Columnas Reforma Electoral

El arte de la guerra

“Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados” Mark Twain Una Reforma Electoral es la modificación a normas, leyes y reglamentos que controlan el proceso de elección de candidatos a puestos de elección popular. La misma involucra temas como el financiamiento y operación de partidos políticos, requisitos a candidatos para competir, sistema de votación y elección del ganador, duración de cargos, y evaluación de resultados de candidatos electos. En Mexico existen procesos electorales federales y estatales, ambos controlados por el Instituto Nacional Electoral (INE). El federal es legislado por el Congreso Federal (senadores y diputados) en elecciones para Presidente, diputados y senadores de la Republica. El proceso estatal legisla, a través del Congreso Estatal, las elecciones para Gobernador, alcaldes con planillas, y legisladores estatales. Cualquier modificación a las leyes electorales debe buscar mayor transparencia, probidad y responsabilidad de partidos políticos, líderes y candidatos, con el objetivo de mejorar la gobernabilidad. En ese sentido, el Congreso de BC subió la semana anterior al pleno un documento que pretende hacer cambios al proceso electoral próximo, mismo que regulará la elección para Gobernador, legisladores y alcaldes de los cinco municipios. Recordando que en la última reforma electoral estatal, se introdujeron conceptos como la reelección de alcaldes y diputados, candidaturas independientes, y el empate electoral al proceso federal incorporando la elección, por única vez, de gobernador, alcaldes y legisladores por dos años. Sin embargo, en la reforma pasada quedaron pendientes algunos lineamientos que necesitaban definirse, recordando que el 10 de Junio de 2018 es la fecha límite para aprobar cualquier modificación que afecte el proceso electoral 2019. Algunos de los puntos importantes incluidos en la propuesta de reforma a continuación: Los alcaldes y diputados interesados en reelegirse no requieren separarse del cargo. En ese sentido, existen prohibiciones para los que serán funcionarios públicos en campaña en cuanto al uso de recursos públicos y operativos en su intención de reelección. Se acortan los tiempos de campaña. Una mala noticia, es que todavía serán los partidos los que designen a sus candidatos a ser reelectos. La planilla original podrá ser cambiada. Las planillas integradas por candidatos independientes tendrán los mismos derechos a la representación proporcional de los partidos en base a los votos obtenidos, tanto a nivel congreso como municipio. Se le otorgan más atribuciones al Tribunal de Justicia Electoral en materia de sanciones y control del proceso electoral. Sin embargo, la parte más importante es lo que la propuesta de reforma carece: No incluye la revocación de mandato ciudadana para un funcionario que no cumpla con su trabajo, dejando todavía esa facultad al Congreso. La propuesta “sin voto no hay dinero”, donde parte del financiamiento de los partidos está condicionado a los votos recibidos no fue incluida. De igual manera, no se reduce la inequidad en el número de firmas y financiamiento a las candidaturas independientes, dejándolas todavía en una seria desventaja con los partidos políticos. Seguiría siendo más fácil crear un nuevo partido que una candidatura independiente. Pero el pendiente más importante de la reforma propuesta es la falta de ciudadanización de la misma. En la reforma electoral pasada, se conformaron mesas ciudadanas de consulta previa que duraron 3 meses. * El autor es Presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Publica del Estado.

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