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Columnas El mundo me da vueltas

Malas decisiones del Presidente

Fue de risa - por inverosímil- la presentación sobre la supuesta “conspiración” para derrocar a nuestro Presidente de República.

Por Pepe Avelar

Fue de risa - por inverosímil- la presentación sobre la supuesta “conspiración” para derrocar a nuestro Presidente de República.

Tantos años en la lucha política por ser alguien lo forjaron a desconfiar hasta de su sombra: fueron tantos los reveses, tantas las desilusiones, las traiciones, el doble discurso, que es bastante obvio que en lugar de enfocarse sólo en gobernar, se la pase pensando en cómo neutralizar a sus opositores por un evidente delirio de persecución.

Pero que no crea que sólo él lo ha hecho. Todos los gobernantes piensan en como eternizarse ellos o a sus partidos en el poder gubernamental. Es política casi para parvulitos.

El problema es que el país no está para andar pensando en complots para derrocar gobiernos, según lo dijo en su soporífera mañanera, sino para repensar en que haremos con los nuevos 10 millones de pobres que, se proyecta, tendremos para fin de año por, entre otras cosas, la errónea decisión gubernamental de no apoyar a los generadores del empleo.

Y es que no hay por dónde creer el “plan” del gobierno federal para crear 2 millones de empleos en lo que resta del año. No hay una sola condición económica que se lo vaya a permitir.

Es tan obvio que no hay dinero para estimular la economía que hasta se tuvo que incumplir su cacareada promesa de gobierno de no pedir prestado a los organismos internacionales y ahora andan hasta rogándole a las empresas que tienen adeudos fiscales sujetos a un en proceso legal a que se le den abonos.

Fui un votante de AMLO en la elección del 2018 y hoy, a casi 2 años de su triunfo, sigo pensando que eso necesitaba México. El problema fue que elegimos al menos peor políticamente y hoy estamos pagando las consecuencias por no contar con un funcionario con mas experiencia y alcances globales.

Por supuesto que estoy de acuerdo que la pobreza y la corrupción son dos enfermedades generadas por los gobiernos anteriores y que hay que combatirlas, pero no soy ciego para ver que lo que se está haciendo en materia económica, no tiene pies ni cabeza.

Las personas necesitan empleos bien pagados para sobrevivir no dádivas ni despensas. Esto solo perpetúa su condición de pobres, los denigra, los inutiliza. Y que no se malentienda, me gusta que haya programas de apoyo, claro está, porque hay necesidades inmediatas que la gente tiene que resolver, pero ¿dónde están los programas de mediano y largo plazo para que ellos mismos salgan adelante? ¿Dónde están los apoyos para que el comercio informal se regularice y pague impuestos y otorgue derechos laborales a sus trabajadores? ¿Cuándo empezaremos con la promoción de las inversiones nacionales y extranjeras para consolidar trabajos mejor remunerados? ¿Cuándo adelgazaremos al gobierno para dejar de sostener dependencias del mismo tipo en los tres ámbitos de gobierno?

No, no quiero que el Presidente y su gobierno fracase. Por supuesto que no. Eso seria apostarle a que el país se derrumbe poco a poco. No. Una gente pensante como yo, quiere un gobierno exitoso para los mexicanos. Para todos, no solo para los seguidores de Andrés Manuel López Obrador.

Y es ahí donde veo la principal falla de este gobierno: su discurso de odio, de confrontación, de venganza, de división social.

Que diera yo por un Gobernante que pase a la historia por un proceso de transformación que nos incluya a todos. Pero no. Tenemos a uno que insiste en pelearse con el 50% (o mas) que no estamos de acuerdo con sus actuales decisiones.

Por eso hay tantos movimientos sociales y otros tantos de políticos para frenar al Presidente, a sus excesos discursivos y a sus ideas arcaicas de la economía.

Hay puntos de coincidencia inalterables: nadie queremos que haya corruptos en el Gobierno y en este hay y muchos. Nadie queremos gente pobre y desvalida y sin embargo, nada estamos haciendo para sacarla de ahí. Nadie quiere un sistema de salud pública deficiente y sin embargo, nada estamos haciendo para solventar el problema. Nadie queremos a la gente trabajadora sin seguridad social y sin viabilidad de futuro en sus pensiones y sin embargo, fomentamos la informalidad y el “changarrismo”.

Todavía quedan un poco mas de 4 años y como soy optimista, me gusta pensar que las cosas podrían componerse en el futuro inmediato. Pero como me lo dijo un prominente miembro de este gobierno: el Presidente está enojado y le ganan las vísceras. Seguiré pensando en positivo.

* El autor es empresario, turistólogo y un enamorado de su ciudad.

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