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Columnas Agua Caliente

Piedras en el camino

Desde la comodidad de sus oficinas o sus casas, los diputados de la 23 Legislatura de Baja California, esos que prometieron el oro y el moro en campaña, están empecinados en poner trabas y hacer sangrar económicamente a los empresarios de la Entidad.

Por Agua Caliente

Desde la comodidad de sus oficinas o sus casas, los diputados de la 23 Legislatura de Baja California, esos que prometieron el oro y el moro en campaña, están empecinados en poner trabas y hacer sangrar económicamente a los empresarios de la Entidad.

Y es que al parecer andan necesitados de fondos para mantener a la enorme burocracia que representa el Gobierno, los diputados locales, donde firma como presidente Luis Moreno Hernández, decidieron que una buena manera era inventar un nuevo impuesto para diez giros de negocios diferentes, entre ellos el sector restaurantero.

El nuevo impuesto disfrazado de una “licencia sanitaria”, está en análisis en la Comisión de Salud del Congreso del Estado, con la diputada Montserrat Caballero, para reformar la Ley de Salud Pública, en los artículos dos, 149, 150, 153 y 153 BIS.

De aprobarse, se exigirá esa “licencia” a los restaurantes, así como a expendios de alimentos, bebidas alcohólicas y no alcohólicas; los que presten asistencia social; los rastros; las albercas y baños públicos, centros de reunión y espectáculos; los dedicados a la prestación de servicios estéticos como peluquerías, salas de belleza o masaje; los de hospedaje; las funerarias; los transportes de carga de alimentos y perecederos; y los centros de desarrollo infantil.

Y lo interesante es que ha trascendido que el costo puede ser de los 17 mil hasta los 80 mil pesos, lo que causa un impacto a esas pequeñas empresas.

Más interesante aún es que ya existe una licencia sanitaria, que por cierto es gratuita. Así que queda claro el fin único de esta iniciativa: Recaudar dinero.

El sector gastronómico con sus cientos de establecimientos a lo largo y ancho de Baja California será el más golpeado, sobre todo porque con la pandemia del Covid-19 tuvieron que cerrar y están casi quebrados, mientras Congreso local les quiere dar la puntilla.

Ya lo ha comentado Miguel Ángel Badiola Montaño, secretario general del Consejo Ejecutivo Nacional de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac): El nuevo impuesto puede ser el tiro de gracia.

De hecho, se estima que al menos 30% de los restaurantes en la Entidad no volverán a abrir sus puertas.

Ante este preocupante panorama, parece que ni en el Congreso del Estado ni en el Gobierno estatal hay una voz sensata que pueda parar esta nefasta pretensión de obtener más dinero para el Gobierno exprimiendo los bolsillos de los empresarios, a quienes despectivamente se les ha dicho que chillan como marranos.

Por cierto, mientras a los negocios establecidos tratan de sacarle más dinero, a los cientos de comercios ambulantes e informales que no pagan impuestos, ni se les exige una licencia sanitaria a pesar de vender alimentos en las calles, se les da dinero del erario para mantenerse.

Así que a los informales todo el apoyo y a los establecidos les ponen cada día más piedras en el camino.

Ensenada sin agua

Los ciudadanos de Ensenada manifestaron su malestar a través de las redes sociales luego de que la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Ensenada (Cespe) informara que durante los próximos días un total de 52 colonias no tendrán agua.

Esto derivado de un incendio ocurrido en uno de los arrancadores del Centro de Control de Motores de la planta 87  de la Misión, y aunque en un inicio el subdirector técnico de la Cespe, Jaime Alcocer Tello, quiso responsabilizar a las administraciones pasadas por la falta de mantenimiento, ayer en una rueda de prensa se desdijo y señaló que se realizará un peritaje para conocer el motivo del incidente, sin embargo, reconoció que no contaban con las medidas de seguridad necesarias ya que únicamente tenían unos cuantos extinguidores.

Mientras tanto, serán los ensenadenses los que padezcan la falta de agua en estos días en los que lavarse las manos de manera recurrente es esencial.

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