A propósito de las “viejas” y “nuevas” derechas en Baja California
La identidad de las derechas en Baja California tiene una fuerte base regional, marcada por su historia política y social, y por su distancia constante del gobierno federal.
La identidad de las derechas en Baja California tiene una fuerte base regional, marcada por su historia política y social, y por su distancia constante del gobierno federal. Tradicionalmente, estos grupos políticos han pedido a la federación beneficios especiales, como zonas libres de impuestos, menos cargas fiscales y menos intervención estatal. Su evolución puede dividirse en varias etapas que ayudan a entender su estructura actualmente.
La primera etapa de resistencia, podría iniciar en 1952 con la creación de Baja California como estado y los gobiernos del PRI que gobernaron hasta 1989, cuando el PAN ganó las elecciones. En este periodo, el PAN contaba con el apoyo de la élite empresarial, que se oponía al centralismo del PRI, y se fortaleció la influencia de las iglesias católica y cristiana en la sociedad. Estos apoyos fueron clave para el triunfo de la derecha regional que buscaba defender intereses económicos y culturales propios, diferenciándose del gobierno central.
La segunda etapa de hegemonía panista (1989-2019), que gobernó durante 30 años, aunque con un aumento notable en la abstención electoral. En ese tiempo, el voto de la derecha se concentró principalmente en las clases medias y altas de zonas urbanas residenciales, y comerciales de Tijuana y Mexicali. Esta derecha tiene un fuerte vínculo con la actividad industrial y comercial binacional, donde el empresariado de estas ciudades presiona por un mercado libre, menos regulaciones laborales y estímulos fiscales. Durante esta época, la derecha también buscó posicionarse ideológicamente en contra de ciertas transformaciones sociales, impulsando valores conservadores y defendiendo un modelo económico basado en la libre empresa y la iniciativa privada.
Desde el mirador social, Baja California tiene una vida binacional intensa con el vecino estado de California, Estados Unidos. Esta conexión ha influido en la política y cultura de ambos lados de la frontera. La interacción constante entre, hijos y hermanos nacidos en California, ha creado un ambiente donde las ideas y movimientos sociales cruzan la frontera fácilmente, y la cultura política californiana ha permeado con gran influencia en Baja California. Además, en el estado existen organizaciones civiles conservadoras y religiosas, como el Frente Nacional por la Familia, un grupo católico-evangélico que organiza movilizaciones contra el aborto y el matrimonio igualitario. También se han fortalecido coaliciones de iglesias evangélicas y cristianas que actúan como bases electorales para nuevos partidos de derecha con agendas morales, como el Partido Encuentro Social (PES 2006), que inicio con un arraigo importante en las periferias de Tijuana y en el Valle de Mexicali.
Se considera una tercera etapa a partir de 2019, cuando un gran número de votantes migró hacia la izquierda, provocando el fin del bipartidismo tradicional del estado a nivel gobierno del estado. Comunidades agrícolas y populares que antes apoyaban al PRI o al PAN ahora apoyan mayoritariamente al partido MORENA, reduciendo el territorio político de la derecha. El crecimiento de MORENA se debe en parte a la inclusión masiva de grupos sociales históricamente marginados, como jornaleros y migrantes en zonas rurales y urbanas de Baja California. Esto provocó el fortalecimiento de nuevas derechas, como el Partido Encuentro Solidario (antes PES), que combina un discurso moral conservador con un estilo populista, y cuenta con el liderazgo del empresario Jorge Hank. Este partido ha ganado apoyo entre los votantes desencantados de los partidos tradicionales, y se ha convertido en uno de los actores más relevantes en la política del estado. Además, este fenómeno refleja una transformación en la manera en que la derecha se organiza y se relaciona con la sociedad bajacaliforniana. Es decir, este grupo combina una base clientelar popular, la defensa de agendas morales de corte evangélico y católico (movimientos provida) y un discurso populista de derecha, adaptándose a un contexto político nuevo y más fragmentado, en donde los debates sobre valores sociales y economía siguen presentes en la agenda pública.
- *- La autora es académica de El Colegio de la Frontera Norte, A. C.
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