Las empresas con ingresos mayores a 50 millones de pesos enfrentarían nuevas reglas de ISR en 2027 que limitarían sus deducciones y podrían elevar su pago efectivo hasta cerca del 1% de sus ingresos, incluso si cuentan con pérdidas fiscales acumuladas de años anteriores, según advierten expertos
La propuesta no crea una tasa de ISR de 3.3% sobre las ventas, pero sí establece límites a las deducciones y al uso de pérdidas fiscales que podrían elevar el impuesto pagado por determinadas empresas a partir de 2027.

CIUDAD DE MÉXICO.- El Paquete Económico 2027 presentado por el Gobierno federal propone cambiar la forma en que determinadas empresas calculan sus deducciones y utilizan pérdidas fiscales para determinar el Impuesto Sobre la Renta (ISR), una modificación que podría aumentar su carga fiscal aun cuando la tasa general del impuesto permanezca en 30%.
La iniciativa, presentada el 8 de septiembre por el Ejecutivo y todavía sujeta a la aprobación del Congreso, está dirigida principalmente a personas morales con más de 50 millones de pesos de ingresos acumulables que determinen utilidad fiscal. Por ello, no significa que todos los negocios vayan a pagar un impuesto equivalente a 3.3% de sus ventas ni que cualquier empresa con pérdidas deba pagar ISR automáticamente.
La Secretaría de Hacienda plantea estos cambios como parte de una estrategia para aumentar la recaudación y combatir esquemas de evasión, particularmente aquellos relacionados con facturas por operaciones inexistentes. La presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido que el Gobierno no plantea elevar las tasas generales y que busca cerrar espacios utilizados para reducir artificialmente el pago de impuestos.
¿Qué propone cambiar el Gobierno en las deducciones de las empresas?
El cambio central está en un nuevo mecanismo de control de las deducciones autorizadas y pérdidas fiscales dentro de la Ley del ISR.
La propuesta establece dos escenarios para las empresas sujetas al nuevo régimen:
- Si sus deducciones son iguales o inferiores a 96.67% de sus ingresos acumulables, solamente podrían deducir en ese ejercicio el 99% de esas deducciones.
- Si las deducciones superan 96.67% de los ingresos, el monto que podría deducirse durante ese ejercicio quedaría limitado precisamente a 96.67% de los ingresos.

La parte que no pueda deducirse no necesariamente se perdería. La propuesta permitiría utilizarla, actualizada, durante los 20 ejercicios fiscales siguientes.
Esto significa que el cambio no consiste formalmente en elevar la tasa del ISR, sino en reducir la cantidad de gastos que una empresa puede restar de sus ingresos en un mismo ejercicio.
¿Entonces las empresas pagarían 3.3% de sus ventas como ISR?
No.
Este es uno de los puntos que requieren mayor precisión.
Cuando una empresa tenga deducciones superiores a 96.67% de sus ingresos, el proyecto propone que solo pueda utilizar deducciones hasta ese límite. En términos simples, al menos 3.33% de los ingresos quedarían como diferencia antes de otros ajustes fiscales.
Pero ese 3.33% no es la tasa del impuesto.
Sobre la utilidad fiscal resultante se aplicaría la tasa corporativa de ISR de 30%. Por ello, 30% de 3.33% equivale aproximadamente a 1% de los ingresos.
Gustavo Leal Cueva, presidente de la consultora Fiscalía, explicó a Agencia Reforma:
Para todo fin práctico lo que están haciendo es establecer un impuesto mínimo de 1 por ciento sobre los ingresos”.
La descripción sirve para explicar el efecto económico que podría producir el límite, aunque jurídicamente la iniciativa no crea un nuevo ISR con tasa de 1% sobre las ventas: conserva la tasa actual y modifica las reglas utilizadas para determinar la base gravable.
¿Cómo funcionaría en un ejemplo sencillo?
Una empresa con 100 millones de pesos de ingresos y 98 millones de pesos de deducciones tendría, bajo un cálculo simplificado y antes de otros conceptos fiscales:
- Ingresos: 100 millones de pesos.
