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Educación

Gertz Manero

Las denuncias y actuaciones que han sobresalido en los últimos días, sobre el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, no son nada halagüeñas.

Por Roberto Vázquez

Por el derecho a la libertad de expresión

Las denuncias y actuaciones que han sobresalido en los últimos días, sobre el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, no son nada halagüeñas. Se ha demostrado que es un sujeto vengativo, abusador, aprovechado del mandato que tiene y sin escrúpulos para usar de manera corrupta, ese enorme poder en su beneficio. Hace unos días escuché una denuncia en la radio, en la cual se asegura que, con una enorme prepotencia, metió a la cárcel a una mujer de 92 años. En lo que parece un pleito añejo con varias actuaciones en la corte, y a pesar de que la persona contaba con un amparo, no dudó en cometer esta injusticia. La señora había sido compañera en amores del papá de Manero, durante varias decenas de años y eso pareció afectarle, dice el denunciante. El amparo protegía a la señora de cualquier injusticia, pero fue más fuerte el odio del Fiscal General que cualquier derecho de ella.

Ahora está inmerso en una acusación de peculado, asociación delictuosa y lavado de dinero, contra varios científicos pertenecientes al Conacyt, a los cuales acusa de malos manejos de recursos financieros por una cantidad de 244 millones de pesos, que se utilizaron en el Foro Consultivo Científico y Tecnológico entre los años 2013 y 2018. Quiere meterlos a la cárcel para vengarse porque no lo aceptaron en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) por no tener méritos académicos ni investigaciones científicas. Durante diez años intentó ingresar por diversos medios, pero el principal requisito a llenar que eran trabajos con un nivel científico y pruebas irrefutables de actividades de investigación, que no pudo aportar, obligaron a rechazarlo varias veces. No obstante, ahora ya pertenece al SNI en la más alta posición que es el nivel III. Al parecer la comunidad científica no sabe con precisión cómo logró integrase.

Ahora bien, este artículo no es en defensa de la comunidad científica, porque la corrupción se manifiesta en todos y cada uno de los espacios donde la actividad humana, maneja recursos financieros. Creo que ellos también son susceptibles de cometer delitos. Por supuesto que hay malos manejos en la utilización de recursos financieros gubernamentales, pero en este caso se nota la actitud gandalla de Gertz Manero. Quiere cobrarse deudas de honor antiguas y, si no es ahora cuando tiene poder, nunca lo será.

Allá a principios de la década del 2000, en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Tijuana, el entonces director -no diré su nombre- denunció el robo de 30,000 pesos. Lo desconcertante del asunto es que no se violaron puertas, ni ventanas, ni cajones de escritorios, ni nada. Todo fue limpio y quedó nítido como el aire primaveral. Nunca supe si hubo una investigación judicial ni en que quedó el asunto. Lo que si supe es que solo tres personas tenían las llaves apropiadas. Esa no era una comunidad científica, pero si una universitaria, donde se imagina uno que no deben suceder cosas como estas. Pero pasan. Por eso todo debe ser manejado de manera legal para evitar sufrir a carroñeros como el Fiscal General de la República. Vale.

*El autor es Licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

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