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El ingreso promedio por habitante en México retrocede a niveles de 2016 y acumula siete años de estancamiento por la falta de inversión, alertando sobre una pérdida sostenida en el poder adquisitivo

El PIB per cápita en México registra su nivel más bajo desde 2023.

El ingreso promedio por habitante en México retrocede a niveles de 2016 y acumula siete años de estancamiento por la falta de inversión, alertando sobre una pérdida sostenida en el poder adquisitivo

MÉXICO.- La economía mexicana enfrenta una racha de retos estructurales que impactan de manera directa en el bolsillo de la población. Por segundo año consecutivo, el crecimiento de la actividad productiva en el país no logró superar el ritmo del incremento demográfico, lo que provocó una reducción real en el ingreso promedio por habitante.

De acuerdo con los resultados oficiales del Producto Interno Bruto (PIB) correspondientes al primer trimestre de 2026, publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el valor total de los bienes y servicios producidos en la nación equivaldría a 190,615 pesos anuales por persona si se distribuyera de forma equitativa. Esta cifra representa una contracción real del 0.4% en comparación con el mismo periodo de 2025 y marca el registro más bajo de este indicador desde 2023.

¿Qué es el PIB per cápita y por qué afecta su vida diaria?

El PIB per cápita es un indicador económico que resulta de dividir el valor total de la producción de un país entre su número completo de habitantes, utilizando las proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo). Aunque este dinero no se deposita de forma directa en las cuentas de los ciudadanos, funciona como el termómetro más preciso para medir la riqueza disponible en una sociedad.

Para que las familias experimenten una mejora real en su nivel de vida, es indispensable que la economía crezca a una velocidad mayor que la población. Cuando ocurre lo contrario, como en el escenario actual, los recursos disponibles disminuyen en términos reales, lo que suele traducirse en salarios estancados, menor poder adquisitivo y dificultades para la creación de empleos formales bien remunerados.

Por segundo año consecutivo, el crecimiento de la actividad productiva en el país no logró superar el ritmo del incremento demográfico | Magnific

Un estancamiento que suma más de siete años

El comportamiento actual del ingreso por habitante no es un fenómeno aislado. Los datos históricos revisados por el observatorio económico México, ¿cómo vamos? muestran que el PIB per cápita en el país acumula más de siete años sin registrar un crecimiento sostenido.

Actualmente, este indicador se mantiene por debajo de los niveles máximos alcanzados durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. De hecho, la disponibilidad de riqueza por persona en la economía mexicana se encuentra hoy en rangos muy similares a los que se registraron en el año 2016, lo que evidencia una década de estancamiento en el bienestar económico promedio.

Las causas detrás del declive económico

Los analistas financieros coinciden en que la raíz de este problema radica en un freno de la actividad productiva general. Diversos factores internos y externos explican esta situación:

  • Falta de inversión: Existe un estancamiento derivado de la debilidad en las inversiones tanto públicas como privadas.
  • Proyectos detenidos: La cautela e incertidumbre jurídica detuvieron el desarrollo de proyectos estratégicos de infraestructura y manufactura.
  • Baja productividad: El promedio de producción por hora trabajada no ha logrado avanzar significativamente.
  • Consumo moderado: El sector terciario, compuesto por el comercio y los servicios, perdió dinamismo debido a que las familias muestran mayor prudencia al realizar compras.
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Ajustes en las metas y pronósticos para el cierre de 2026

A pesar de que el Inegi corrigió al alza el crecimiento anual del primer trimestre (pasando de una estimación previa de 0.2% a un dato definitivo de 0.4%), el panorama de corto plazo muestra signos de desaceleración. Si se compara el primer trimestre de 2026 con el último trimestre de 2024, la actividad económica del país se redujo un 0.6%.

Ante esta tendencia, las principales instituciones financieras del mercado ajustaron a la baja sus proyecciones de crecimiento para el cierre de este año. El grupo financiero Banorte recortó su pronóstico a un 1.4%, mientras que la Encuesta de Expectativas del Sector Privado coordinada por Citi muestra un consenso generalizado de apenas el 1.1%.

Por su parte, los Precriterios Generales de Política Económica 2027 presentados por la Secretaría de Hacienda y las evaluaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) sugieren que las políticas públicas deberán enfocarse en reactivar la confianza empresarial para revertir la tendencia actual antes de que concluya el año.

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