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Un Presidente expulsando a un expresidente

“No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo” Epicteto de Frigia

Ignacio  Calderón Tena

A propósito de los recientes acontecimientos provocados por el regreso del “Gobernador Rebelde” Rubén Rocha Moya y su súbita licencia en menos de 36 horas, vale la pena analizar algunos hechos de la historia que nos hacen ver como los presidentes tienen que pelear espacios con los viejos caciques. De ahí la frase de que el peor año de un sexenio para un presidente es el séptimo año.

El título de esta columna tiene que ver con lo ocurrido el 10 de abril de 1936, hace ya 90 años. Fecha en la cual, el presidente Lázaro Cárdenas expulsa del país al expresidente Plutarco Elías Calles, que se había convertido en el hombre más poderoso de México, algo parecido a lo que parece que está ocurriendo con el anterior presidente.

Efectivamente, cuando es asesinado Álvaro Obregón en 1928, ya como presidente reelecto, toma las riendas del país y no las suelta durante 6 años hasta el día en que es desterrado de México. Ese periodo se le conoce como el Maximato, durante el cual, prácticamente nombra a 4 presidentes (Portes Gil, Ortiz Rubio, Abelardo Rodríguez y Cárdenas), hasta que este último decide hacerlo a un lado.

Lázaro Cárdenas desde años antes fue forjando su carrera política al ser gobernador de Michoacán de 1928 a 1932, tiempo en el cual se dedica repartirles tierras a los campesinos para granjearse sus simpatías, luego se va de presidente del recién fundado PNR, luego secretario de Gobernación y después secretario de Guerra y Marina, haciendo un papel silencioso y obediente al gobierno, lo cual hace que Calles lo considere como el leal, disciplinado y manejable para la presidencia de la República en 1934.

Pero para Cárdenas había otra piedra en el zapato que no lo dejaba ser el auténtico presidente, Don Luis Napoleón Morones. Un poderoso líder obrero que controlaba la central obrera más fuerte de la época, la CROM y desde ahí influía en el nombramiento de gobernadores, legisladores, etc. Con Calles fue secretario de Economía.

En esa virtud, el presidente Cárdenas, decide matar 2 pájaros de un tiro y aprovechando que Morones había sido detenido en relación con el atentado dinamitero de un tren, decide subirlo al mismo avión que exiliaría a Elías Calles esa madrugada del 10 de abril, para llevarlos a los Estados Unidos.

Su exilio duró 5 años y solo pudo regresar hasta que fue invitado por el presidente Ávila Camacho a regresar.

Otros presidentes han sido menos drásticos, Luis Echeverría que designó como Embajador de México en España al expresidente Díaz Ordaz o peor aún, el caso de López Portillo que manda a Luis Echeverría como Embajador de México en Australia para que estuviera verdaderamente lejos del país, por lo que siempre habrá una salida para la presidenta Sheinbaum, quien podría aprovechar la afinidad política de López Obrador y encargarle la embajada de México en Cuba o de Rusia, o si lo quiere tener un poco más lejos, Nueva Zelanda, también gobernado por la izquierda, puede ser una buena opción y permitirse gobernar con libertad. No es necesario mandar aviones en medio de la madrugada para desterrar a alguien. Todo se puede hacer con estilo.

  •  *- El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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