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Tijuana: Ciudad del Siglo XXI

La gran mayoría de los países siguen el modelo de Estado nación al estar constituidos por un territorio, población, gobierno y orden jurídico.

Por Roberto Quijano Luna

La gran mayoría de los países siguen el modelo de Estado nación al estar constituidos por un territorio, población, gobierno y orden jurídico. No obstante, existen otros que no necesariamente entran en esta categoría. Pienso en Singapur, Hong Kong, Ciudad del Vaticano y Mónaco, que se asemejan más a una ciudad Estado.

En la antigüedad, las ciudades Estado proliferaban por todas partes: Atenas, Esparta, Troya, Cartago, Roma. En el Renacimiento: Florencia, Venecia, Génova y Milán. En la era moderna, se abandonó esta noción de ciudad Estado por la consolidación del Estado nación. Representaba un modelo más eficiente para cohesionar naciones, lograr economías de escala y fortaleza militar. Así surgieron los grandes países de nuestros tiempos, ya no como un cúmulo de ciudades sino como un extenso territorio nacional.

El modelo de Estado nación fue funcional hasta la llegada de la era global. Actualmente el comercio, tecnología y migración han permeado las fronteras entre países. Esto ha resultado en que mientras las grandes corporaciones se empoderan, los gobiernos nacionales se debilitan. A tal grado que hoy son sumamente incapaces resolviendo problemas del siglo XXI.

En el presente, 55% de la población mundial vive en ciudades, para 2050 será 68% (ONU). Esto significa que las grandes metrópolis (Ciudad de México, São Paulo, Nueva Delhi) seguirán creciendo y arribarán a la escena otras nuevas. Esto significa que el grueso de la población de un país se concentrará en ciudades específicas.

Dado que los gobiernos nacionales son cada vez más ineficientes resolviendo temas locales, las ciudades deben asumir mayor control sobre sus decisiones. Esperar a que un burócrata a miles de kilómetros resuelva problemas locales es causa perdida. Las mejores decisiones provienen de la gente que conoce la calle y el ecosistema citadino.

Al escribir esto medito la situación actual de Tijuana, una ciudad en el total abandono. Estas semanas he recorrido y platicado con gente en determinadas colonias. Sus localidades no colapsan del todo porque hay un puñado de colonos que hacen grandes esfuerzos por mantener sus alrededores iluminados, limpios y seguros. El problema es que son un puñado de personas frente a un gobierno sumamente incapaz.

Tijuana es actualmente el municipio más poblado con 1.9 millones de habitantes. Nuestra urbe fronteriza será protagonista de la política citadina mundial del siglo XXI. Su ubicación, clima y capital humano brinda ventajas incomparables. Al proseguir el proceso globalizador, esta frontera puede ser el cruce de caminos entre mundos (EUA y México, EUA y América Latina, Asia y América). Así como lo fue Venecia, Constantinopla, Damasco y Alejandría en su momento. Un punto de encuentro entre civilizaciones.

Para lograr esto se requieren ciudadanos convencidos que compartan esta visión y gobiernos locales que encaminen sus decisiones para tales efectos. Progresivamente, se debe buscar mayor autonomía de gestión y financiera para Tijuana. Es decir, que asuma sus responsabilidades de decisiones y dinero para poder ser autosuficiente. Si bien Tijuana no será una ciudad Estado al estilo de Atenas o Esparta, puede llegar a ser una ciudad referente en la aldea global.

*- El autor es abogado y estudiante de maestría en administración y políticas públicas.

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