¿Y si sí?
Antes era “sí se puede”, ahora “¿y si sí?”, muy interesantes expresiones. Podríamos componer “¿y si sí se puede?”. Escribo esto antes de saber el resultado del partido por lo que puedo imaginar distintos escenarios.

Antes era “sí se puede”, ahora “¿y si sí?”, muy interesantes expresiones. Podríamos componer “¿y si sí se puede?”. Escribo esto antes de saber el resultado del partido por lo que puedo imaginar distintos escenarios. La mayoría de los mexicanos están absolutamente atrapados en los de la selección nacional, el entusiasmo se exacerbó recientemente a partir de que apareció el “¿y si sí?”, se sabe qué es lo que se espera, lo que se desea, pero no somos tan ingenuos como para creérnosla del todo. Me parece muy reconfortante, socialmente hablando, la pregunta, una invitación a soñar despierto. Después de la víspera del mundial, que se veía desangelado, ahora basta ver el Ángel de la Independencia. Si ganó México, me preocupan las masas de más de un millón, soñando, espero que todo saldrá bien y ganemos. Si pierde imagino dos escenarios dominantes, el “siempre perdemos”, o echarle la culpa al otro, pero en todos los escenarios esperaría una franca depresión colectiva, inevitable después de tanta euforia. Regresar al país del “casi”. El “sí” no es afirmativo, sino que convoca a soñar, y al mismo tiempo un preventivo para que el desencanto no sea mayor. El “sí se puede” es afirmativo y no lograrlo significa la impotencia. Espero no frustrar al lector al permitirme seguir soñando e imaginar que la selección ganó. Si perdió mejor ni sigan leyendo. Ya en la celebración reciente vimos actos de barbarie, desde el agresivo zangolotear al tripulante de un carro que huyó atropellando a varios y muriendo él por linchamiento, hasta el “quiere volar” que veo tiende a dirigirse contra las mujeres y tiene tanto riesgo como acoso. Cada cultura se conduce distinto en la masa futbolística, el mexicano se comporta muy festivamente, pero frecuentemente transgrediendo, en mucho por el alcohol. Qué contraste con los aficionados japoneses que no se retiran sin limpiar, aunque pierdan. Pero una comunidad de más de un millón en las calles festejando siempre es un riesgo, los tres aficionados que fallecieron por una caída en dominó podían haber sido muchos más, sobre todo si hay avalancha. Leo que en Argentina salieron a las calles cinco millones cuando ganaron la copa, y eso que no fue sorpresa sino certeza hecha realidad. En México siempre está el riesgo de que surja lo que se le ha llamado “México bronco o violento”, entre tantos miles siempre hay un puñado de psicópatas ebrios o drogados, unos pocos pueden hacer mucho entre la multitud. Aunque nos hagamos pato, fue muy elocuente la desvelada a la selección de Ecuador, los gritos de “p” siguen abundando, inclusive en el estadio. Hasta ahora ha sido bastante civilizado considerando la magnitud de gente y emoción. Ojalá lleguemos a Miami.
- *- El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.
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