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Soberanía hídrica para garantizar el futuro de Baja California

El crecimiento de Baja California ha sido posible gracias a una infraestructura hidráulica que permitió traer agua desde el Río Colorado hasta la Zona Costa.

Elmer Peña Ruvalcaba

El crecimiento de Baja California ha sido posible gracias a una infraestructura hidráulica que permitió traer agua desde el Río Colorado hasta la Zona Costa, sin embargo, las condiciones actuales nos obligan a reflexionar sobre la necesidad de avanzar hacia una verdadera soberanía hídrica que garantice el desarrollo de las futuras generaciones.

Actualmente, más del 90% del agua que consumen ciudades como Tijuana,

Rosarito, Tecate y Ensenada proviene del Río Colorado, situación que nos mantiene en una condición de alta vulnerabilidad, ya que cualquier reducción en las asignaciones del recurso o una falla en plantas de bombeo puede afectar directamente el abastecimiento de millones de habitantes.

A esta dependencia se suman factores que cada vez ejercen mayor presión sobre el recurso, como el crecimiento poblaciopara nal, el desarrollo industrial, la expansión urbana y los efectos de la sequía que desde hace años afectan a la cuenca del Río Colorado, una de las principales fuentes de agua para el noroeste del país.

Por ello, resulta indispensable impulsar proyectos que permitan diversificar las fuentes de abastecimiento y reducir la dependencia de una sola infraestructura, pues la seguridad hídrica de una región no puede descansar únicamente en un acueducto, sino en una estrategia integral que incorpore nuevas alternativas de suministro.

En ese sentido, la desaladora de Playas de Rosarito representa una de las obras más relevantes para el futuro de la Zona Costa, ya que su capacidad proyectada permitirá incorporar una fuente adicional de agua para la región, fortaleciendo la disponibilidad del recurso y disminuyendo los riesgos asociados a la dependencia casi total del Río Colorado.

Si bien esta infraestructura no sustituirá el volumen que actualmente aporta el acueducto, sí contribuirá a generar mayor resiliencia ante contingencias y a construir un sistema más robusto para atender las necesidades de una población que continúa creciendo año con año.

La discusión sobre el agua debe abordarse con una visión de largo plazo, porque no se trata únicamente de resolver los problemas actuales, sino de planificar las inversiones y proyectos que permitan garantizar el abastecimiento para las próximas décadas, evitando que la escasez se convierta en un obstáculo para el desarrollo económico y social de la región.

Desde la CMIC reiteramos la importancia de seguir impulsando proyectos estratégicos de infraestructura hídrica, así como mantener informados a los distintos sectores sobre los retos que enfrenta Baja California en esta materia.

En resumen, para alcanzar una mayor soberanía hídrica no es sólo una meta técnica, sino una necesidad para asegurar el bienestar, la competitividad y la calidad de vida de quienes habitan la Zona Costa del estado.

*- El autor es presidente de CMIC Tijuana, Tecate y Rosarito.

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