Señalan al Cuchumá como eje cultural de comunidades originarias
El doctor José Manuel Valenzuela Arce, investigador del Colef destacó que la montaña funciona como espacio sagrado e identitario.

Tijuana,BC.-Cuchumá es un eje cultural de comunidades originarias, pues la montaña funciona como un espacio sagrado e identitario para estos pueblos ancestrales, indicó el Doctor José Manuel Valenzuela Arce, investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef).
Expuso que la percepción de la frontera cambió de forma significativa hace algunos años, cuando Donald Trump reforzó un discurso que la define como un espacio de confrontación y seguridad.
Señaló que este enfoque fortaleció procesos de militarización que ya se venían desarrollando desde décadas anteriores, con la instalación de infraestructura como la malla metálica que se extendió desde Tijuana hasta zonas como Tecate y áreas montañosas.
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Riesgos de muerte por condiciones extremas
Estas barreras fueron colocadas incluso con materiales reutilizados de contextos bélicos y su instalación modificó las rutas de cruce, empujando a las personas hacia zonas difíciles de transitar con mayores riesgos de muerte por condiciones extremas, dijo.
Valenzuela Arce comentó que esta expansión también alcanzó el Cuchumá, donde comunidades Kumiai manifestaron su inconformidad al tratarse de un espacio ceremonial, aunque sus demandas no fueron atendidas ni por autoridades estadounidenses ni mexicanas.
Planteó que ante el contexto actual, es necesario que el Estado mexicano reconozca la montaña como patrimonio cultural y la declare área protegida, al considerar que se trata de un sitio con valor histórico, simbólico y espiritual.
La montaña ha sido un punto de encuentro
El Cuchumá es un geosímbolo para los pueblos yumanos y sostuvo que es un espacio previo a la delimitación fronteriza que funcionaba como centro ceremonial y de formación para chamanes mediante prácticas como el ayuno, el canto y la danza.
Además de su dimensión espiritual, la montaña ha sido un punto de encuentro para distintas corrientes y figuras vinculadas a la espiritualidad, lo que refuerza su carácter simbólico y su permanencia en diversas tradiciones, mencionó.
Valenzuela Arce detalló que esta historia y significado se documentan en la obra Cuchumá: la montaña sagrada de Tecate, de la cual es coautor junto con Pável Valenzuela Arámburo, donde se recogen testimonios de abuelas Kumiai y otros actores.
Concluyó que el Cuchumá representa un espacio de identidad y resistencia cultural que pese a los cambios en la frontera, mantiene su valor como sitio sagrado para las comunidades originarias.
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