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Narcomenudeo/ posesión y homicidios

Tijuana ha padecido una epidemia de homicidios dolosos por años consecutivos. En 2014, se registraron 462 homicidios; en 2015, 612; en 2016, 872; en 2017, 1,619; en 2018, 2,253 (el registro más alto); y en 2019, 2,012.

Por Roberto Quijano Luna

Tijuana ha padecido una epidemia de homicidios dolosos por años consecutivos. En 2014, se registraron 462 homicidios; en 2015, 612; en 2016, 872; en 2017, 1,619; en 2018, 2,253 (el registro más alto); y en 2019, 2,012. Es decir, los homicidios crecieron más de 400% en seis años. Las causas que llevaron a esta alarmante situación son diversas y se ha escrito extensamente acerca de la guerra territorial emprendida por carteles en la ciudad. Por ende, es importante analizar otras variables que han provocado de manera directa o indirecta el alza de los homicidios.

En primer lugar, se encuentra un cambio en los patrones de consumo local de drogas. Si bien Tijuana es un punto central para transportar la mercancía ilegal hacia Estados Unidos, la ciudad no podía ser considerada netamente consumidora. En este sentido, el crimen organizado en un esfuerzo por diversificar ingresos optó por crear un mercado de consumo local en Tijuana. Esto representó un incremento de registros de delito de narcomenudeo y posesión de droga. Un aumento en narcomenudeo debe ser un buen indicador del aumento del consumo local de drogas. Si hay demanda de drogas, habrá oferta mediante narcomenudeo.

En días recientes, El Universal publicó un reporte que indica una aparente correlación entre narcomenudeo/posesión de droga y homicidios en Tijuana. En junio 2016 se detuvieron 69 personas por posesión de droga y se registraron 39 homicidios; en julio 2019, 449 detenciones y 230 homicidios. Es decir, al aumentar el número de detenciones por posesión de droga o narcomenudeo, aumentó el número de homicidios.

 ¿Cómo atender esta situación?

La confrontación abierta con grupos delictivos es sumamente costosa para las autoridades y sociedad. Los ataques frontales siempre derivan en víctimas y daños innecesarios y son de dudosa legalidad. Por ende, si nuestras autoridades desean disminuir el número de homicidios, una variable que pueden atender de manera más eficiente es la del consumo de drogas en la ciudad; por un lado, la oferta y, por el otro, la demanda.

En el caso de la oferta, si bien el número de detenciones ha aumentado, esto ha sido en un contexto de impunidad y negligencia donde pocos son sentenciados o reciben condenas mínimas. El efecto “puerta giratoria” por posesión de droga o narcomenudeo es una realidad. Los mismos narcomenudistas son detenidos una y otra vez hasta que al tiempo, muchos, son hallados muertos. Esto no se debe a un exceso de “garantismo” por parte de los jueces sino de la negligencia de policías y fiscalía para llevar un proceso penal acorde a la ley vigente; por ejemplo, las detenciones son de dudosa legalidad o se presenta al detenido en destiempo.

Por ende, la labor de la administración municipal y estatal es capacitar a su personal para que realicen las detenciones e integren las carpetas de investigación con base en el nuevo sistema de justicia penal.

Por otro lado, está el consumo de drogas en Tijuana. Tema complejo que estaré cubriendo en columnas subsecuentes.

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