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La increíble historia de cómo ganó Calderón hace veinte años

En aquella elección de 2006, Calderón fue lo que en inglés se considera como un underdog, es decir, aquel el que está en desventaja y se espera que pierda.

Leo Zuckermann

Esta semana se cumplen 20 años de la elección del 2006. Sigo rememorando estos comicios que marcaron la política nacional. Somos polvo de aquellos lodos. Hoy recuerdo cómo Felipe Calderón, uno de los personajes más odiados por la 4T, vino de muy atrás para ganar esas elecciones.

En julio del 2005, se hubiera considerado como un chiflado aquel que hubiera afirmado que Calderón iba a ser elegido Presidente en 2006.

En noviembre de 2004, yo lo entrevisté en la radio. Seis meses antes había renunciado como secretario de Energía después que el presidente Fox lo había regañado públicamente por su lanzamiento como posible candidato presidencial en Jalisco.

A Fox le disgustaba Calderón. A regañadientes, más por un compromiso con el PAN, el jefe del Ejecutivo lo había nombrado secretario cuando éste terminó su encargo como líder de la bancada panista en la Cámara de Diputados.

Calderón se le había “salido del huacal” adelantando su destape. Fox montó en cólera porque no era su candidato favorito para sucederlo. Después de un zafarrancho verbal, Calderón presentó su renuncia a la secretaria de Energía. Muchos pensaron que su dimisión era su muerte política: No podría ser el candidato presidencial panista sin el apoyo del Presidente.

Calderón llegó a la cita radiofónica acompañado sólo de un joven que me presentó como su coordinador de comunicación social (Max Cortázar). Platicamos de por qué quería ser Presidente. Su empresa se veía casi imposible. Tenía que conseguir la nominación de su partido como candidato y, luego, ganar la contienda constitucional. Lo primero parecía dificilísimo; lo segundo rayaba en lo utópico.

En la entrevista, prometió ganarles al Presidente y al titular de Gobernación, Santiago Creel. En las épocas priistas esto era imposible. Pero Calderón argumentó que en el PAN las cosas eran diferentes. Recordé, entonces, lo que me contó, en otra ocasión, de cómo le había ganado la presidencia del PAN, a los 34 años, al primer gobernador panista de la historia, Ernesto Ru©o, con una campaña que diseñaron y operaron él y su esposa, Margarita Zavala, desde la sala de su casa.

Felipe tampoco gozaba de las simpatías del entonces dirigente de su partido, Manuel Espino. Sin embargo, se anotó un triunfo importante al lograr que el PAN eligiera a su candidato presidencial en una elección donde participarían militantes y adherentes en tres rondas de votación regional. Las reglas lo favorecían. Sólo tenía que convencer a un universo potencial de un millón de votantes.

Calderón recorrió el País convenciendo a los panistas en una campaña de territorio.

Mientras tanto, su principal adversario, Creel, sintiéndose ya candidato presidencial, salió con una espectacular y costosísima campaña mediática. Este error le costó la elección al favorito de Fox. Con las probabilidades en su contra, Calderón ganó la candidatura presidencial.

Su campaña a la Presidencia comenzó mal con una estrategia diseñada para atraer el voto de los panistas (el cual ya tenía en su bolsa); durante dos meses y medio se estancó en las encuestas. El candidato favorito, en ese entonces el todo poderoso López Obrador, llegó a sacarle una ventaja de diez puntos porcentuales en las encuestas. A principios de marzo de 2006, eran pocos los que apostaban que Calderón pudiera ganar.

Sin embargo, cambió su estrategia y organización electoral. Instrumentó una campaña negativa muy agresiva contra AMLO. Comenzó a hablarle al electorado del empleo y no devpasiones y valores. Repuntó en las encuestas y, después del primer debate, se empezó a ver la posibilidad real de que ganara.

Ahora, en su condición de puntero en las encuestas, fue sujeto a una campaña negativa en su contra que reposicionó a AMLO.

En 2004, cuando entrevisté a Calderón, nunca pensé que podía llegar a ser Presidente. A principios de marzo de 2006, cuando su campaña no marchaba, tenía severas dudas. A la víspera de la elección todavía le daba más probabilidades de perder que de ganar. El 2 de julio la posibilidad de su derrota seguía siendo real. El lunes siguiente, por la madrugada, cuando fluían los resultados preliminares del IFE, llegué a dudarlo. Contra viento y marea, lo hizo. Para vencer, Calderón tuvo que remontar lo que parecía imposible: Ganarles la partida a personajes tan importantes como Fox, Espino, Creel y López Obrador. No puede menospreciarse la persistencia que a lo largo de dos años tuvo este político para lograr su propósito.

En aquella elección de 2006, Calderón fue lo que en inglés se considera como un underdog, es decir, aquel el que está en desventaja y se espera que pierda. En pocas ocasiones, estos personajes asombran y ganan.

Veinte años después, muchos lopezobradoristas todavía no lo digieren.

LEO ZUCKERMANN

Leo Zuckermann es analista político / periodista y conductor de un programa de opinión en televisión.

@leozuckermann

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