Fascinación por las tragedias ajenas
Al percatarme que me detenía en nuevas escenas de la tragedia reciente en Nepal, me pregunté por qué.

Al percatarme que me detenía en nuevas escenas de la tragedia reciente en Nepal, me pregunté por qué. Algo puede dar miedo, tristeza y hasta asco y sin embargo lo seguimos mirando, la resolución de la inquietud de la curiosidad genera cierta recompensa cerebral, se conoce en inglés como “novelty seeking”, esa parte nuestra que goza de tener experiencias nuevas. El efecto puede ser desagradable, pero con cierto goce, como las llamadas “películas de miedo”. Esto me hizo pensar en escenas donde hay daño humano y generan risa, como una caída, por ejemplo. La diferencia está entre ver una caída en medio de escenas que anticipas como jocosas, si contextualizas ese suceso con un antes y un después con sonido original el efecto sería otro, quizá trágico. Obvio es distinto ser un espectador a víctima del acontecique miento, no faltará quien se ría de sí mismo al caerse, sin embargo, generará estrés en quienes lo rodean, a menos que sea en la pantalla. Desde allí hemos podido ver guerras, atrocidades de todo tipo, incluyendo los grandes desastres naturales. Hay un fenómeno de curiosidad y cierta atracción ante lo enorme, y si es mortal más aún. Los primeros que se preguntaron por la risa y lo cómico en la mente fueron Bergson (La Risa) y Freud (El chiste y su relación con lo inconsciente), a su manera mostraron la idea inconsciente, “le ocurrió a otro, no a mí”. Lo cual genera una forma sádica de comicidad, alivio de no estar en sus zapatos y poder ver con serenidad una tragedia. La tendencia a personas con accidentes diversos en la vida cotidiana llena lo chistoso en la red. Son microcatástrofes que nos permiten imaginar que no hubo daño mayor y generar risa. Fuerza social tiene todo aquello que destruye el orden, un puente, una casa, una vida. Algunas son tan poderosas que quedarán en la memoria colectiva por muchos años, como los tsunamis. Tenemos a la mano un botón que nos presenta estos acontecimientos y colabora el saber que podemos suspender esa escena cuando queramos como forma de seguir viéndolo. La distancia y no ver rostros facilita nos mantengamos observando desde distintos ángulos un mismo evento, hoy día la censura digital se encarga de proteger a las víctimas y a los espectadores, paradójicamente, es un facilitador. Si sabemos que es artificial, como lo puede ser un payaso, hasta un niño va a reír con los tropiezos. Se trata de mecanismos de defensa ante la vulnerabilidad de la existencia, con el genocidio de Gaza hemos estado expuestos a tragedias que no son de un día, que son provocadas por otros, tanto que hay cierta naturalidad en verlas, mecanismos de defensa que pueden impedir reaccionar.
- *- El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.
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