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Escenifican en Cecut metáfora de una ciudad marcada por la migración

Proyecto Ataranto presenta exploración escénica de una urbe construida a partir del movimiento incesante de las corrientes migratorias en la sala Federico Campbell.

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Por Redacción/GH

Las “tiguanas”, criaturas híbridas y heterodoxas, salieron de sus carpas para deambular por el espacio desnudo y representar, con su movimiento incesante, la búsqueda de identidad de una ciudad como Tijuana(Cortesía)

Las “tiguanas”, criaturas híbridas y heterodoxas, salieron de sus carpas para deambular por el espacio desnudo y representar, con su movimiento incesante, la búsqueda de identidad de una ciudad como Tijuana | Cortesía

TIJUANA.- Las “tiguanas”, criaturas híbridas y heterodoxas, salieron de sus carpas para deambular por el espacio desnudo y representar, con su movimiento incesante, la búsqueda de identidad de una ciudad como Tijuana, alimentada por el constante ir y venir de las corrientes migratorias que han terminado por darle una fisonomía definitiva que, sin embargo, se renueva aún hoy con la llegada de cada nuevo grupo migrante.

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Valiéndose solamente de máscaras que simulan algo parecido a unas iguanas, o “tiguanas” en el planteamiento de esta coreografía, tiendas para acampar y sus habilidades en la danza, Ana Luisa Navarro y Mónica Mancilla Mora ofrecieron una metáfora de Tijuana y su historia indisolublemente ligada a los movimientos migratorios, este sábado 10 de agosto la Sala Federico Campbell del Centro Cultural Tijuana, organismo de la Secretaría de Cultura.

Bajo la dirección de la propia Mónica Mancilla, el proyecto Ataranto presentó su espectáculo “Tiguana Rhythm” como parte del programa “El Cecut apoya las artes escénicas bajacalifornianas” ante una audiencia que se mantuvo atenta a la evolución de estas criaturas de ficción.

Mientras Mancilla y Navarro mostraban sus ejecuciones dancísticas, una serie de sonidos ambientales contribuían a delinear la atmósfera sonora en la que las “tiguanas” tejían su urdimbre de movimientos; a ellas se sumó Jorge Luis Navarro, quien, guitarra en mano, deleitó al público con un intermedio de música acústica.

Se trató de una representación que indaga sobre aquello que ha sido una constante histórica en esta urbe fronteriza y que ha impreso su huella de distintos modos, muy a tono con los objetivos del Proyecto Ataranto, agrupación enfocada a la creación e investigación del quehacer escénico.

“La idea de Tiguana Rhythm nació de una inquietud que tuvimos a partir de la situación que se vivió con los hondureños”, explicó Ana Luisa Navarro al señalar que la idea de partida es que “todos somos migrantes”.

“Como el movimiento es vida”, añadió, “a través de esa búsqueda de salir de nuestra zona de confort nos vemos obligados a migrar”.

Navarro estudió Arquitectura y desde que inició su carrera ha estado practicando la danza por medio de talleres. Originaria de Mexicali, se trasladó a Tijuana para estudiar un diplomado en danza con la compañía Lux Boreal. Actualmente es maestra de baile en Cecyte.

Por último, la bailarina precisó: “Nosotros ponemos una semilla, una intención; intentamos dar una mirada hacia atrás, un sentimiento de realización de por qué estamos aquí, cómo llegamos hasta aquí. Intentamos que fuera algo grato, queríamos mostrar la oportunidad de estar aquí, el convivio y el espacio para crecer”.

Para conocer el resto de nuestras actividades puede consultar www.cecut.gob.mx, www.mexicoescultura.com o www.facebook.com/cecut.mx.

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