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Juegos de poder

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López Obrador empezó en primer lugar en las encuestas y terminó en ese mismo sitio. Desde que en noviembre comenzaron las pre-campañas hasta ayer, que fue la última fecha posible para reportar resultados de nuevas encuestas, se publicaron 65 encuestas de vivienda que siguieron las regulaciones de las autoridades electorales. En todas y cada una de ellas, de noviembre a finales de junio, siempre apareció AMLO en primer lugar. Ni una lo puso, nunca, en el segundo sitio. De acuerdo a la última actualización realizada ayer del Modelo Poll of Polls (MPP) desarrollado por Javier Márquez y publicado en oraculus.mx., López Obrador tenía un 49% de las intenciones de voto efectivas (descontando la “no respuesta” en las encuestas), Anaya 27% y Meade 20%. Desde enero de este año, López Obrador fue creciendo en las encuestas. Dos eventos lo favorecieron de manera particular. Primero, durante el llamado “periodo de inter-campañas”, el PRI, con la ayuda del gobierno de Peña, se lanzó a atacar a Anaya con la amenaza de que la PGR lo estaba investigando por el posible delito de lavado de dinero. El ataque funcionó. Detuvieron el crecimiento del candidato del Frente PAN-PRD-MC y propiciaron una leve caída. Sin embargo, lo que perdió Anaya no lo ganó Meade sino AMLO. El segundo evento fue la renuncia de Margarita Zavala a seguir en la contienda presidencial anunciada en abril. En ese momento, de acuerdo a la tendencia histórica del MPP de oraculus.mx, volvieron a crecer las intenciones de voto a favor de AMLO. Es clarísimo que, en un país en el que alrededor del 80% del electorado quiere votar por un cambio, López Obrador le ganó esa agenda al otro candidato que también lo prometía, es decir, Anaya. El panista fracasó en posicionarse como una alternativa de cambio real para la mayoría de los votantes que así lo demandan. Por lo que toca a Meade, no es sorpresa que traiga el 20% de las intenciones de voto y ahí se haya mantenido prácticamente toda la campaña. Este porcentaje coincide con el de los mexicanos que quieren una continuidad y que aprueban la gestión del presidente Peña. En oraculus.mx también desarrollamos un pronóstico con base en los resultados del MPP calibrados con los datos de las elecciones de 2000, 2006 y 2012. El modelo considera las dinámicas de campaña y los errores de encuestas similares a los de las últimas tres elecciones presidenciales. Usando esta metodología, el pronóstico, calculado ayer, arroja una probabilidad de 99.5% de que AMLO gane la Presidencia, 0.4% que sea Anaya y 0.1% que Meade. Por lo que toca a los mercados de apuestas por Internet, ayer, en predictit.org, le estaban dando un 89% de probabilidad de ganar a AMLO, un 13% a Meade y un 3% a Anaya. A tres días de ir a votar, ¿quiere decir esto que este arroz ya se coció, que ya ganó López Obrador o que, como dijo la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky, la elección ya es un mero trámite? La respuesta es no. Como me lo propuse a principios de esta campaña, seguiré repitiendo, hasta el último día antes de la elección, que una probabilidad baja no es una probabilidad nula. Las probabilidades bajas pueden acabar sucediendo en la realidad. AMLO tiene hoy una probabilidad de 0.5% de perder. Se ve muy difícil que pierda, pero no imposible. En cuanto al segundo lugar, que parece importarle mucho al PAN y al PRI, la gran mayoría de las encuestas en vivienda y que siguen las regulaciones del INE le dan la ventaja a Anaya sobre Meade. De ahí los resultados que reporta el MPP de oraculus.mx. En el modelo de pronóstico de este sitio, hay un 91% de que Anaya quede en segundo lugar y un 9% de que sea Meade. Y repito: una probabilidad baja no es una probabilidad nula. Conclusión: AMLO entró siendo el favorito en esta contienda y nunca dejó ese lugar. Por el contrario, fue creciendo. Cuidó su ventaja con una eficaz estrategia defensiva. Le ayudó la pelea entre Anaya y Meade-Peña, la renuncia de Margarita y la ineficacia de la campaña del otro candidato con una agenda de cambio, es decir, Anaya. En este sentido, AMLO se perfila para ganar el domingo. Increíblemente podría rebasar la barrera psicológica del 50%. El último Presidente que logró esa hazaña fue Carlos Salinas en 1988 y dudosamente.

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