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Amenaza en lo profundo / Perdida Dir. William Eubank / Jorge Michel Grau

Desde un inicio, es evidente que el director intenta establecer, sin lugar a dudas, que lo que está presentando no es un plagio vil de las películas de Alien, se trata de un “homenaje”.

Por Manuel Ríos Sarabia

Desde un inicio, es evidente que el director intenta establecer, sin lugar a dudas, que lo que está presentando no es un plagio vil de las películas de Alien, se trata de un “homenaje”.

Los títulos que informan el nombre de la base subacuática, su ubicación y la cantidad de personal que trabaja en ella, la apariencia de Kirsten Stewart, rapada al estilo Sigourney Weaver, el diseño claustrofóbico de la base, cuyas limitaciones y riesgos bien podrían representar los mismos que estar en el espacio exterior y la aparición, en el segundo acto, de extrañas criaturas, son un “tributo”.

Lo que sigue es una recreación casi exacta de los trabajos de Ridley Scott y James Cameron, solo que bajo el agua y sin el encanto respectivo.

En los ochentas y noventas esto simplemente hubiese sido otra cinta más, barata y de serie B, aprovechando el éxito de alguna precursora para obtener ganancias rápidas en taquilla basadas en el “sabor del momento”. La diferencia es que ahora cualquier película con un mediano presupuesto es capaz de ofrecer efectos impresionantes y técnicas impecables. Esto, sin embargo, nunca mejorará la calidad de un guion derivativo y mediocre.

Si nos basamos en que cumple con todos los requisitos del género al pie de la letra, el trabajo de Eubank no es malo, el problema es que no presenta absolutamente nada novedoso. Algunas, la mayor parte, de secuencias son tomadas de Alien, otras de Gravedad, y si el modus operandi de Eubank y sus guionistas (Brian Duffield y Adam Cozad) está únicamente basado en citar a sus influencias, sin ninguna otra pretensión, lo han logrado.

La realidad es que el “homenaje” sin contenido termina siendo hueco, como un simple ejercicio de estilo estudiantil. Y ni los mejores efectos, ni una revelación final “sorpresa”, ni buenos actores, como Stewart y Vincent Cassel en este caso, pueden elevar el producto final a algo de valor.

El mejor efecto especial y la única razón para darle una oportunidad a esta cinta, es la actuación de Stewart, y eso se puede obtener en muchas mejores películas.

Mientras tanto, en México también se manejan refritos de thrillers extranjeros. Perdida, de Jorge Michel Grau, es el remake de la película colombiana La cara oculta (2011), de Andrés Baiz que en lugar de crear una versión propia, prácticamente traslada el relato integro de Colombia a México.

El guion original de Baiz y Hatem Khraiche (que Anton Goenechea mexicaniza) es inventivo e interesante y logra incorporar dos géneros (y hasta tres) dentro de su narrativa.

Eric (José María de Tavira) es un exitoso director de orquesta que sufre el abandono de su novia y es a la vez el principal sospechoso en el caso de su desaparición, investigado por la policía. Con esta premisa y la llegada de un nuevo amor a la vida del músico, inicia un misterio influenciado por Hitchcock que guarda suficientes vueltas de tuerca sobre las cuales cambia el registro de la cinta en más de una ocasión. De thriller a historia de fantasmas a melodrama a venganza pasional, el guion funciona.

La versión de Michel Grau tiene algunas fallas que desafortunadamente disminuyen la efectividad. En un intento por citar las fuentes obvias se utiliza música de suspenso, sacada de los cincuenta, que irremediablemente genera un efecto camp, el cual sin embargo, es sin duda intencional, basado en la intervención de Anabel Ferreira (con una pésima e igualmente ridícula actuación) como personaje incidental/esencial.

Si bien el primer acto resulta aburrido y sin rumbo, el giro en el segundo cambia todo, revelando el por qué Carolina (Paulina Dávila) abandonó a Eric, así como su paradero real. Sin embargo, es la aparición de Fabiana (Cristina Rodlo) en la vida de Eric, y su deambular por la casa que ella cree espantada, lo que definirá realmente la conclusión del relato de infidelidad.

Independientemente de que se trate de un remake, Perdida es un buen paso dentro del cine comercial nacional, con tan solo un par de eslabones débiles en las interpretaciones, pero que merece ser vista. 

*El autor es editor y escritor en Sadhaka Studio.

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