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¿Emprender a los 50, 60 o 70?

“Viejos los cerros… y reverdecen”. Dicho popular.

Los últimos 20 años de mi vida los he dedicado a trabajar con emprendedores, principalmente jóvenes, y luego de estas dos décadas llenas de aprendizaje creo que hay uno en particular que puedo confirmar con toda certeza: no hay edad para emprender.

No pretendo comprobar esta hipótesis en una columna de opinión personal, pero sí creo poder aportar datos concretos que me permitan asegurar esto que comento.

En un estudio realizado por Azoulay et al. titulado (2020) "Age and High-Growth Entrepreneurship." publicado por American Economic Review, se analizó la edad de los fundadores de empresas en los EE. UU. aprovechando los datos del último censo publicado. Entre los hallazgos se descubrió que la edad promedio de los emprendedores en el momento en que fundaron sus empresas era de 42 años y la inmensa mayoría de estos emprendimientos eran pequeños como restaurantes, tintorerías y sencillos comercios. El dato es interesante pues se opone a una creencia general de que los emprendimientos son ejecutados principalmente por jóvenes.

El reporte no se queda ahí pues levanta una pregunta todavía más interesante: ¿y las empresas exitosas, generalmente las tecnológicas, esas sí son de más jóvenes? Pues no. El estudio encontró que los fundadores iniciaron esas empresas, en promedio, ¡cuando tenían 45 años! Con estos hallazgos podemos aventurarnos en decir que, cuando se observan a las empresas más exitosas, la edad promedio de los fundadores aumenta, no disminuye. En pocas palabras y basados en los datos del estudio: los empresarios exitosos tienden a ser de edad madura, no jóvenes. ¡Pum!

¿Pero qué hay detrás de estos datos tan interesantes? Yo encuentro dos ventajas y dos desventajas.

Primera ventaja: Los emprendedores maduros cuentan con más experiencia y enfoque a la hora de tomar decisiones, hay más conocimiento del mundo y especialmente más precaución para identificar riesgos, errores y también oportunidades. La madurez permite al emprendedor conocer sus habilidades y también sus limitaciones.

Segunda ventaja: Emprender a una edad mayor se tiene más criterio en materia financiera; muchos cuentan con algo de seguridad o respaldo económico y esto podría representar algo de tranquilidad a la hora de iniciar un nuevo negocio.

Pero no todo es miel sobre hojuelas.

Primera desventaja: Los malos hábitos arraigados con la edad podrían significar todo un reto para el emprendedor pues se cuenta ya con una zona de confort bien medida y aceptada por uno mismo; aprender cosas nuevas (especialmente aquellas relacionadas con la tecnología) implica romper con rutinas y abrir nuevos enfoques.

Segunda desventaja: No es lo mismo ser borracho que cantinero. La energía, la capacidad para trabajar largas jornadas, dormir poco y reaccionar a los cambios drásticos del día a día no es cosa fácil. Los emprendimientos absorben energía física y mental.

¿Te interesa emprender y aprovechar tu madurez? Te comparto 5 tips:

Analízate internamente si estás dispuest@ y con ganas para el reto, platica con tu familia y busca su apoyo, realiza una investigación de mercados seria, revisa tu situación financiera para saber si puedes dar el paso y empieza a conectarte con otros emprendedores similares a lo que buscas. Quien con lobos anda, a aullar se enseña.

* El autor es Director de Testa Marketing, investigación de mercados.

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