Cuando los encargos quedan inconclusos
El encargo de un servidor público no debe terminar cuando aparece una nueva oportunidad, debe terminar hasta que se cumpla con el compromiso encomendado.

El encargo de un servidor público no debe terminar cuando aparece una nueva oportunidad, debe terminar hasta que se cumpla con el compromiso encomendado.
Cada proceso electoral vuelve a poner sobre la mesa una práctica que erosiona la confianza ciudadana. Me refiero a los funcionarios que ejercen un puesto de elección popular que dejan a medias el encargo para el que fueron electos para saltar a otra candidatura, otro cargo o, incluso, otro partido. El fenómeno no es nuevo, pero su repetición constante en cada ciclo electoral lo ha normalizado, y eso es justamente lo que desde COPARMEX Tijuana debemos señalar.
Existen dos formas de ello y ambas tienen un costo. La primera es la deserción del encargo: un alcalde, regidor, diputado o cualquier funcionario electo, que abandona su responsabilidad antes de concluirla porque surgió una oportunidad más importante en otra boleta. La segunda es el salto de partido: figuras que cambian de bandera con la misma facilidad con la que cambian de domicilio, sin que medie una explicación de fondo más allá de la conveniencia personal.
En ambos casos, el resultado es el mismo: proyectos inconclusos, equipos de trabajo desarticulados y, sobre todo, un mensaje equivocado para la ciudadanía que le dio su voto de confianza: el cargo público no es un compromiso, es un escalón.
Para el sector empresarial, esto no es un asunto menor. Los empresarios necesitamos interlocutores que den estabilidad y seguimiento a los acuerdos, que conozcan los asuntos y que respondan por los compromisos adquiridos. Cuando un funcionario brinca antes de tiempo, los proyectos de infraestructura, los trámites, las mesas de diálogo y los acuerdos de seguridad pública quedan en el limbo, a la espera de que alguien más retome el tema, en ocasiones desde cero.
Por ello, hacemos un llamado a todos los partidos políticos y a quienes aspiran a un cargo de elección popular: el deber ser es terminar el encargo antes de buscar el siguiente. No se trata de prohibir la ambición política, legítima en cualquier democracia, sino de exigir que esa aspiración se ejerza con orden y respeto al mandato ciudadano.
Quien recibe un voto adquiere una responsabilidad con fecha de cumplimiento. El llamado es también a privilegiar la continuidad. A dejar todo listo para continuar en el diálogo constructivo y permanente del que tanto hemos hablado desde esta tribuna.
Hacemos un exhorto a que en las próximas campañas los partidos políticos asuman compromisos públicos y verificables: que sus candidatos se obliguen a concluir el periodo para el que fueron electos antes de buscar otro cargo, salvo causas de fuerza mayor debidamente justificadas. La ciudadanía tiene derecho a saber si quien le pide el voto piensa quedarse a trabajar hasta terminar su compromiso.
México necesita estabilidad, requiere de gobernantes que terminen lo que empiezan. Necesita servidores públicos comprometidos que se ganen la confianza de haber cumplido con sus deberes de principio a fin.
*- La autora es contadora pública certificada y presidenta de Coparmex Tijuana.
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