La voz de los obispos
En los últimos ocho años, en los gobiernos de Morena, tanto a nivel federal como estatal, la libertad de expresión ha estado bajo ataque permanente...

LO QUE ÉL QUISO DECIR
En México, uno de los países del mundo más peligroso para ejercer el periodismo, cada día que pasa, a los ojos de todos, se cierran espacios a la libre expresión a nivel nacional y en los estados, por acción represiva del Gobierno en sus tres niveles y también de grupos del crimen organizado.
En el Gobierno del presidente López Obrador (2018-2024) y en el de Sheinbaum Pardo (2024-2030) a petición de Palacio Nacional, han sido corridos de programas de radio, televisión y también de la prensa escrita, más de 90 periodistas y comentaristas críticos al actual Gobierno.
Y ante el chantaje, la presión, el miedo y también el chayote, medios y periodistas se alinean a las orientaciones y solicitudes de cobertura noticiosa que vienen de Palacio Nacional.
En los últimos ocho años, en los gobiernos de Morena, tanto a nivel federal como estatal, la libertad de expresión ha estado bajo ataque permanente, aunque la presidenta Sheinbaum Pardo una y otra vez lo niegue.
Las comparecencias mañaneras de López Obrador y de Sheinbaum Pardo han sido utilizadas para descalificar y agredir, con nombre y apellido, a medios y periodistas, nacionales e internacionales. Lo que los sitúa en una posición de peligro.
En estos tiempos hay algunos dirigentes y activistas sociales, también organizaciones, que en el pasado fueron críticas del poder y ahora, por diversas razones, permanecen en silencio o incluso apoyan al actual Gobierno antidemocrático y autoritario.
Ahora, en este páramo, hay muy pocas voces que pueden expresar un punto de vista crítico independiente, y una de esas son la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y cada uno de los obispos que la integran.
Lo han demostrado en diversas ocasiones, pero en el actual estado de cosas se exige que se haga oír su voz con más frecuencia y ante cada vez más situaciones críticas, en un país de un Gobierno populista autoritario que quiere someter a la sociedad a un régimen de pensamiento único.
La Iglesia Católica, también las otras iglesias, algunas de las evangélicas claramente alienadas al Gobierno, tienen una responsabilidad ética, y también evangélica, de ser la voz de quienes no la tienen, y de pronunciarse de manera crítica ante situaciones que hoy se viven en el País.
Hay muchos temas que no sólo preocupan, sino que golpean a la sociedad mexicana como la violencia, las desapariciones, los feminicidios, la corrupción, la impunidad, el abuso de poder y el avance del control territorial por parte de grupos del crimen organizado, que deben ser denunciados, más todavía, ante el silencio del actual Gobierno, que asegura que todo va bien, aunque el País se caiga a pedazos.
La Iglesia, al pronunciarse de manera crítica ante estos temas, y otros muchos, tendrá que pagar un costo, frente a un Gobierno como el de la presidenta Sheinbaum Pardo, que reacciona de manera desmedida ante la menor de las críticas. Eso no debe de impedir, en una falsa prudencia, que la Iglesia no fije de manera pública su posición a la luz del Evangelio.
Rubén Aguilar Valenzuela
@RubenAguilar
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