La neurodivergencia
¿Soy neurodivergente o neurotípico?, me están preguntando recientemente.

¿Soy neurodivergente o neurotípico?, me están preguntando recientemente. La idea de lo neurodivergente la inventó una socióloga dentro del espectro autista. Su intención era buena y proyectaba su experiencia personal. Trató, de que se normalicen los trastornos mentales, empezó haciendo activismo contra la discriminación a las personas con un trastorno por déficit de atención, las personas con una condición dentro del espectro autista y los disléxicos. Hoy en día se refugia mucha gente en este término y justifica su conducta y pensamiento, me parece que lo más crítico en la idea original era atender el maltrato a las personas autistas, pienso en esto hemos avanzado un poco. Sin embargo, este concepto aleja a muchos de una consulta psiquiátrica para precisar su diagnóstico. De hecho, se imaginan parte de una comunidad, si nos ponemos estrictos diríamos que todos somos neurodivergentes, y en ello radica nuestra individualidad. Es importante que la sociedad tome nota de lo frecuente que es encontrar alguien con condiciones o crisis en cualquier lugar, hay que educar a la sociedad para hacerse cargo de las personas con trastornos altamente invalidantes como el autismo o la esquizofrenia, dos de cada cien de nosotros está en alguna de estas dos condiciones. Pero no hay que perder de vista que lo realmente importante es el diagnóstico, por ejemplo, hay personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo tan grave que los tiene recluidos e incapaces de la más mínima interacción social. Ellos entrarían, en ese momento de su trastorno, en la categoría de neurodivergente siendo que amerita atención psiquiátrica y apoyo social tanto como puede ser otro trastorno mencionado. Pienso que los únicos neurotípicos son los que presentan un trastorno de la personalidad narcisista y se imaginan perfectos. No hay el ideal de mente, el dicho que cada cabeza es un mundo es absolutamente real. Hay una tendencia clínica a difuminar en el término “espectro” a trastornos específicos. Uno ilustrativo es Asperger, que ya no existe oficialmente y se funde en un continuum que no tiene con el autismo. No hay autistas ligeros, el autismo es necesariamente invalidante. Personas funcionales pueden tener un trastorno depresivo o de ansiedad y estar aparentemente bien. El complicado concepto contemporáneo de diversidad “engulle” a este terreno de problemas mentales, de allí la tardía popularidad del término neurodivergente. El cerebro humano no solamente tiene casi el doble de neuronas, en la importante corteza cerebral, que los gorilas, sino que tenemos una especialización celular tan exótica que tiene cifras astronómicas si consideramos las formas de conexión entre ellas. Tan exótica que una pequeñísima diferencia puede hacer perder la razón a algunos, hay que entender que las enfermedades mentales, todas, tienen un origen biológico, genéticamente determinado, “como nacemos semos”.
- *- El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.
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