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Más historia para conocer nuestras raíces.

Por Rafael Liceaga

Más historia para conocer nuestras raíces. Saber de dónde venimos y vislumbrar a dónde vamos. Después de la muerte del generalísimo José María Morelos en 1815, el movimiento insurgente empezó a decaer. El gobierno virreinal de Félix María Calleja, ofreció indultos a los principales líderes insurgentes. A los que no aceptaron el perdón, los persiguió hasta acabarlos o meterlos en prisión. El Virrey Juan Ruiz de Apodaca (1816-1821), tenía la seguridad de que el territorio estaba pacificado. Solo quedaba un personaje capaz, Vicente Guerrero.

Por otro lado, un grupo de la iglesia y varios comerciantes que creían amenazada su fortuna, se reunió en la Casa de La Profesa de la Ciudad de México, para organizarse y tratar de impedir que la gente conociera la Constitución de Cádiz. Se manifestó que el Rey no estaba libre y que, en tanto recobraba su libertad, el poder quedaba en manos del Virrey Apodaca. Querían tener el poder en sus manos. Los conspiradores de La Profesa, para llevar a cabo su propósito, necesitaban de un jefe militar de prestigio, que tuviera la confianza de la gente, del alto clero y de los gobernantes. El personaje seleccionado fue Agustín de Iturbide, un criollo, militar, quien residía en la Ciudad de México.

El 10 de enero de 1821, Agustín de Iturbide le escribió a Vicente Guerrero, invitándolo a que dejara de pelear, y a que pusiera a su gente a las órdenes del gobierno.

Además, le ofreció dejarlo al mando de sus tropas. También le decía que suspendería todas las acciones militares, hasta que le diera respuesta. Guerrero no respondió a la carta. Ante el silencio, Iturbide nuevamente le escribe, y Guerrero le contesta que los españoles sólo querían mantener controlados a los americanos, lo que inició la guerra, y que siempre se burlaron de la gente nacida en América; por lo que él no descansaría hasta lograr la Independencia o moriría en la batalla, para bien de la Patria, invitándolo a que se uniera a la causa de la Independencia, la más pura de todas las causas. Al final, se pusieron de acuerdo y vino el famoso “Abrazo de Acatempan”.

La mañana del 27 de septiembre de 1821, las tropas de las Tres Garantías salieron de Tacubaya, pasando por Chapultepec, incorporándose al camino de Tacuba, para entrar a la capital de México. A las 10 de la mañana entró a la ciudad el Ejército Trigarante. Agustín de Iturbide, Guerrero, otros líderes, y 16,000 soldados.

Como ciudadanos estamos obligados a conocer nuestra historia que nos ha dado vida como nación. Lo que han hecho nuestros héroes, ha dado pauta a que hoy seamos una gran nación. Es importante que recordemos de dónde venimos porque es honrar a nuestras raíces y nuestro país. Honrar y afirmar Ya grandeza de México es una labor que debe atravesar nuestro quehacer diario como mexicanos. La mejor manera de honrar a México es enseñando a nuestros hijos a cuidar y respetar a nuestro país, su cultura, tradiciones y recursos naturales.

* El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina y coordinador de Tijuana en Movimiento.

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