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Dan el último al joven Saúl, una de las víctimas del choque que dejó 17 lesionados y cinco muertos cerca del IMOS

Ramona Jiménez despidió a su nieto Saúl, de 15 años, quien murió en el choque frente a IMOS, y pidió justicia por las víctimas.

Dan el último al joven Saúl, una de las víctimas del choque que dejó 17 lesionados y cinco muertos cerca del IMOS

Tijuana, B.C.- El choque vehicular entre una conductora y un chofer del transporte público frente al Instituto de Movilidad Sustentable (IMOS), que dejó a cinco personas muertas y 17 lesionadas, sigue conmoviendo a la población.

Este miércoles se le dio el último adiós a Saúl, un jovencito de 15 años de edad, que junto a su abuela Romana Jiménez, iba en el transporte público.

A su féretro le hicieron llegar ramos de rosas blancas y palabras para resaltar el buen hijo, nieto y amigo que fue.

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Despiden a Saúl entre reclamos de justicia

“Era muy lindo mi niño. Yo lo crié, le di buena enseñanza. Nuestro vicio era leer la biblia”, dijo doña Ramona al explotar en llanto.

Aún con el dolor que a ella también le provocó el encontronazo, con lesiones en la mayor parte de su rostro y cuerpo, exigió justicia para su nieto, ella y el resto de los lesionados y víctimas mortales.

Ramona recordó que antes del impacto reclamó al chofer el exceso de velocidad con el que conducía y que la unidad iba sobresaturada. En más de dos ocasiones le advirtió que provocaría un accidente.

¿Y qué me contestó, por qué es un asesino, yo sé que no es la primera vez que lo hace, porque se ve que está acostumbrado. ‘Si no le conviene bájese’, me dijo a mitad de la carretera. Eran casi las 8.45 pm”

Romana Jiménez, abuela de Saúl, recordó a su nieto durante la despedida y pidió justicia tras el accidente ocurrido frente al IMOS. Foto: Cortesía

Familia cubrió gastos médicos

La abuela comentó que ninguna autoridad ni la empresa de transporte se ha hecho cargo de los gastos médicos, por lo que su familia tuvo que cubrirlos, afirmó.

El día del accidente, recordó que su nieto Saúl y ella iban a recoger pan en la colonia Otay para venderlo en la colonia Natura.

Doña Ramona todavía presenta moretones en la cara, boca y dolores en la pierna y el pecho, pero ninguno tan fuerte como la despedida de su nieto Saúl, a quien crió desde los dos años.

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