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Ecoanálisis

Calamajué II

Decíamos el domingo pasado que el vocablo cochimí de Calamajué sirve para designar a toda una región y sus puntos geográficos sobresalientes.

Por Alberto Tapia

Decíamos el domingo pasado que el vocablo cochimí de Calamajué sirve para designar a toda una región y sus puntos geográficos sobresalientes. Ignoro el significado en su lengua original, pero hoy tenemos un Cañón de Calamajué, así como un arroyo, valle, sierra y bahía con el mismo nombre. Y a todos ellos los caracteriza un común denominador: están deshabitados. Cientos de miles de hectáreas sin gente, algo común en el Desierto Central de Baja California, la parte de México menos poblada. Ni los esforzados misioneros europeos lograron arraigarse a este pedazo de Patria, debido a la mala calidad de su agua, como vimos el domingo anterior.

No obstante esta condición, la región fue protagonista de un raro accidente aéreo en 1992, cuando el pequeño helicóptero Hiller, modelo VH-2E, tipo burbuja, propiedad del texano Lloyd Kolbe, se elevó de Alfonsina’s para iniciar un censo aéreo de borrego cimarrón. El Decreto de Veda de 1990 señalaba a la UABC como la institución que haría los estudios necesarios para determinar si la Veda seguiría o no. Pero no se tomó en cuenta a la Universidad y la Dirección General de Fauna Silvestre autorizó el censo a sus espaldas y las del Gobierno del Estado.

Pero el Hiller y sus tres ocupantes, su piloto y propietario y los mexicanos Gonzalo Medina González y Rafael Rebollar Bustos, se treparon en la burbuja para dos con un tanque extra de combustible y un rifle, según me confiaron unos estadounidenses que pidieron el anonimato. La nave nunca regresó ni aterrizó en sitio conocido. Su desaparición dio pie a la mayor búsqueda de la historia para una aeronave. Meses después suspendieron toda actividad aceptando una desaparición inexplicable. Al siguiente año, mi amigo Jaime García Morán participó en una búsqueda por tierra a caballo y mula. Por la Sierra de La Asamblea, desde donde nace el arroyo de Calamajué, hasta la playa de El Mezquite, uno de sus principales drenajes hacia el Golfo de California. No encontraron nada.

La tarde del domingo 27 de agosto de 2006, me llamó el buen amigo y guía cinegético don Telésforo Sánchez Zúñiga, para decirme que su hijo y tres vaqueros más, habían encontrado al helicóptero quemado con restos humanos. ¿Tomaron datos?, pregunté. Sí, me dijo, tiene la Serie 5062 y la Matrícula N402-68…cotejé los datos con mis registros y…!Era el Hiller!, desaparecido por 14 años y cuatro meses. Hice la denuncia a la Procuraduría Estatal y días después, Sandra Dibble del San Diego Tribune me dio las coordenadas del sitio: 29°26’27” de Latitud Norte; 114°08’04” de Longitud Oeste, el corazón de la gran región de Calamajué, B.C.

Durante la búsqueda, entrevisté al ermitaño Jorge Corral Sández, único poblador de su ramada Coco’s Corner, y me dijo que vio al Hiller volando muy bajo sobre la Mina La Josefina, el mismo día de su desaparición. El famoso Coco tenía razón, el aparato cayó como a 20 kilómetros de su ramada. El pasado viernes 28 de mayo volví a saludarlo. Fotos en FB. Continuará…

  *- El autor es investigador ambiental.

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