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Columnas Postigo

La ilusión viaja en burro

Una vez derrochados los recursos millonarios carcomidos por la campaña electoral; tiradas al basurero las toneladas de impresos con la foto de los cazadores de votos...  

Por Antonio Medina de Anda

Una vez derrochados los recursos millonarios carcomidos por la campaña electoral; tiradas al basurero las toneladas de impresos con la foto de los cazadores de votos; silenciada la voz transmitida por radio y televisión de los candidatos @, y arrastradas por el remolino las copiosas y repetitivas promesas de los “distintos” partidos  (así como) iniciados los amarres, acomodos y reacomodos entre “ganadores y perdedores” de los huesos ofertados; la mayoría de los embrujados mexicanos volverán a lo de siempre, es decir, a seguir el rastro de la senda que lleva, no ha una mejor existencia, sino a sobrevivir entre lo mismo y lo peor, igual que antes, como siempre.

Sin duda del malogrado despotismo porfirista a la dictadura perfecta priista (salvo la pausa nacionalista del general Lázaro cárdenas) ningún gobernante proveniente de sucesivas elecciones ha modificado, de manera relevante, el carácter desigual que impera y domina en México, todo lo contrario, la sobrada satisfacción de una complacida minoría dista, se ve demasiado apartada del pueblo, de una muchedumbre que desde sus remotos ancestros al día de hoy el sometimiento manda, la carencia domina pues el mal vivir del taller y del campo apenas da el sustento que las elecciones, se acepte o no, niegan o escatiman.

Sistemática simulación que conforme pasan los años las correspondientes instituciones han sido adulteradas, fríamente desnaturalizado el quehacer político y con ello la razón y ser de los gobernantes, los partidos, la obligación y el derecho de los ciudadanos pues tanto el conjunto de los sujetos al igual que su ejercicio, del pasado al presente, fue y es distorsionado de tal forma que los comicios, referéndum o plebiscitos lejos de legitimar a quien ejerce el poder evidencia lo injusto, ilícito y espurio de un arcaico régimen sostenido bajo el presidencialismo autoritario cuyo respaldo proviene, más que demostrado, por medio del fraude y la imposición que combinados con actos represivos la impunidad y corrupción son palancas dominantes; como avasallantes se confirmaron los “históricos” comicios intermedios recientes toda vez que la puja por los votos, particularmente los agenciados por Morena, no tuvieron el propósito de “juntos hacer historia” sino de apuntalar, con mayor potencialidad, a los que tienen como objetivo no la “transformación” del país sino la candidatura presidencial del próximo 2024.

De allí que el prolongado sometimiento sufrido por la población en lo material y pensar, periódicamente aplastada cualquier rebeldía social  opositora, logró establecer un atroz conformismo mezcla de temor con servilismo, de paciencia y esperanza que manipulada por la clase política burguesa no pasa de ofrecer cambios para que todo siga igual puesto que, aún mas reprobable, en esta última elección cual si la mayoría viviera en el paraíso y no en el infierno, nada novedoso se dijo, ningún propósito original apareció, el discurso fue rollo y la mediocridad como la inferioridad de los abanderados y abanderadas del “pueblo” confirmaron la tragedia y comedia  por medio del “invertiré, construiré, fundare’ castigare’, aplicare’…”

*- El autor es diplomado en Periodismo por la UABC.

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