- Deducciones originales: 98 millones.
- Utilidad antes del nuevo límite: 2 millones.
- Deducciones máximas con el límite propuesto: 96.67 millones.
- Diferencia: 3.33 millones.
- ISR de 30% sobre esa cantidad: aproximadamente 999 mil pesos.
Sin el nuevo límite, y bajo este mismo ejemplo simplificado, el ISR sobre una utilidad de 2 millones sería de 600 mil pesos.
El ejercicio muestra por qué los especialistas hablan de un aumento en la tasa efectiva de tributación, aunque la tasa legal del ISR permanezca sin cambios.
El resultado real de cada compañía dependería de sus ingresos, deducciones, pérdidas fiscales, PTU, estímulos, acreditamientos y demás elementos previstos en la legislación.
¿Una empresa pagaría ISR aunque tenga pérdidas?
No necesariamente, y aquí es importante diferenciar entre pérdidas del ejercicio, pérdidas fiscales acumuladas y pérdidas contables.
Los análisis técnicos de la iniciativa indican que el nuevo mecanismo de deducciones está previsto para personas morales con ingresos superiores a 50 millones de pesos que determinen utilidad fiscal en el ejercicio. Por ello, una empresa que realmente determine una pérdida fiscal en ese año no quedaría obligada automáticamente a pagar un impuesto equivalente a 1% de sus ingresos solamente por haber superado ese nivel de ventas.
Sí podría existir un efecto distinto para compañías que tengan pérdidas fiscales pendientes de años anteriores, pero generen utilidad fiscal durante 2027.
El proyecto propone que esas pérdidas anteriores solamente puedan utilizarse para disminuir hasta 50% de la utilidad fiscal del ejercicio. El resto tendría que trasladarse a ejercicios posteriores.
Así, una empresa podría tener pérdidas fiscales acumuladas suficientes para cubrir su utilidad y, aun así, terminar pagando ISR en 2027 porque ya no podría utilizarlas todas en un solo año.
¿Qué empresas estarían sujetas al nuevo límite?
La medida no está planteada para todos los contribuyentes.
De acuerdo con los análisis de la iniciativa, se concentraría en personas morales residentes en México con ingresos acumulables superiores a 50 millones de pesos y que cumplan las condiciones previstas en el nuevo capítulo de la Ley del ISR.
También se contemplan excepciones, entre ellas determinados contribuyentes de actividades agrícolas, ganaderas, silvícolas y pesqueras; coordinados; ciertas operaciones de maquila; instituciones de seguros; empresas en concurso mercantil y compañías de reciente creación, sujetas a reglas para evitar que una reestructura sea utilizada únicamente para quedar fuera del nuevo mecanismo.
Esto también significa que una micro o pequeña empresa no quedaría automáticamente bajo este límite por el simple hecho de ser un negocio o una persona moral.
¿Por qué Hacienda quiere limitar las deducciones?
El Gobierno sostiene que busca combatir la erosión de la base gravable del ISR y el uso de facturas falsas para declarar gastos y pagar menos impuestos.

Sheinbaum había adelantado que el Paquete Económico buscaría reducir la evasión sin crear nuevos impuestos.
“No va a haber nuevos impuestos”, declaró el 7 de septiembre, al señalar que todavía existen empresas dedicadas a generar facturas ilegales para disminuir el pago de IVA o ISR.
Desde esta perspectiva, el Gobierno puede sostener que no sube la tasa general del ISR, porque ésta permanece en 30%.
Al mismo tiempo, los especialistas señalan que una reducción en las deducciones permitidas puede elevar la cantidad sobre la que se calcula el impuesto y, por tanto, aumentar lo que una empresa termina pagando.
Ambas situaciones pueden ocurrir al mismo tiempo: la tasa legal no cambia, pero la tasa efectiva sí puede aumentar.
¿Por qué BBVA advierte sobre un posible impacto en la inversión?
BBVA Research cuestionó que una parte de la estrategia recaudatoria dependa precisamente de restringir las deducciones empresariales.
