Columnas El Cotuco debe desaparecer

El mundo me da vueltas

Por Pepe Avelar

Creado en 1966 por acuerdo del Cabildo del Ayuntamiento de Tijuana y avalado por el Congreso de Baja California, el Comité de Turismo y Convenciones de Tijuana (Cotuco) ya cumplió su ciclo útil. Con algunas reformas a su estatuto de creación y la modificación a la integración de un Consejo Directivo siempre combinando dependencias y organismos empresariales, la realidad es que tiene muchos años generando dudas sobre la validez de que el Gobierno Municipal lo financie con casi el 70% del presupuesto que ejerce, pero sin operar como una paramunicipal, aunque en los hechos se le trate (en la Tesorería y Sindicatura) como tal. No ha habido un solo Presidente Municipal desde hace 30 años que no haya cuestionado el no tenerlo bajo su control y nombrar a su presidente y directivos. Y tanto el Consejo como los expresidentes hemos estado ahí para defenderlo con argumentos bastante válidos: 1) El gobierno de Tijuana cobra un impuesto en sus trámites para apoyar el turismo, el deporte y el DIF, que el año pasado recaudó mas de 120 millones de pesos. 2) El Gobierno del Estado recauda el 3% por cada habitación de hotel rentada y el año pasado transfirió al Ayuntamiento mas de 14 millones de pesos (mas los 32 millones que ejerce el Estado en un Fideicomiso de Promoción). Ahí hay dinero suficiente para apoyar una labor de promoción turística de la ciudad ligada íntimamente con lo que el sector, desde el punto de vista económico, genera para seguir desarrollándose. El problema es el medio y la figura jurídica con la que lo hace. Si bien es cierto que el gobierno en todos los niveles ha demostrado ser un pésimo administrador y un peor promotor (con muy contadas excepciones), la realidad es que las cosas no pueden continuar como están. Creo firmemente en que hay que repensar el Cotuco para convertirlo en otra cosa mas sólida jurídica y financieramente, para seguir siendo una organización que le da resultados al sector turístico tijuanense. En San Diego, California, por ejemplo, lo eliminaron y crearon la Autoridad Turística de San Diego, que sin dejar de ser un organismo múltiple de participación ciudadana, ahora recibe todo el impuesto hotelero y aportaciones privadas para ejercer más de 36 millones de dólares anuales. En el resto de México se crearon las Oficinas de Convenciones y Visitantes (OCV), con la intención de recibir, como asociaciones civiles, el impuesto hotelero, aportaciones gubernamentales y privadas, así como generar recursos propios. En ese contexto de transformación, también creo que hay que reconocer que el Gobierno es mejor mantenerlo de lado a la hora de promover la economía y dejarlo que ejerza su función de mantener una ciudad con infraestructura óptima para sus habitantes y recibir visitantes. En el caso de Tijuana, del Ayuntamiento solo se reciben en el Cotuco 8 millones de pesos y el resto del dinero que se recauda en nombre del turismo (otros 50 millones) se van a la “licuadora” municipal de recursos que se ejercen para todo (y debo decir, para nada). Creo que es el momento de iniciar una nueva entidad que promueva el turismo: “un nuevo Cotuco”. Una nueva organización. Una que resuelva de fondo una figura jurídica que ya no está en las leyes vigentes (o genera muchas dudas de cómo integrarla), pero que al mismo tiempo no sea un capricho del Presidente Municipal y su Cabildo para ejercer parte o completo el recurso público que se recauda en el nombre de la actividad turística. Una mejor gestión y promoción turística genera habitaciones ocupadas, mesas de restaurante llenas, salones de eventos con alta ocupación, médicos y hospitales con recepción de pacientes internacionales, empleo en todos los niveles y una derrama económica sin limites por el efecto multiplicador del turismo en los comercios y los servicios. Creo que este es el momento adecuado para reformar al organismo, antes de desaparecerlo o peor aún, convertirlo en una ineficiente paramunicipal (como casi todas las que hay). Hace casi 10 años, siendo parte del cuerpo directivo y al estarlo dirigiendo, propuse integrar en una sola organización todos los recursos que se recaudan y evitar la duplicidad de funciones. Quizás sea momento de retomar este esfuerzo ante las dudas planteadas por los miembros del Cotuco sobre la legalidad de su operación y la constante presión del Ayuntamiento por tomar el control sobre el mismo. Estemos atentos. * El autor es empresario, turistólogo y un enamorado de su ciudad.

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