Columnas Democracia entre niños

Necropsia urbana

El concepto conocido en español como democracia tiene sus bases en el antiguo griego y se forma al combinar los vocablos demos (que se traduce como “pueblo”) y kratós (que puede entenderse como “poder” y “gobierno”), la noción comenzó a ser empleada en el siglo V a.C., en Atenas. En la actualidad se entiende que la democracia es un sistema que permite organizar un conjunto de individuos, en el cual el poder no radica en una sola persona sino que se distribuye entre todos los ciudadanos, por lo tanto, las decisiones se toman según la opinión de la mayoría. También se entiende como democracia al conjunto de reglas que determinan la conducta para una convivencia ordenada política y socialmente, se podría decir que se trata de un estilo de vida cuyas bases se encuentran en el respeto a la dignidad humana, a la libertad y a los derechos de todos y cada uno de los miembros. En la práctica, la democracia es una modalidad de gobierno y de organización de un Estado. Por medio de mecanismos de participación directa o indirecta, el pueblo selecciona a sus representantes. Se dice que la democracia constituye una opción de alcance social donde para la ley todos los ciudadanos gozan de libertad y poseen los mismos derechos, y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales. Para comprender y entender mejor el funcionamiento de un sistema político es menester considerar que a su alrededor giran una serie de otros subsistemas que lo influyen o que, en su defecto, reciben la influencia de él; cada uno de ellos, en mayor o menor grado: lo económico, lo social, lo cultural, lo jurídico, entre otros, son aspectos o subsistemas que, en alguna medida, tienen que ver con el funcionamiento del sistema político; y, en consecuencia, son estos factores los que lo van a regular, haciendo que éste sea "más o menos democrático"; en conclusión, en la democracia el pueblo se convierte en un espectador de los sistemas. Bajo este análisis es que me encantó escuchar la discusión entre Gadiel y Demián, dos niños juguetones y divertidos, por supuesto candorosos en sus debates, tratando siempre de ganar en sus juegos, claro que sin muchos argumentos para defender sus posturas, más bien a puro capricho. En cierta ocasión se encontraba Demián pateando contra la pared su balón, esto lo realizaba a manera de entrenamiento para ganar un poco en el control de golpeo a la pelota, en determinado momento se acercó Gadiel y le preguntó si él también podía jugar a patear el balón, la negativa fue contundente, al ver esto los padres de los hermanos intervinieron para mediar en la convivencia solicitándole a Demián de una manera cariñosa que le permitiera a su hermano participar en el juego, pero Demián siguió encaprichado en jugar el solo, los padres nuevamente intercedieron y les explicaron la importancia de los roles que se tienen que adoptar para una mejor convivencia… por fin Demián aceptó que ambos jugarían y le dijo: Yo pateo el balón y tú Gadiel serás el público. En la realidad los políticos están haciendo sus jugadas y los votantes son el público. * El autor es presidente de la Comisión de Difusión del Instituto de Investigación Jurídica de la Universidad de la Californias Internacional.

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