Asimismo, existen dos estimulantes cotidianos que, integrados con moderación en la dieta, aportan beneficios específicos:

  • Café: El consumo de dos a tres tazas diarias se vincula estadísticamente con una menor incidencia de demencia en la edad avanzada.
  • Chocolate negro: Debe contar con un mínimo del 70% de cacao en su composición para garantizar el aporte de flavonoides necesarios para el cerebro.

Otras opciones complementarias de gran utilidad para la protección neuronal son el huevo, el aceite de oliva extra virgen y el té verde.

Abandonar el café de manera repentina altera los niveles de energía, concentración y estado de ánimo| Foto: Especial (canva)

Alimentos que aceleran el deterioro de las neuronas

Para que las propiedades de estos superalimentos surtan efecto, es necesario restringir aquellas sustancias que dañan la microcirculación cerebral y promueven la neuroinflamación. Las autoridades médicas recomiendan evitar los productos ultraprocesados, las bebidas alcohólicas y las comidas con altas concentraciones de sal. Estos elementos elevan el estrés oxidativo celular, generando costos biológicos para el cerebro que superan cualquier tipo de ventaja temporal.

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