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Guerra comercial USA-China

En el marco de la economía mundial, están surgiendo nuevos factores que  cambian las condiciones representando una amenaza para la estabilidad y el crecimiento de la economía global.

Por José Luis Contreras

En el marco de la economía mundial, están surgiendo nuevos factores que  cambian las condiciones representando una amenaza para la estabilidad y el crecimiento de la economía global.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como ha sido una conducta habitual en su método de negociación, amenaza al gigante asiático China, con imponer aranceles a las exportaciones chinas hacia Estados Unidos. Así lo hizo con México, a fin de conseguir implementar la política migratoria que se ajustaba a sus propósitos de campaña. Con México, le funcionó, como ya lo habíamos comentado en este espacio, pero a diferencia de China, el presidente  chino Xi Jinping, de inmediato le responde en el terreno comercial y determina devaluar el Yuan.

Una devaluación de la moneda china le permite bajar los precios de los productos manufacturados en aquella nación, con lo que pretende el gobierno asiático compensar la pérdida de competitividad que el incremento en aranceles representará para sus productos.

Hay una gran diferencia entre amenazar países con economías emergentes, como México, Guatemala e incluso algunos miembros de la Unión Europea, que tienen interés en el mercado norteamericano, y amenazar a China. China tiene el tamaño y los recursos comerciales y financieros suficientes para responder con éxito a las amenazas del presidente Trump. Es justo lo que acaban de hacer con una de sus armas más efectivas: El tipo de cambio.

Como vemos, si alguien tiene margen para una respuesta cambiaria ante un ataque arancelario, es China. Basta con que desde el poder se decida la estrategia y se aplique. Una contraofensiva cambiaria es letal, porque anula los efectos de los aranceles, y de paso abarata el resto de sus exportaciones. Tengamos claro, solo China, por el tamaño de su economía y su mercado interno, puede tomar ese tipo de decisiones en el contexto actual. Ya que las economías emergentes que han recibido los embates del Presidente estadounidense tienen la necesidad de generar certidumbre y estabilidad para generar inversión que permita crecimiento.

Considero un error de cálculo del presidente Trump, ya que no consideró la diferencia en la toma de decisiones. La política monetaria en Estados Unidos la determina la Reserva Federal, que es un órgano autónomo del presidente y que ha venido actuando prudentemente y no bajaría el costo del dinero a petición del presidente. En China en cambio, la política económica la determina el Gobierno, ya que, en ese país, existe una economía centralizada y socialismo asociado a las empresas privadas, es decir el Estado toma esas decisiones como medida de control y regulación.  

Este enfrentamiento entre ambas naciones, originadas por las decisiones del presidente Trump, ya tiene implicaciones en el mercado financiero global, y vemos cómo el propio peso mexicano y otras monedas se han visto afectadas, generando incertidumbre y nerviosismo en los mercados y los capitales buscan refugiarse en economías más estables y menos dependientes.

En general considero que persiste el temor en los mercados de que el Presidente de Estados Unidos no quiera detenerse ahí en sus represalias, y lejos de procurar acuerdos, opte por una nueva ronda de aranceles. De persistir en esa postura, y se generara una reacción en el mismo sentido de China, la recesión será un fenómeno inminente.

Esta guerra comercial, en el corto y mediano plazo, puede generar oportunidades a México de convertirnos en una plataforma de exportaciones hacia el mercado norteamericano, y los chinos pudieran ver la oportunidad de manufacturar en México valiéndose de los acuerdos comerciales que se tienen con Norteamérica, lo que como señalo en el mediano y corto plazo nos beneficiaría, pero esta situación sería muy dañina para la economía global.

Si la economía norteamericana se contrajera como consecuencia de esta medida de política determinadas por su presidente, el costo electoral para Trump sería muy alto.

* El autor es economista de profesión, fue presidente del Colegio Estatal de Economistas y vicepresidente del Colegio Nacional de Economistas.

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