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Decir “no” fortalece la salud mental, según estudio

Una investigación revela que la incapacidad de rechazar presiones externas, desde lo cotidiano hasta lo laboral, es un factor clave en el desgaste psicológico.

Decir “no” fortalece la salud mental, según estudio

Establecer límites y rechazar presiones externas contribuye significativamente al equilibrio psicológico y es una herramienta clave para prevenir el agotamiento. Según una investigación retomada por el medio Infobae, la dificultad para decir “no” es un fenómeno que trasciende las decisiones triviales, como aceptar un producto mal elaborado, y afecta la manera en que las personas se relacionan con la autoridad y la presión social en diversos ámbitos de la vida.

La raíz de la obediencia: Un aprendizaje desde la infancia

La obediencia es un concepto que, desde los primeros años, suele asociarse con ser “bueno”. Este aprendizaje, común en la educación de muchos niños, puede limitar la capacidad de los adultos para actuar conforme a sus propios valores en situaciones cruciales.

Sunita Sah, experta en gestión de la Universidad de Cornell y autora del libro Defy: The Power of No in a World that Demands Yes, ilustra este punto con su experiencia personal. En una entrevista con Scientific American, Sah relató cómo esta internalización de la obediencia la llevó a estudiar medicina siguiendo expectativas ajenas, antes de reorientar su carrera. Su análisis se centra en por qué resulta tan difícil enfrentar la presión social y cómo es posible entrenar la capacidad de “desafiar”.

Decir “no” fortalece la salud mental, según estudio | Foto: pexels

El peso de la autoridad y la conformidad social

La dificultad para cuestionar a la autoridad fue estudiada de manera emblemática por el psicólogo Stanley Milgram en la década de 1960. Su experimento buscaba comprender los límites de la obediencia, partiendo de la justificación nazi de “solo seguía órdenes”.

En el estudio, participantes asignados como “maestros” administraron supuestas descargas eléctricas a un “alumno” (que en realidad era un actor). A pesar de las protestas de la víctima, todos los participantes aplicaron descargas de al menos 150 voltios, y casi dos tercios llegaron al nivel máximo de 450 voltios.

Sah enfatiza que estos individuos no eran “imbéciles morales”, sino que mostraban claros signos de incomodidad y ansiedad. Sin embargo, carecían de las herramientas psicológicas y sociales necesarias para desafiar a la figura de autoridad. “Intentaban decir no, pero nunca les enseñaron cómo hacerlo”, explica la experta.

Esta tendencia a la conformidad se extiende a decisiones cotidianas. En sus investigaciones, Sah ha observado que la presión social puede inclinar a las personas a actuar en contra de su propio juicio. En un experimento, hasta el 85% de los participantes cambiaba su elección inicial en una lotería por una opción menos favorable si un desconocido la recomendaba, aun cuando posteriormente reportaban sentirse menos satisfechos con su decisión.

Las tres barreras principales para decir “No”

Según Sunita Sah, existen tres razones centrales que dificultan señalar un error o disentir, incluso en entornos de alta responsabilidad como el sector sanitario, donde nueve de cada diez trabajadores reconocen sentirse incómodos al confrontar a colegas o superiores:

  1. La presión social y la “ansiedad por insinuación”: Esta fuerza psicológica genera el temor de que rechazar una orden o sugerencia pueda ser interpretado como un acto de desconfianza hacia la otra persona, ya sea una figura de autoridad o un par.
  2. Confusión entre consentimiento y conformidad: Muchas personas no distinguen entre estar genuinamente de acuerdo (consentir) y simplemente acatar una presión externa (conformarse). Culturalmente, la capacidad de “desafiar” suele verse con una connotación negativa, mientras que la obediencia se asocia con valores positivos.
  3. Falta de habilidades para “desafiar”: La ausencia de entrenamiento en este comportamiento desde la infancia deja a los individuos sin recursos para oponerse a la presión. Decir “no” se percibe como un acto excesivamente confrontativo, para el que no se tiene práctica.

Redefiniendo el concepto de “desafiar”

Para revertir esta tendencia, Sah propone un cambio en la percepción sobre lo que significa “desafiar”. Lejos de una rebeldía agresiva, la experta lo define como “actuar de acuerdo con tus verdaderos valores, especialmente cuando hay presión para hacer lo contrario”.

Esta perspectiva, detallada en Scientific American, busca convertir el acto de disentir en una herramienta positiva, accesible y fundamental para la autenticidad y la salud mental.

El camino hacia una defianza positiva: Entrenamiento y sociedad

Sunita Sah recomienda que, para desarrollar la habilidad de decir “no”, se debe comenzar con pequeños actos en contextos de bajo riesgo. Corregir un pedido erróneo en un restaurante o expresar una preferencia diferente entre amigos son ejercicios prácticos.

La práctica de “desafiar” debe entrenarse antes de enfrentar situaciones críticas, anticipando escenarios y ensayando respuestas. Sah utiliza una metáfora deportiva para subrayar su punto: “Bajo presión, no ascendemos al nivel de nuestras expectativas; caemos al nivel de nuestro entrenamiento”.

El papel de los padres y la sociedad en su conjunto es fundamental. La experta sugiere que los adultos deben modelar la capacidad de disentir de manera positiva y fomentar ejercicios de valores en familia. Este modelado enseña a las nuevas generaciones la importancia de saber cuándo y cómo alzar la voz.

La investigación concluye que aprender a ejercer la capacidad de “desafiar” a través de pequeños actos de disenso, entendiendo que es una herramienta para defender los valores propios, funciona como un escudo protector para la salud mental. Este entrenamiento evita la conformidad que suele resultar en insatisfacción y ansiedad acumulada.

Al educar en esta habilidad, se sientan las bases para comunidades donde las personas se sientan capaces de intervenir ante la injusticia y actuar conforme a sus principios, definiendo así el tipo de sociedad en la que desean vivir.

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