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Columnas Termómetro mental

‘Un violador en tu camino’

“El patriarcado es un juez que nos juzga por nacer y nuestro castigo es la violencia que no ves”.

Por Ricardo Menéndez

“El patriarcado es un juez que nos juzga por nacer y nuestro castigo es la violencia que no ves”. Así arranca el mensaje global con dedicatoria a ellos, y ellas, que sostienen sin darse cuenta una sociedad opresora de la mujer. Nunca ha habido un matriarcado propiamente, el patriarcado ha sido la constante en la historia de la humanidad. La biología no es destino para el humano, la fuerza o las diferencias biológicas no deben determinar la relación entre hombre y mujer. “Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía” continúa, más claro ni el agua. La propuesta del performance original de vestir “provocadoramente” se mantiene. Las manifestantes visten poco conservador, mostrando el cuerpo y tapando los ojos, es parte central del performance feminista. Nunca lo veremos en países como Arabia Saudita, en Turquía las dispersaron por ofender al señor presidente. En la India se tropicalizó haciendo una alusión directa a las castas y la religión como opresoras de la mujer. “El violador eras tú. El violador eres tú”, antes y ahora todo varón tiene una tarea pendiente con la civilización. Absolutamente todos tenemos una forma de pensar machista, así hemos sido educados, así crecimos. Unos más y otros menos, pero todos estamos atrapados en una certeza interior, no necesariamente consciente, de superioridad. Ese “tú” está dirigido a todo aquel que se escandaliza por las pintas y vidrios rotos, pero no por un feminicidio. La normalización del feminicidio es terrible. “El Estado opresor es un macho violador”, es la frase más contundente. Efectivamente, cuanto más opresor es un Estado, las más oprimidas serán las mujeres.

Hay que ubicar que esto nació en medio de una gigantesca manifestación del valiente pueblo chileno en contra de un Estado que se vive como opresor, como el máximo ejemplo de las consecuencias del neoliberalismo yanqui en Latinoamérica. La estrofa que inicia con “duerme tranquila, niña inocente” es ni más ni menos que parte del himno de los carabineros chilenos. Una actitud machistamente protectora, la mujer como alguien a tratar delicadamente por frágil, no por justicia y cultura.

El que en cuestión de días se globalizara es señal de que lo que dice, y cómo, es algo con lo que se identifican todas las mujeres conscientes de su opresión. No fue planeado así, sus autoras, basándose en el texto de una escritora, lo realizaron frente a unas cuarenta y cinco personas, el éxito las llevó a repetirlo ya con muchas más mujeres y de allí se lo apropiaron las mujeres del mundo. No es un himno, es una protesta hacia nosotros. La dificultad del hombre a tomarlo en serio es la confirmación de la opresión de género.

* El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.

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