Tijuana

Cumple 25 años de luchar por los migrantes

Lourdes inició la defensa de las personas que eran cruzadas a EU de manera indigna

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Por Khennia Reyes

Lourdes Lizardi, defensora de los derechos humanos.

Lourdes Lizardi, defensora de los derechos humanos.

Desde hace 25 años Lourdes Lizardi es defensora de migrantes nacionales y extranjeros, con quienes también sufre la discriminación y falta de apoyo de las autoridades.

Nació en Guadalajara, en donde las anécdotas de sus vecinos que llegaban a Tijuana para cruzar a Estados Unidos con un pollero la sorprendían, pues algunos cruzaban saltando la valla divisoria, otros dentro de las cajuelas de los carros. 

Otros más regresaban al vecindario tapatío presumiendo camionetas de último modelo, hablando ‘spanglish’, derrochando dinero o desconociendo a las amistades.

Esto provocó que en 1993 Lourdes llegara Tijuana para trabajar con su tío en un puesto de artesanías cerca del cruce fronterizo de Tijuana-San Ysidro, en donde su primer acercamiento con la migración fue con los mexicanos que habían sido deportados de Estados Unidos, a quienes regalaba comida y buscaba un espacio para que durmieran.

Pero su ayuda aumentó de nivel: luchar contra los polleros por rescatar a las personas que encerraban en los compartimientos de los carros para ingresarlos de manera ilegal a la Unión Americana.

Uno de los recuerdos que todavía la conmueve fue el de una mexicana que iba encerrada al lado de un motor de un pick up; la mujer casi muere asfixiada y por quemaduras.

Esta misma migrante había alertado sobre una más que estaba embarazada que también viajaba al lado del motor… su encuentro fue imposible debido a los miles de carros que estaban en la línea.

En los 25 años Lourdes guarda buenas historias, como el hecho de que los migrantes haitianos que llegaron en 2016 a Tijuana la llaman ‘Mama’ o ‘mamá’, pues fue una de las primeras activistas que se apuntó para atender a esta comunidad, junto con Ángeles Sin Frontera A.C, Movimiento Juventud 2000 y el Desayunador Salesiano.

Asimismo, el de una familia centroamericana de la caravana pasada, quienes en el reciclaje de botellas de plástico y latas de aluminio encontraron una forma de obtener dinero y un trabajo estable.

“He estado en contacto con ellos, a algunos les ha ido bien y me mandan cosas, me apoyan, me vienen y me traen ropa para seguir ayudando como lo hice con ellos”, expresó la activista.

Y otro de sus momentos memorables fue la organización de un partido de futbol con los habitantes de la canalización del Río Tijuana, en el cual un par de ellos decidió alejarse de las drogas y rehabilitarse

Esfuerzo sin interés

Actualmente los activistas pro migrantes sufren por falta de apoyo de las autoridades para atender a esta población, lo que para Lourdes representa un  doble reto: conseguir la ayuda entre sus amigos y mantener la confianza en que su ayuda se destina a un bien.

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