El primero de oposición en la mira
A los pocos meses de haber entrado al gobierno, los integrantes del gabinete de Seguridad de la presidenta Sheinbaum pusieron en la mira a uno de los gobernadores de oposición.

A los pocos meses de haber entrado al gobierno, los integrantes del gabinete de Seguridad de la presidenta Sheinbaum pusieron en la mira a uno de los gobernadores de oposición. Sencillamente no les generaba confianza. Toda la información de inteligencia que les llegaba apuntaba en la misma dirección: el gobernador se arregló con el crimen organizado para entregarles el estado a cambio de que mantengan bajo control la violencia. La pax narca, pues.
Pactos como esos hay muchos, pero este en particular se les empezó a atragantar cuando les empezó a afectar en su estrategia para calmar las aguas en Sinaloa: los que hacían la guerra en Culiacán se cruzaban a vivir protegidos a Durango. En concreto, los narcos que se quedaron operando la facción de Ismael “El Mayo” Zambada García: su hijo, Ismael Zambada Sicairos, alias “Mayito Flaco”, y Alfonso “Poncho” Limón, su brazo derecho.
Fue ahí cuando en el gabinete de Seguridad de la Presidenta empezaron a poner en la mira al priista Esteban Villegas, según dos fuentes de primer nivel a las que tuve acceso. Los funcionarios federales de Seguridad notaban un abismo de diferencia entre lo que sucedía en Durango y la cooperación de otros gobernadores de oposición. Durango se atoraban los operativos, fracasaban las acciones, no se cumplían los arrestos, arrastraban los pies. Durango era territorio de La Mayiza, en alianza con la organización criminal local de Los Cabrera, y ahí no pasaba nada. Entonces se despertaron las sospechas sobre el gobernador.
El asunto empezó a cobrar otra dimensión cuando el gobierno de Estados Unidos pidió información sobre el gobernador Villegas. ¿Irían sobre él? ¿Estaría en la lista de los sospechosos de la DEA, del Departamento de Justicia? A diferencia de lo que hicieron en el caso del gobernador de Sinaloa, el morenista Rubén Rocha Moya, las autoridades mexicanas se mostraron notablemente cooperativas y diligentes con los americanos. Sobre Rocha, nada. Sobre Villegas, lo que quisieran.
Según fuentes policiales, parece que el asunto está por cristalizarse: el gobierno de Estados Unidos podría en breve proceder contra el gobernador Villegas. Están por tomar la decisión.
Al parecer, como parte de sus declaraciones ante las autoridades de Estados Unidos, los integrantes del Cártel de Sinaloa radiografiaron sus relaciones con varios gobiernos estatales, entre ellos el de Durango. No hay que olvidar que el llamado “triángulo dorado” del narcotráfico incluye los estados de Sinaloa, Durango y Chihuahua.
El gobierno de Estados Unidos tiene claro que proceder contra el gobernador Villegas sería lanzarle un salvavidas político a la presidenta Claudia Sheinbaum, que les ha sorprendido al asumir personalmente la defensa de los narcopolíticos de Morena aun cuando todo el gobierno de Trump ha sido especialmente cuidadoso en no meterla a ella en el mismo costal que a los acusados, a su jefe el expresidente AMLO ni al gobierno anterior. La presidenta Sheinbaum espera con ansias la decisión americana, a ver si cae el primero de oposición. Sería para ella su anhelado empate al marcador.
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