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El hogar de los campeones

Desde el histórico Fernando M. Ortiz hasta el moderno Estadio Fernando Valenzuela, cada inmueble representa una época en el beisbol de la capital sonorense

El hogar de los campeones

A lo largo de su historia, los Naranjeros de Hermosillo han tenido distintos hogares que se han convertido en testigos de generaciones, campeonatos y momentos que permanecen en la memoria de su afición.

Fernando M. Ortiz: la primera casa

El primer hogar de los Naranjeros fue el Estadio Fernando M. Ortiz, conocido originalmente como la “Casa del Pueblo”. Construido en 1934 e inaugurado un año después, tenía capacidad para alrededor de 5 mil aficionados y fue escenario de los primeros encuentros profesionales disputados en Hermosillo, cuando el equipo todavía era conocido como Queliteros, en la antigua Liga de la Costa del Pacífico.

Entre sus páginas históricas destaca también el primer partido de beisbol con luz artificial en Hermosillo, celebrado el 5 de junio de 1953, gracias al trabajo de Rodolfo “Opi” Valencia Valle, quien entonces tenía apenas 15 años.

Los Naranjeros permanecieron en este parque desde su debut en 1945 hasta enero de 1972, cuando llegó el momento de abrir una nueva etapa en el entonces flamante Estadio Héctor Espino.

Héctor Espino: la catedral del beisbol

Inaugurado el 4 de octubre de 1972, el Estadio Héctor Espino se convirtió durante décadas en la gran catedral del beisbol sonorense y en la casa de los Naranjeros hasta 2013.

Tras su remodelación de 1997, el inmueble alcanzó una capacidad cercana a los 15 mil espectadores y fue escenario de grandes jornadas del beisbol mexicano. En su terreno se disputaron varias Series del Caribe y también recibió encuentros de pretemporada de los Arizona Diamondbacks.

Pero, sobre todo, el Héctor Espino fue el escenario donde se construyó buena parte de la identidad moderna de los Naranjeros. Ahí se levantaron banderines, se consagraron jugadores y se escribieron capítulos memorables bajo el mando de estrategas como Benjamín “Cananea” Reyes y Lorenzo Bundy.

El 6 de enero de 2013, los Naranjeros disputaron su último encuentro en este histórico inmueble antes de trasladarse al nuevo Estadio Sonora. Después de varios años de abandono, el recinto inició una nueva etapa al convertirse en sede del Bachillerato Deportivo en 2022.

Fernando Valenzuela: el nuevo hogar

El siguiente capítulo comenzó con el Estadio Sonora, inaugurado en 2013 como escenario de la Serie del Caribe, torneo en el que México se coronó campeón con los Yaquis de Ciudad Obregón como representantes nacionales.

Ese mismo año marcó el inicio de una nueva era para los Naranjeros. En la temporada 2013-14, el equipo conquistó el campeonato de la Liga Mexicana del Pacífico en su nueva casa, convirtiendo al inmueble en parte inmediata de la historia naranja.

Años después, el recinto adoptó el nombre de Estadio Fernando Valenzuela, en honor al legendario beisbolista sonorense, y se prepara ahora para recibir nuevamente al Clásico Caribeño en su edición 2027.

Con poco más de una década de historia, el inmueble se ha consolidado como uno de los escenarios más modernos de la Liga Mexicana del Pacífico y como un nuevo símbolo del beisbol en Hermosillo. Con capacidad para poco más de 17 mil aficionados, su particular arquitectura está inspirada en un referente natural de Sonora: el cráter de El Pinacate.

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