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Columnas Postigo

Drama y comedia

Para Marx la historia se repite a través de dos actos.

Por Antonio Medina de Anda

Para Marx la historia se repite a través de dos actos: Uno representa el drama y otro la comedia donde, aquel, expresa la fatalidad mientras, este, la parte divertida del acontecimiento que dicho de otra manera legítima la “veracidad” del origen, proceso y sumario de los hechos que obviamente atañe, no al caído en desgracia sino, al contrario, gratifica al vencedor cuyo papel consiste en enaltecer al victorioso sin importar cualquier éxito imaginario, veraz o infundado pues la historia, de su parte fundamentó Antonio Gramscy, es “determinada por el consenso pero, principalmente por la correlación de fuerzas”  ya que el músculo más vigoroso impone el rumbo a seguir.


Sobre los hallazgos teóricos aportados por Marx y Gramscy abundan los ejemplos, empero, por su cercanía a la historia del  país bastará mencionar la lucha de la Independencia y la Revolución por acentuar, una y otra, las pistas del tiempo que determinaron la tragedia y la farsa a causa del supuesto cambio socio-estructural del México “emancipado” en 1820 o 1917 que fue  pese al sufrimiento, exterminio y espera popular aplastado por la fuerzas reaccionarias que, matices de por medio, siglos después de aquellas gestas mantienen a la patria en condiciones de subordinación y sometimiento comparables al despotismo español y tiranía porfirista.
El doble carácter de la historia (desdicha y gracia) no solo corresponde a grandes episodios ya que su temperamento por responder a causas múltiples impone influencias colaterales, pero, sin desdibujar el perfil trágico y cómico ofrecido por la narrativa histórica la cual, respecto a Baja California, ofrecemos un repaso:


Por una u otra causa; la naturaleza fue poco generosa con nuestra península frenando asentamientos humanos, flora, fauna, ríos, etcétera; ahuyentando dicha desolación territorial del resto nacional al punto de que los nuestros no se enteraron de la Conquista, Independencia, Reforma o Revolución mientras, los de allá, jamás se percataron  sobre los sobrevivientes de aquí. 


Fuera por lo inhóspito, nulos recursos o marginación del Centro Político, Porfirio Díaz concesionó a cinco compañías extranjeras más de la mitad del suelo, mares, valles y montañas de la península pretextando frenar invasiones filibusteras, pillajes y trafiques imitadores de la rapiña que lustros antes Washington consumó anexándose California. Un precedente que de 1920 a 1953 mantuvo a BC inventariado como territorio subordinado al capricho de la federación suplantado, por tanto, a través de callistas tipo Everardo L Rodríguez, Esteban Cantú, Sánchez Taboada y otros comisarios promotores de fayuca, bienes raíces, obras de relumbrón y vicios diversos generalmente asociados  a inversionistas gringos.


De 1953 a 1959 gobernó Braulio Maldonado siendo, a partir de ello, que la mafia local acaparó el poder sumando a la fecha DIEZ SEXENIOS, eso sí, parejamente repartidos (30 años para el PRI y 30 al PAN) sembrando una larga usurpación de rasgos corruptos, impunes, saqueadores e ilegales  donde la desigualdad social y satisfacción de los grupúsculos burgueses  encarnan el drama y la comedia.
Naturalmente,  por lo visto,  el Primor, no hará malos quesos…    


* El autor es diplomado en Periodismo por la UABC.
 

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