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Con Morena, Pitágoras se equivoca

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), la organización política que llevó al poder al presidente Andrés Manuel López Obrador, que encabeza 20 gobiernos estatales y cuenta con mayoría en las cámaras de diputados y senadores de la República

Por Fernando Ruiz del Castillo

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), la organización política que llevó al poder al presidente Andrés Manuel López Obrador, que encabeza 20 gobiernos estatales y cuenta con mayoría en las cámaras de diputados y senadores de la República, sigue aceitando su maquinaria rumbo a las elecciones locales del año próximo en Coahuila y Estado de México y, de ahí, a refrendar su permanencia en la Presidencia de la República.

Nada ni nadie, parece ser, tendrá en los próximos meses y años la capacidad y el poder de convocatoria suficiente para frenar las ambiciones políticas y económicas de quienes dicen encabezan los sentimientos y las esperanzas de millones de mexicanos. No se ha escatimado en comprar conciencias, recurrir al chantaje y a las amenazas. Nada ni nadie los detendrá.

Y una muestra de esa enfermiza obsesión por el poder, la vimos y vivimos el pasado fin de semana cuando en un ejercicio del que solo quienes hoy viven las glorias del presupuesto público, elogiaron y calificaron de “histórico”, Morena eligió a quienes serán sus consejeros estatales y los que, a su vez, elegirán a sus consejeros nacionales.

Para el presidente López Obrador, el dirigente nacional Mario Delgado y la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, el proceso fue ejemplar. Pero lo que los medios de comunicación y analistas políticos reportaron -con sus excepciones- fue una verdadera burla de quienes se presumen dueños de la verdad y padres de la democracia en México.

Docenas de videos subidos a las redes sociales, exhibieron el regreso de prácticas que se presumían superadas. Acarreo en camiones, taxis y calafias, compra de votos, amenazas con retiro de programas sociales, quema de urnas, etcétera, operados por funcionarios y servidores públicos de primer nivel, revivieron épocas no muy lejanas de triste memoria.

La participación a nivel nacional fue de 2.5 millones, en tanto que en Baja California, una entidad tradicionalmente apática, superó los 50 mil votantes. Todos ellos, tal vez sin desearlo, formarán parte del padrón morenista y serán la “base” del partido vinotinto en el Estado. La mayoría de ellos y ellas beneficiarios de los programas sociales o burócratas de los tres niveles de gobierno.

Pero, aun cuando en Baja California la fiesta sigue, se le ha dado vuelta a la página y seguramente se mantendrán los resultados que permitirán colocar al equipo de la gobernadora Ávila en los organismos que elegirán a los próximos candidatos, quedarán cosas que tendrán que explicar a las ciencias exactas.

De los acarreos, compra de votos, amenazas con retirar los programas sociales, becas a estudiantes, etcétera, ya ni vamos a comentar. Los morenistas lo niegan a pesar de la apabullante evidencia testimonial y que sigue circulando en las redes.

Sin embargo, todavía nadie sale a aclarar, mediante una simple operación aritmética, cómo es que hubo candidatos que obtuvieron más de 8 mil de los poco más de 15 mil votos contabilizados en una sola casilla.

Si Pitágoras no se equivoca, para alcanzar los 15,339 votos sumados en la casilla del Distrito II durante la jornada de ocho horas, se necesitó que, por hora, 1,917 ciudadanos emitieran su sufragio, previo registro, revisión y anotación de su INE. Es decir, siguiendo al mismo Pitágoras, debieron haber votado 32 personas por minuto.

En este distrito el ganador indiscutible fue el secretario de Bienestar del Gobierno del estado, Netzahualcóyotl Jáuregui, sin duda el personaje más votado en todo el país. Vaya, nada más para que se dé una idea, el reconocido militante de izquierda y actual secretario de gobierno de la CDMX, Martí Batres, obtuvo casi 2 mil de los 3,800 votos emitidos en su casilla. Una cuarta parte de los de Netza.

Y eso, es imposible, excepto en el mundo de Morena, un partido que como muchos otros que lo han antecedido en el poder, se han atrevido a desafiar las reglas de la aritmética básica dándoles triunfos momentáneos.

Por eso hoy, quienes presumen su patriarcado en la promoción y el ejercicio de la democracia participativa, tienen la obligación legal y moral de revisar, no sólo la elección del distrito de marras, sino todo el proceso interno en Baja California manchado, aunque no lo acepten, de principio a fin.

A no ser que, por decreto, nos digan que Pitágoras no solo ha estado profundamente equivocado, sino que como primer matemático conservador hoy aplica sus tendencias privatizadoras y neoliberales para desprestigiar al movimiento del presidente López Obrador y manchar sus ejercicios democráticos.

Para Morena, pues, el filósofo griego considerado el padre de las matemáticas quedará siempre como un tonto reaccionario que nada puede hacer ante el poder que el Rey de Macuspana les ha transferido, permitiéndoles multiplicar, como Jesús lo hizo con el pan y el vino en las bodas de Caná, los votos en las urnas, un poder que si nadie logra frenarlos, derrumbará nuestra incipiente democracia. El INE es el siguiente objetivo.

*El autor es periodista con 45 años de experiencia, licenciado en periodismo, asesor en comunicación y marketing político, consultor de medios

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