Se solicitan humanos
“Nos preocupa que la inteligencia artificial termine sustituyéndonos, cuando algunos llevamos meses facilitándole el trámite.”

Hay una nueva habilidad que empieza a escasear en el mercado laboral: parecer humano. No programar, hablar inglés o dominar inteligencia artificial. Simplemente demostrar que detrás del currículum existe alguien que piensa y, en casos excepcionales, hasta tiene personalidad propia.
Dumb.co abrió recientemente posiciones para practicantes y recibió casi 900 solicitudes. El problema apareció cuando comenzaron a leerlas: demasiadas cartas eran impecables, profesionales y sospechosamente parecidas. La inteligencia artificial consiguió finalmente el sueño dorado de todo director de Recursos Humanos: candidatos sin errores, sin ocurrencias y prácticamente sin personalidad.
Entonces hicieron algo revolucionario: les pidieron papel y pluma.
Los aspirantes tuvieron que escribir a mano por qué querían trabajar ahí. Cerca del 70% aceptó. Entre 200 y 300 enviaron físicamente sus cartas. Entrevistaron aproximadamente a 60 y contrataron a 10.
En pleno 2026, una empresa tecnológica encontró una novedosa prueba para detectar talento: comprobar que todavía hubiera un humano del otro lado.
Y no, el problema no es ChatGPT. El problema es que algunos entendieron que tener inteligencia artificial significaba poder jubilar la propia.
Ya le pedimos que escriba nuestros correos, haga presentaciones, resuma libros que no leímos, conteste mensajes y explique por qué somos “el candidato ideal”. Pronto alguien le pedirá que redacte una carta de amor a su esposa y ella utilizará otra IA para responderle. Matrimonio perfecto: dos humanos sin hablarse y dos máquinas profundamente enamoradas.
El asunto se vuelve todavía más absurdo en el mercado laboral. Judd Kessler, profesor de Wharton, ha explicado la paradoja: candidatos utilizando IA para elaborar solicitudes mientras las empresas utilizan IA para filtrarlas.
Una máquina escribe. Otra selecciona. Y nosotros, muy ocupados, esperamos el resultado.
Quizá llevamos años haciéndonos la pregunta equivocada. Nos preocupa cuándo la inteligencia artificial comenzará a sustituirnos, cuando algunos llevamos meses facilitándole el trámite.
Esto debería incomodar también a las universidades. Si un alumno puede entregar en segundos diez páginas sobre un libro que jamás abrió, además de perseguir al tramposo habría que preguntarse por qué seguimos encargando tareas que una máquina resuelve mientras el estudiante ve TikTok.
Las empresas tampoco podrán seguir contratando currículums. Cuando todos puedan presentar documentos perfectos, habrá que volver a algo terriblemente anticuado: conversar con la gente, ponerle problemas enfrente, escuchar sus preguntas, descubrir cómo piensa y observar cómo se equivoca.
Porque la IA hará cada vez más barato escribir, diseñar, traducir, calcular y analizar. Lo escaso será otra cosa: criterio, curiosidad, carácter, creatividad, sentido común y una idea propia.
Tal vez Dumb.co no regresó al papel por nostalgia. Quizá descubrió accidentalmente uno de los grandes negocios del futuro: encontrar personas que todavía no hayan subarrendado el cerebro.
Las próximas vacantes podrían resumirlo así:
Se solicitan humanos. Inteligencia artificial indispensable. Inteligencia propia también.
*- El autor es Director General de Testa Marketing, investigación de mercados.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí
Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados