A través del reciclaje industrial, Benjamín Valdez Aranda se posiciona como proveedor clave de la cadena del acero en México

La cadena de valor del acero en México depende, en buena medida, de operadores capaces de garantizar el suministro constante de chatarra industrial de calidad. A través de sus operaciones de desmantelamiento y comercialización de activos, Benjamín Valdez Aranda abastece directamente a fundiciones de la talla de DEACERO, TAMSA y GERDAU, tres de los productores de acero más relevantes del país. La chatarra recuperada en proyectos como el desmantelamiento de AKRA Polyester de Grupo Alfa o Esmaltes y Colorantes Cerámicos de Grupo Trébol no termina en un depósito, sino que se convierte en materia prima para la industria siderúrgica nacional, cerrando un ciclo que el empresario regiomontano ha perfeccionado a lo largo de tres décadas.
El punto de partida de ese modelo fue el desmantelamiento de Embotelladora Barrilitos en 2001, primer proyecto de referencia de Valdez Aranda. De aquella experiencia extrajo una convicción que ha guiado cada operación posterior: para ejecutar proyectos industriales en tiempo y forma es indispensable construir alianzas con empresas que cuenten con la infraestructura financiera y de equipamiento adecuada. Una lección aprendida en campo que definiría la forma en que el ingeniero estructuraría su red comercial durante los años siguientes.
Cómo Benjamín Valdez Aranda transforma la chatarra del desmantelamiento en materia prima para la siderurgia
La comercialización de chatarra hacia grandes fundiciones no es una actividad de volumen simple. Implica clasificación de materiales, gestión de residuos conforme a normativa ambiental y coordinación logística con plantas que operan con programas de producción exigentes. A lo largo de su carrera, Benjamín Valdez Aranda ha desarrollado la capacidad de abastecer a esas fundiciones con material recuperado en procesos de desmantelamiento, cerrando un ciclo productivo que convierte activos en desuso en insumos productivos para la industria siderúrgica nacional.
El mismo principio llevó al empresario a participar en proyectos de mayor complejidad tecnológica. Uno de los más significativos fue su colaboración con Kimberly Clark de México en un programa de reciclaje de papel y plástico orientado a la recuperación de celulosa. “Tuve la oportunidad de participar en una empresa internacional de reciclaje de papel y plástico aplicando la tecnología para recuperar celulosa, que se traduce en árboles de nuestros bosques”, describe Valdez Aranda sobre aquella experiencia. Un proyecto que amplió su visión sobre el potencial del reciclaje industrial más allá del metal y reforzó su convicción sobre el valor económico de los materiales que otros descartan.
La red de clientes del ingeniero en el sector del reciclaje industrial se extiende más allá de la siderurgia. Empresas como Alen del Norte, Eco Fibras Ponderosa, Indorama y Grupo Gondi forman parte de su cartera en el reciclaje de otros materiales, relaciones comerciales que amplían su presencia en distintos segmentos de la economía circular y refuerzan las oportunidades de negocio en un mercado en constante expansión. Con base en esa experiencia acumulada, Valdez Aranda trabaja actualmente en el desarrollo de un modelo de franquicia que permita la participación de asociados pequeños, medianos y grandes para llevar el reciclaje a otro nivel, tanto en impacto de negocio como en beneficio ambiental. Una cadena de valor comercial, ecológica y social que estará disponible próximamente.
Otro hito tecnológico fue la incorporación de explosivos plásticos en procesos de demolición industrial, en sustitución de la dinamita convencional. Una técnica que exige mayor planificación y conocimiento especializado, pero que ofrece mayor precisión y control en estructuras complejas.
El valor de la red cuando los mercados cambian de reglas
La visión que articula la actividad del empresario regiomontano no se limita a la ejecución de proyectos puntuales. Durante tres décadas, Benjamín Valdez Aranda ha construido una red que integra proveedores, socios logísticos, fundiciones y operadores inmobiliarios, con el objetivo de generar cadenas de valor capaces de absorber proyectos de distinta naturaleza y escala. “El verdadero éxito está en RED y al alcance de todos los que colaboramos”, ha señalado sobre el modelo que guía sus empresas.
Su participación en la liquidación de empresas del sector de fundición de aluminio ilustra esa capacidad. Cuando dos compañías del rubro se fusionaron, Valdez Aranda intervino en la comercialización de maquinaria en desuso, equipos y materias primas como aluminio y otros metales, articulando en poco tiempo una operación de salida eficiente para activos que de otro modo habrían perdido valor.
El propio mercado ha cambiado las condiciones de competencia: la información sobre precios de materiales y servicios es hoy accesible para cualquier operador, lo que eleva la exigencia sobre quienes llevan décadas construyendo una red y un método de trabajo. Treinta años de experiencia en desmantelamiento, reciclaje y comercialización de activos industriales son, en ese contexto, una ventaja difícil de replicar.
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