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Cansado de las quejas en el diamante, un japonés de 58 años construye un robot umpire portátil que analiza la trayectoria de cada lanzamiento para marcar bolas y strikes

Takashi Yoshida, trabajador de una empresa de tecnología en la prefectura de Nara, desarrolla un sistema portátil con cámaras para marcar bolas y strikes en el béisbol juvenil y de aficionados.

Cansado de las quejas en el diamante, un japonés de 58 años construye un robot umpire portátil que analiza la trayectoria de cada lanzamiento para marcar bolas y strikes

Hay decisiones que generan más conflictos que consenso. En el béisbol, una bola o un strike puede cambiar el ánimo de un equipo, el tono de un partido y hasta la paciencia de un umpire.

Ese desgaste fue precisamente lo que empujó a un japonés de 58 años a buscar una solución tecnológica.

Su respuesta no es un estadio equipado con decenas de cámaras, sino un robot que cabe en la cara de un umpire.

El origen del proyecto: un umpire cansado de escuchar quejas

De acuerdo con The Mainichi, Takashi Yoshida trabaja en una empresa de tecnología y vive en Koryo, una pequeña localidad al oeste de Japón.

Yoshida solía ejercer como umpire en partidos de aficionados, es decir por gusto y sin una remuneración.

Pronto descubrió que su juicio era cuestionado constantemente. Los jugadores de ambos equipos le reclamaban con la misma frase: “¿A dónde estás viendo?”.

La repetición de esas críticas lo llevó a un punto de quiebre: “Me cansé de ser árbitro”, confesó.

Sin embargo, en lugar de alejarse del deporte, decidió reemplazar el ojo humano por las cámaras. Por seis años, Yoshida ha desarrollado un sistema automatizado para juzgar bolas y strikes en el béisbol.

Cuatro cámaras en una máscara: así trabaja el robot portátil

El sistema que diseñó Yoshida es simple en concepto pero complejo en ejecución:

  1. Cuatro cámaras van montadas en la máscara que usa el umpire.
  2. Estas cámaras analizan la trayectoria de la pelota en tiempo real.
  3. El objetivo es determinar si el lanzamiento atravesó la zona de strike.

La dificultad técnica es que la zona de strike no es igual para todos los bateadores, pues esta depende de la altura de cada jugador, específicamente de la posición de sus rodillas y sus hombros.

El sistema está programado para ajustar el juicio con base en las medidas individuales de cada bateador.

En esencia, el mecanismo es el mismo que utiliza la Major League Baseball (MLB). La diferencia radica en la infraestructura:

  • En las Grandes Ligas se requiere un conjunto de cámaras de alto rendimiento instaladas de manera fija en el estadio.
  • La versión de Yoshida, en cambio, es completamente portátil porque va montada en la máscara. Un umpire puede llevarla a cualquier campo sin necesidad de instalaciones especiales.

Las primeras pruebas: errores de media pelota y luz nocturna como enemiga

Yoshida realizó varias pruebas con el sistema en lotes baldíos, jaulas de bateo y juegos reales. En todas las ocasiones encontró distintas dificultades:

  • El rastreo de la trayectoria de la bola marcaba un margen de error de media pelota: de 3 a 4 centímetros de izquierda a derecha y unos 10 centímetros en altura.
  • El reconocimiento de la pelota se dificultaba en partidos jugados por la noche.

Además, el diseño original del sistema preveía que, en el momento en que el catcher recibiera el lanzamiento, el dispositivo anunciara “strike” o “ball” de manera inmediata. Pero en la práctica, la mayoría de las veces no hubo respuesta.

La corrección de errores de software y el salto en la precisión

Después de las pruebas fallidas, Yoshida revisó el sistema a fondo. Debió corregir múltiples defectos en el software utilizado para reconocer la pelota.

Luego realizó una nueva ronda de pruebas, en las cuales la mejora fue drástica.

La tasa de detección subió al 90%. En lanzamientos a 100 kilómetros por hora, el sistema detectaba prácticamente todos los envíos. En lanzamientos rápidos de 120 kilómetros por hora, la efectividad rondaba el 80%.

Sakuma Kawase, el joven que lanzó en aquel partido experimental, notó la diferencia. “Incluso marcó strikes en lanzamientos en los límites”, comentó con satisfacción.

La opinión de un umpire de 73 años: la máquina es estricta, pero el control del juego es humano

Kotoku Kamiwaki tiene 73 años y fue el umpire en el diamante en ese partido. Su experiencia le permite comparar con perspectiva: “Como es una máquina, hace juicios estrictos”, explicó.

Pero añadió una observación que ningún algoritmo puede replicar por sí solo:

Controlar el juego también es parte del trabajo del umpire. Sería muy difícil dejar todo a un robot”.

Yoshida, al hacer balance, reconoció que cuando el sistema lograba identificar un lanzamiento, la precisión era razonablemente buena. “Al menos podía juzgar algo como un lanzamiento”, dijo.

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Los siguientes pasos: más precisión y un robot que desaparezca dentro de la máscara

El plan de Yoshida tiene dos metas claras para el corto plazo:

  • La primera es seguir mejorando la precisión del sistema.
  • La segunda es lograr una mayor miniaturización.

Su objetivo es que el dispositivo no sea un robot externo visible, sino que vaya incrustado directamente en la máscara del umpire, casi invisible para los jugadores y el público.

El espejo de la MLB: el robot umpire ya es una realidad en las Grandes Ligas

Mientras Yoshida trabaja en su versión portátil y de bajo costo, la MLB ya implementó esta temporada un sistema similar. Se llama Hawk-Eye y es la misma tecnología utilizada en el tenis y otros deportes.

El argumento central de la liga para impulsar esta tecnología es doble:

  • Buscar una precisión milimétrica.
  • Reducir los conflictos dentro del campo.

La diferencia entre ambos mundos es enorme: un lado invierte millones de dólares en estadios equipados con decenas de cámaras de alto rendimiento.

El otro lado es un trabajador de tecnología en el campo japonés, con cuatro cámaras atadas a una máscara, tratando de resolver el mismo problema. La meta, sin embargo, es la misma.

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