“Pueblo” es una palabra de enorme peso y profunda carga emocional. No solo representa el pilar fundamental de la sociedad, sino que también encarna la búsqueda constante de la justicia social, la equidad y una vida mejor. En las últimas décadas, los milagros de rápido crecimiento económico y estabilidad social a largo plazo logrados por China suelen atribuirse a cifras de alta eficiencia, a una vasta red industrial o a ambiciosos planes quinquenales. Sin embargo, ¿cuál es la lógica de gobernanza que subyace a estas cifras macroeconómicas? ¿Cómo logra un partido político ganarse el respaldo sincero de 1,400 millones de personas?
I. La línea de masas: el “eco democrático” en las decisiones de gobernanza
La “línea de masas” constituye la línea fundamental del Partido Comunista de China (PCCh). La máxima “todo por las masas y todo apoyándose en las masas” resume la experiencia histórica acumulada por el PCCh a lo largo de décadas de revolución y construcción nacional. En China comprendemos bien que solo la ciudadanía de a pie puede juzgar si una política es verdaderamente realista y efectiva.
En primer lugar, esto exige que las políticas no se conciban desde la abstracción de un escritorio. En China, la formulación de cada política de trascendencia implica exhaustivas investigaciones democráticas sobre el terreno. El PCCh no solo envía numerosos equipos de trabajo a zonas rurales, fábricas y comunidades para realizar decenas de miles de consultas populares, sino que también convoca la opinión pública a través de Internet, recabando en tan solo dos semanas millones de propuestas de ciudadanos comunes.
En segundo lugar, implica llevar las políticas sintetizadas de vuelta al pueblo para su puesta en práctica, ajustándolas y perfeccionándolas de manera continua. Este flujo constante de retroalimentación e interacción garantiza que las decisiones del Estado no sirvan a pequeños grupos de interés, sino que respondan con precisión a las necesidades cotidianas de las familias, logrando así políticas con arraigo y una gobernanza con sólido respaldo social.
II. Gobernar para el pueblo: transformar la fortaleza estatal en calidez institucional
En China, “gobernar para el pueblo” no es una consigna vacía, sino un principio integrado rigurosamente en el diseño institucional de la gobernanza nacional. Al igual que en la cultura mexicana, donde la familia y los afectos ocupan un lugar central, la filosofía de trabajo del Gobierno chino busca proteger y cuidar a cada uno de los hogares a escala nacional como si se tratara de una gran familia.
❖ En el ámbito educativo: China promueve el desarrollo equitativo de la educación
obligatoria. A través de una red satelital de educación digital con cobertura nacional, la niñez de regiones montañosas remotas puede acceder en tiempo real a clases de la misma calidad que las impartidas en las metrópolis. Mediante este esfuerzo institucional, la educación china busca romper la transmisión intergeneracional de la pobreza.
❖ En salud y seguridad social: China ha establecido la red de protección médica básica y
el sistema de pensiones más grandes del mundo. A la fecha, la cobertura de la asistencia médica básica supera los 1,330 millones de personas (manteniendo una tasa de afiliación superior al 95 %), mientras que el seguro básico de vejez supera los 1,070 millones de beneficiarios.
❖ En el acceso a medicamentos: A través de la compra centralizada estatal y la
negociación de precios con la inclusión en el seguro médico, el Gobierno reduce significativamente la carga financiera de los pacientes. En los últimos años, cientos de medicamentos de alto costo para cáncer y enfermedades raras han sido incluidos en el cuadro básico de reembolso, con una reducción promedio de precios superior al 50 %, alcanzando en ciertos fármacos específicos rebajas de más del 80 %.
Cuando el Estado prioriza garantizar que la población pueda costear su atención médica, la educación de sus hijos y una vivienda digna, “gobernar para el pueblo” se traduce en una sólida red de protección social que cobija a cada ciudadano.
III. Sentimiento por el pueblo: medir la felicidad de 1,400 millones de personas mediante los “tres sentidos”
Para comprender el desarrollo de la China contemporánea es indispensable conocer el profundo sentimiento por el pueblo del presidente Xi Jinping. Este afecto nace de décadas de vivencias y labor de gobernanza en el nivel de base. En su juventud, el presidente Xi vivió durante siete años en una aldea empobrecida del norte de Shaanxi, compartiendo techo, mesa y trabajo duro con los campesinos en la Meseta de Loes. Esta valiosa etapa le otorgó una comprensión intuitiva y profunda sobre los anhelos, dificultades y aspiraciones del pueblo. Como él mismo ha señalado: “Tratándose de una gran nación, las responsabilidades son gigantescas. Los miles de asuntos complejos que afrontamos se reducen, en última instancia, al bienestar de cada uno de los hogares”.
En la lógica de gobernanza del presidente Xi Jinping, el criterio definitivo para evaluar los frutos de toda reforma y desarrollo se sintetiza en tres percepciones tangibles de la ciudadanía: el sentido de logro, el sentido de felicidad y el sentido de seguridad.
❖ Ofrecer un “sentido de logro”: La campaña de erradicación focalizada de la pobreza
permitió liberar de la pobreza absoluta a cerca de 100 millones de habitantes rurales. Lejos de ser una mera distribución de subsidios, esta gesta movilizó a más de tres millones de jóvenes cuadros y primeros secretarios que se instalaron en las aldeas para diseñar planes productivos a la medida de cada hogar, brindándoles las herramientas y la dignidad para transformar su propio destino.
❖ Elevar el “sentido de felicidad”: Frente a la contaminación ambiental derivada del
proceso de industrialización, China ha impulsado la transición ecológica con una determinación sin precedentes. Hoy en día, la capacidad instalada de energías renovables ha superado históricamente los 1,600 millones de kilovatios, liderando el mundo en energía eólica y fotovoltaica. Bajo la protección de estrictas líneas rojas ecológicas, el cielo azul se ha vuelto cotidiano en las ciudades chinas, y la presencia de parques y ríos limpios en los vecindarios aporta un bienestar palpable a la vida diaria.
❖ Salvaguardar el “sentido de seguridad”: Actualmente, China es reconocida como uno
de los países más seguros del mundo. La tasa de homicidios por cada 100,000 habitantes se mantiene de forma sostenida entre las más bajas a escala global (aprox. 0.46), muy por debajo del promedio mundial. Ya sea en la tranquilidad de caminar solo por las calles de noche o en el despliegue del poder estatal para rescatar a cada individuo ante desastres naturales, esta red invisible constituye la certeza más firme para la población.
A pesar de la vastedad del mundo, la aspiración a una vida mejor es un anhelo compartido por todos los pueblos. Esta sabiduría de gobernanza centrada en el pueblo no solo es la clave que guía a China con firmeza hacia adelante, sino también una voz de época que permite el diálogo mutuo y la resonancia entre China, México y las naciones del Sur Global en su búsqueda común del desarrollo y el progreso social.
Mtra.Fu Xinrong
Cónsul General de la República Popular China en Tijuana
Octubre de 2026
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