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Columnas Termómetro mental

Solidaridad

Las cosas aún tienen que estar peor antes de esperar que mejoren, la ilusión de que llegar al pico de la curva de contagio es un alivio, es todo lo contrario.

Por Ricardo Menéndez

Las cosas aún tienen que estar peor antes de esperar que mejoren, la ilusión de que llegar al pico de la curva de contagio es un alivio, es todo lo contrario. El pico de contagio significa el pico de muertes en las siguientes semanas. Además, no sabemos a ciencia cierta cuánto dure la meseta (cuando se aplana la curva), pueden ser semanas o más, puede ser por distintos brotes mayores en otras ciudades, puede haber rebotes, en fin, que aún hay que prepararse para el mal tiempo. Está pesando más las carencias materiales en los pobres que el riesgo del Covid-19. Todavía no vemos mucha gresca entre poblados cercanos, la territorialidad cada vez será mayor. Este “pueblo bueno” empieza a padecer de carencias mayores, eso le quita lo bueno y lo pone en modo supervivencia. Atender las necesidades en alimento es lo que menos veo, no me atrevo a juzgar, quiero pensar que el gobierno mexicano está haciendo lo que se puede y debe. Siempre se puede más, pero lo ideal suele ser enemigo de lo mejor, o lo posible. Por ejemplo, yo puedo opinar distinto sobre las políticas del uso de mascarillas, aunque sean rústicas, entiendo a los países que piensan su uso generalizado fuera de casa es pieza clave, sin embargo tengo que respetar la indicación que aquí no. Es importante resistir la fantasía de tener un pronóstico personal o una desacreditación a las órdenes sanitarias, que nadie se pase de listo. Las noticias falsas que más circulan son sobre este asunto de qué sucede y qué nos espera. El apetito por un medicamento o vacuna que resuelva tanta muerte es otra fuente de hambre. Tenemos constantemente noticias de experiencias con tal o cual medicamento y pareciera que nos acercamos a la solución y en realidad es expresión de lo perdidos que estamos, hurgamos en el baúl de las medicinas buscando alguna que ayude, aunque sea un poco. Las noticias sobre la competencia académica/corporativa hacia una vacuna también da la ilusión de poderla tener pronto. El mismo Dr. López-Gatell habla de un cálculo de dos a cuatro años para que tengamos una vacuna. En pocas palabras, el asunto va para largo. Es muy difícil discutir sobre cómo conservar el aparato productivo cuando estamos atrapados en defendernos del golpe fuerte de la pandemia en México. Respeto a los críticos del plan de AMLO, pero estas críticas distraen sobre lo que está sucediendo aquí y ahora. No es obedecer a ciegas, es poder tener sintonía nacional frente a la pandemia. Cuidado con la metáfora de que está siendo peor el remedio que la enfermedad. Hasta ahora no nos ha ido tan mal considerando nuestras debilidades. Solidaridad es la palabra clave.

* El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.

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