Los límites a las deducciones del ISR empresarial podrían inhibir aún más la inversión privada”, señaló el banco al analizar el Paquete Económico.
La institución considera que la medida podría afectar también a compañías que utilizan deducciones permitidas por la ley y no únicamente a aquellas involucradas en operaciones simuladas.
BBVA sostiene que habría sido preferible atacar directamente la informalidad, la emisión de facturas falsas y otros mecanismos de evasión. Su análisis advierte que una mayor carga fiscal puede reducir los recursos disponibles para inversión en un momento en que la inversión privada muestra debilidad.
El banco también recuerda que México mantiene una recaudación tributaria baja frente a otras economías: en 2024 representó 18.3% del PIB, el nivel más bajo entre los países de la OCDE, según el análisis de BBVA.
¿Qué pasaría con los intereses y las pérdidas fiscales?
El límite general a las deducciones no es el único cambio planteado.
El proyecto también propone:
- Reducir de 30% a 20% el límite para la deducción de determinados intereses netos respecto de la utilidad fiscal ajustada.
- Permitir utilizar pérdidas fiscales anteriores solamente hasta por 50% de la utilidad fiscal de cada ejercicio.
- Diferir hasta por 20 ejercicios determinadas deducciones que no puedan aprovecharse por los nuevos límites.
- Ajustar los pagos provisionales de ISR durante 2027 para reflejar las nuevas restricciones.
El efecto principal sería que algunas empresas tendrían que pagar ISR antes, aunque posteriormente puedan recuperar parte de las deducciones que fueron diferidas.
Eso convierte a la liquidez en uno de los principales puntos de discusión alrededor de la iniciativa.
¿Qué es el ROGS y por qué también desaparecería?
La reforma propone además eliminar el Régimen Opcional para Grupos de Sociedades (ROGS).
Actualmente, este esquema permite a determinados grupos empresariales diferir hasta por tres ejercicios una parte del ISR generado por las sociedades que los integran. El propio SAT describe ese diferimiento como uno de los beneficios centrales del régimen.
Si el Congreso aprueba la reforma en los términos presentados, el régimen sería derogado y las sociedades que lo utilizan tendrían que desincorporarse y pagar el ISR diferido pendiente conforme a las reglas transitorias previstas para 2027.
¿Qué se sabe del crecimiento económico y por qué importa para esta discusión?
Las críticas de los especialistas aparecen además en un periodo de bajo crecimiento.
El INEGI reportó que el PIB de México aumentó 0.8% durante 2025, aunque la actividad mostró una recuperación posterior y en el segundo trimestre de 2026 registró un avance trimestral de 1.4%.
Por ello, afirmaciones sobre un crecimiento promedio “menor a 1% durante los gobiernos de Morena” requieren especificar el periodo y la metodología utilizada. Lo verificable es que varios de los últimos años registraron tasas reducidas y que el debate fiscal ocurre mientras autoridades y analistas buscan fortalecer tanto la recaudación como la inversión.
¿La reforma ya está aprobada y cuándo podría comenzar?
No.
Hasta ahora se trata de una iniciativa incluida en el Paquete Económico 2027, entregado por el Ejecutivo al Congreso el 8 de septiembre de 2026. Las disposiciones pueden modificarse, eliminarse o aprobarse durante el proceso legislativo.

Si las modificaciones a la Ley del ISR son aprobadas en los términos propuestos, la mayoría de los cambios comenzarían a aplicarse a partir del ejercicio fiscal 2027.
Por ahora, el punto central para empresas y contribuyentes es que no se está proponiendo un ISR de 3.3% sobre las ventas. Lo que se plantea es limitar cuánto pueden deducir determinadas empresas y cuánto de sus pérdidas fiscales anteriores pueden utilizar cada año.
El resultado puede ser un mayor pago efectivo de ISR y una salida anticipada de efectivo, pero su impacto dependerá de la situación fiscal de cada compañía y de la versión que finalmente apruebe el Congreso.
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