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Una semana triste

Qué noticias tan trágicas y macabras hemos tenido en ambos lados de la frontera.

Ricardo  Menéndez

Qué noticias tan trágicas y macabras hemos tenido en ambos lados de la frontera. Una mujer que es ejecutada por el Estado y queda muerta en vida, qué trágica historia la de Christa Pike, a los dieciocho años con un trastorno bipolar, y de la personalidad, mata a una persona de una pedrada por celos, presumió el pedazo de cráneo de su compañera y aún lo tenía en la bolsa al ser apresada. Después de más de treinta años de cárcel finalmente es sometida a una ejecución con todos los requisitos de ley, una, dos veces y no muere, probablemente quede con un grave daño cerebral y el Estado tenga el dilema si desconectarla o no. También está en boca de los vecinos el juicio de Lindsay Clancy, una mujer con psicosis posparto que llegó a estar hospitalizada, entre otras cosas, por voces que le decían matar a sus hijos, a los diecinueve días de ser dada de alta ahorca a sus tres hijos, y aún se preguntan si es responsable. Ella corre un alto riesgo suicida, si recupera la razón no tolerará su historia, si no la recupera con más razón. En México ha cimbrado la muerte de la maestra Nery Edith Nevarez, dos hermanos gemelos entran a tontas y locas con petardos y machete a una escuela secundaria, en Torreón. Ellos tienen dieciocho años y vivían con odio a esa escuela, admiraban a ejecutores de matanzas en escuelas americanas, entran y gritan “primer aviso”, “vamos por todas las mujeres” machetean a la maestra y muere, dejan más heridos hasta que son sometidos, casi linchados por la comunidad. O tienen un muy pobre nivel cultural, o intelectual, o ambas, ya que no existe más planeación que la imaginación de la realidad como en un videojuego. Llama la atención sean gemelos, no hay mayor antecedente de locura a dúo en gemelos, pero esta se presenta más en personas con vidas casi paralelas, mentalmente hablando. Los imagino mucho tiempo acariciando esa fantasía que decidieron llevarla a la práctica. Llama la atención ese odio a las mujeres, no me sorprendería resultaran lo que se llama incel, un enojo con las mujeres, una sensación de sentirse excluidos y, en este caso, un deseo de entrar a la fama en las redes, en las listas de los famosos tiradores escolares, ellos con machetes. Pero el caso que más me intriga es el de la tiktokera Cindy Tamez. Quien después de una parranda dispara a su pareja, cinco años menor, a sus dos hijos (10 y 11 años), se sube a uno de sus carros deportivos se va unas cuadras y le dispara a su hijo más pequeño para después suicidarse. Un familicidio.

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