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Sanidad, el escudo de la ganadería sonorense

Productores y autoridades refuerzan el blindaje sanitario para proteger el estatus de Sonora como referente nacional.

Sanidad, el escudo de la ganadería sonorense

La ganadería sonorense atraviesa uno de sus momentos más desafiantes: el cierre temporal de la frontera con Estados Unidos, los efectos del gusano barrenador y la caída en las exportaciones han colocado al sector en una situación sin precedentes.

Sin embargo, ante el panorama adverso, los ganaderos han centrado todos sus esfuerzos en mantener la sanidad del hato y proteger el estatus sanitario de Sonora, reconocido como el más alto del país.

Juan Carlos Ochoa Valenzuela, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sonora (UGRS), aseguró que la prioridad es impedir que enfermedades presentes en otras entidades ingresen al territorio.

“Tenemos blindadas nuestras fronteras para proteger nuestra sanidad. Hace alrededor de un mes, el gobernador (Alfonso Durazo) emitió un decreto que prohíbe la internación de ganado proveniente de los estados afectados para fines de engorda o sacrificio”, explicó.

En coordinación con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), señaló, buscan impedir incluso el tránsito de ganado de esas zonas por territorio sonorense.

Recalcó: “No podemos correr el riesgo de contaminar los estados del Norte ni complicar más las negociaciones con Estados Unidos para la reapertura de la frontera”.

Estas acciones -que incluyen operativos de vigilancia, controles sanitarios reforzados y campañas de información- reflejan el compromiso del sector y de las autoridades estatales por mantener a la entidad libre de plagas y enfermedades, que podrían poner en riesgo décadas de trabajo.

“Sonora tiene el nivel sanitario más alto del país, y vamos a seguir cuidando ese estatus con todo el rigor posible”, afirmó Ochoa Valenzuela.

Caída pecuaria

Aun con los avances en materia de seguridad y el alivio que han traído las lluvias recientes, que permitieron una recuperación del 30% en el nivel de las presas, el impacto económico de la contingencia sanitaria y del cierre fronterizo es evidente.

El ciclo ganadero 2024-2025 cerró con apenas 200 mil cabezas exportadas, la mitad de las registradas en ciclos anteriores.

“Sonora exportaba hasta 400 mil cabezas al año, pero con el cierre nos quedamos con un rezago de más de 100 mil. Lo que no se exportó se vendió al mercado nacional, pero con una pérdida de hasta 10 mil pesos por cabeza”, detalló.

Esta caída en los precios y el cambio de destino del ganado tienen un efecto en cadena sobre la economía regional, pues Sonora fue diseñado como estado exportador.

“La ganadería sonorense nació con vocación de exportación y al no poder hacerlo, se afectan muchos sectores que dependen de esta actividad”, explicó el presidente de la UGRS.

Impulsan reconversión

Ante esta situación, el dirigente destacó la disposición del gobierno federal para impulsar una reconversión productiva en estados exportadores como Sonora, Coahuila y Durango, con el objetivo de fortalecer la producción nacional de carne.

“No es algo que se logre de un día para otro; es un proceso que llevará años”, advirtió, “pero es necesario avanzar hacia un modelo más equilibrado, sin dejar de lado la exportación”.

También pidió cautela respecto a las importaciones de carne provenientes de Sudamérica: “Entendemos que hay que garantizar el abasto, pero no podemos importar carne mientras seguimos sin poder exportar. Pedimos a las autoridades federales ser cuidadosas con los cupos, para no dañar aún más a nuestros productores”, advirtió.

Pese a los retos, Ochoa Valenzuela se mostró optimista por el trabajo conjunto que ha fortalecido al gremio, ya que hoy Sonora es un estado pacífico, con estabilidad en el campo y con una sanidad ejemplar.

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